Hay una isla caribeña que no se compara con ninguna otra. Se llama Barbuda y conforma un mismo estado con su vecina Antigua. Es pequeña, tranquila hasta el límite de la somnolencia, y cuenta con sólo tres hoteles, todos de lujo: Coco Point, Club K y Palmetto. En cualquiera de ellos el personal está dispuesto a preparar un asado en la playa para agasajar a los huéspedes.
Barbuda es, en realidad, una inmensa playa: tiene más arena que cualquier otro sitio en el Caribe. En realidad, uno de los dos negocios principales de la isla es la exportación de arena a otras playas de la zona, para alimentarlas según se dice. (El otro producto de exportación es la especialidad del Caribe: la langosta.)
Cuando se sobrevuela la pequeña pista de aterrizaje de Codrington, es posible apreciar el singular panorama de playas infinitas: una ininterrumpida línea plateada que avanza sobre un luminoso mar de color turquesa.
Como en el principio
En Barbuda es perfectamente posible disponer de una playa para uno solo. Un pescador puede indicarle el camino a cualquier turista interesado y recogerlo una vez que caigan los últimos rayos de sol.
Es sorprendente la escasez de hoteles, pero Barbuda apenas empieza a despertarse al progreso. Hay 1.500 habitantes y todos se conocen.
Al igual que el resto de las sociedades de las islas caribeñas, los residentes de Barbuda, socios menores de Antigua, se quejan de que no reciben un trato justo. Aunque la gente paga religiosamente los impuestos, suele atribuirle falta de representatividad al parlamento, integrado por apenas 17 miembros.
En la actualidad, está en discusión, incluso, la titularidad de la tierra que, según establece la tradición, pertenece a la comunidad. Con sólo presentarse al Consejo, cualquier habitante puede tomar posesión de un terreno (y, por lo general, abandona su residencia anterior).
Claro que el gobierno de Antigua se muestra más que interesado en poder controlar al menos una parte de la tierra. En este momento, la disputa está en los tribunales. Pero, en vista de que la tendencia apunta a que se vuelva a otorgar la tierra a los residentes de Barbuda, el Consejo procura avanzar con los planes de desarrollo.
Y, de este modo, se plantean también aquí los típicos dilemas caribeños: qué clase de turismo quieren los isleños, qué urbanizadores deberían realizar las obras, dónde buscar financiación, etc.
Aparte de la playa, la mayor atracción turística de la isla es el pájaro tijera. Estas criaturas negras, con forma de flecha, sobrevuelan toda la zona del Caribe, pero entre octubre y febrero miles de ellos anidan en los manglares de la laguna de Codrington, y conforman la mayor colonia de la región.
Pat es un pescador y operador de la estación de energía eléctrica de la isla, un hombre que despliega un lírico manejo del idioma, y un fuerte desinterés por la política. A medida que la lancha se aproximaba al lugar donde se concentran los nidos, el cielo se cubría de remolinos entrecruzados de pájaros, que se elevaban hasta perderse en las alturas.
Pat detuvo el motor y el bote se desplazó hasta detenerse. El aire caliente estaba lleno de ronquidos de las magníficas aves. En el verde espeso de los manglares, se vislumbraba una inmensa cantidad de pájaros, con el pico tirado hacia atrás por la hinchada garganta roja, inflada como una pelota de fútbol.
365 playas
Antigua es, por su parte, una isla difícil de definir. Aquí, y al revés de lo que ocurre en Barbuda, el turismo está muy desarrollado. Predominan los establecimientos de nivel medio, con régimen all inclusive y casino. Los cruceros, que transportan cada día a miles de pasajeros, invaden la capital, St. John´s.
También hay hoteles de categoría, ubicados en lugares más apartados. Curtain Bluff acaba de agregar algunas suites de lujo y el nuevo Rock Cottage de Blue Waters es espectacular. Está ubicado en una pequeña península privada, desde la que se aprecia una vista de mar de 180°.
La isla también ofrece un genuino atractivo histórico. Siglos atrás, era una exitosa colonia azucarera y una de las tres principales bases navales del Caribe (junto con Barbados y Jamaica). Abundan los viejos molinos de viento y las fortificaciones.
Sin duda, English Harbour es el lugar más famoso y el centro principal de Nelson´s Dockyard, cuyos antiguos edificios han sido reciclados y puestos en uso. Ahora atienden a la comunidad pesquera con comercios de productos navales, bares y talleres para las embarcaciones modernas.
Antigua era un lugar de paso problemático. El británico almirante Nelson odiaba el lugar y amenazaba en broma con ahorcarse allí. Probablemente, las playas también eran consideradas un inconveniente en aquella época: son tan abundantes y extensas como las de Barbuda. Los pobladores de la isla disponen de tantas playas como días tiene el año, y no se puede negar que muchas de ellas son espectaculares.
© The Financial Times/ MERCADO
