miércoles, 29 de abril de 2026

    ¿Un exceso de optimismo?

    Cuando NationsBank se fusionó con el Bank of America, en 1998, se constituyó una entidad de muy alto perfil, con operaciones en el mercado estadounidense de costa a costa que prometía economías de escala sin precedentes.


    Pero, en la práctica, esta fusión, que apuntaba a crear el mayor banco minorista de Estados Unidos, parece haber sido inspirada por una visión demasiado ambiciosa.


    Dirigido por Hugh McColl y los gerentes del viejo NationsBank, con sede en Charlotte, Carolina del Norte, el Bank of America decepcionó a los inversores en repetidas ocasiones.


    Para empezar, fue difícil lograr una buena organización de la fusión, debido a problemas con los sistemas informáticos de ambas instituciones. El desarrollo del negocio de banca de inversión elevó los costos. Y los ingresos minoristas permanecieron estancados.


    Hoy, los accionistas se muestran inquietos por un problema más alarmante: el deterioro de la cartera de préstamos del Bank of America, que suma US$ 396.000 millones.


    Las preocupaciones aumentaron cuando se supo hasta qué punto el banco estaba afectado por la crisis de las empresas de servicios públicos del estado norteamericano de California. Los analistas de inversiones creen que la exposición crediticia del Bank of America podría sumar entre US$ 500 y 1.000 millones.


    Los analistas suelen señalar que, al igual que muchas empresas estadounidenses, el banco se comportó, en los últimos tiempos, como si la bonanza fuera eterna, y temen que, en este apuro por expandirse y cumplir con las proyecciones de ingresos, no esté preparado para hacer frente a una fuerte desaceleración de la economía norteamericana.


    Antes de la crisis californiana, Charles Peabody, analista bancario para Mitchell Securities, admitió que el Bank of America podría enfrentar posibles pérdidas de US$ 5.000 a 10.000 millones por préstamos incobrables.


    Sin embargo, el banco redujo las previsiones. La incertidumbre aumentó cuando sus directivos reconocieron públicamente que aumentaban los préstamos problemáticos, pero que creían que la economía de Estados Unidos se encaminaba a un aterrizaje suave.


    En vista de que la realidad parece desmentir esos pronósticos, se espera que se produzcan cambios en el Bank of America.


    Pero ni los observadores más pesimistas prevén un colapso; por el contrario, esperan que las preocupaciones por el estancamiento de los ingresos obliguen al banco a poner en marcha un ajuste saludable. Según Peabody, entre los sectores de negocios con más posibilidades de sufrir recortes se encuentran la banca hipotecaria y los créditos al consumo.


    © Financial Times/ MERCADO