La ética empieza a ser una preocupación prioritaria en la agenda de las empresas. Un estudio del Iese Business School, la facultad de dirección de empresas de la Universidad de Navarra, reveló que 71% de las 500 mayores empresas españolas medidas por número de empleados dispone de un documento formal que se ocupa de los valores que deberían regir la actividad diaria de la organización.
Los encuestados respondieron, unánimemente, que la ética no es un tema olvidado en las empresas. Pero la investigación indicó que las compañías transnacionales y las que cotizan en bolsa tienen institucionalizada la práctica de los principios éticos en mayor medida que las Pymes o las firmas con poca inserción internacional.
En el segmento de organizaciones donde trabajan entre 10.000 y 30.000 empleados, todas cuentan con un documento escrito sobre el tema. Dentro de este grupo, hay una proporción muy alta de compañías que tienen su casa matriz en Estados Unidos, un país con una larga tradición en la generación de códigos éticos.
El análisis sectorial de la muestra indica que las empresas de servicios, los bancos, los fabricantes de productos de consumo masivo y el sector industrial y de telecomunicaciones son los más interesados en la adopción de un documento que especifique sus valores.
Parte de la visión
Del total de empresas que formalizó de algún modo su política de ética empresarial, alrededor de siete de cada diez manifiestan explícitamente su posición sobre el tema junto a la misión o visión de la compañía. Casi la mitad (47%) tiene un credo de empresa o una declaración de valores y 67% ha elaborado códigos de conducta. En realidad, más de la mitad tiene dos o más documentos, uno ligado a aspectos más generales y otro que rige las actuaciones más concretas.
El principal argumento para explicar la decisión de formalizar una normativa ética es la difusión de la filosofía de la empresa. En segundo lugar figura la presentación de un compromiso público y como tercera razón se alude a la promoción del desarrollo humano de los empleados.
También se valora la posibilidad de ofrecer al personal una referencia clara sobre sus obligaciones dentro de la empresa.
Entre los principios éticos generales que inspiran la elaboración de los documentos aparecen la difusión de virtudes como la justicia, la veracidad y la lealtad, y el fortalecimiento de los valores generalmente aceptados por la sociedad. El cumplimiento de la ley o el respeto a los derechos humanos no figuran, en cambio, como exigencias prioritarias en la redacción de los textos.
Expresar los valores éticos, construir la identidad corporativa y reforzar las normas de la ética empresarial son las motivaciones más importantes para la elaboración de un documento formal. Además de reforzar la cultura de la compañía, se percibe un impacto sensible de la normativa en la configuración de las diversas políticas de la organización. El desarrollo de la excelencia humana del personal y la mejora de la imagen institucional se mencionan, también, como aspectos de interés.
Cómo y quiénes
En 80% de los casos, la elaboración de los documentos formales de ética está a cargo de los altos directivos. En contra de lo que podría creerse, el área de recursos humanos no tiene una participación significativa en este proceso (apenas 26%).
Sólo 5,3 % de los escritos fueron creados con la participación activa de los diferentes grupos de interés corporativo. Y alrededor de 20% de las empresas admite que tuvieron que recurrir a un consultor externo para que los asesore en su confección.
La cartelera de la compañía, los folletos internos, los manuales y la página Web institucional son los medios más utilizados para difundir los lineamientos éticos. La presentación oral de los documentos es una elección de sólo 25% de las empresas. Por otra parte, únicamente 14,4% realiza sesiones de trabajo para discutirlo e implementarlo.
La comunicación de los valores éticos a los que adhiere la compañía es, en la gran mayoría de los casos (64%) una tarea interna. Sólo 36% de las empresas opta, también, por hacerlo público.
El alto índice de preocupación por contar con una normativa ética es aun más evidente si se tiene en cuenta que una cuarta parte de las compañías que no tienen un registro formal planea redactarlo próximamente. Asimismo, del total de las empresas que no tienen un escrito particular sobre el tema (29%), una elevada proporción (40,6%) explica que trata de reforzar la calidad ética sin documentos y que se interesa por seguir los códigos generales de la profesión. En estos casos, la ejemplaridad de los altos directivos es también una alternativa informal que refuerza la difusión de la política ética de la compañía. Tres cuartas partes de estas empresas (contra 62% de aquellas que tienen un documento formal) valoran la calidad ética en la selección, evaluación y promoción del personal.
| La institución El Iese |
| Metodología Las 500 La mayor |
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| “¿La ética es un buen negocio?“. MERCADO, mayo de 2000. Roberto de Michele. Los códigos de ética en las “Etica en la empresa. Parte 1“. |
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