“Bárbara es la gran responsable de que en SITA la diversidad sea una realidad”, dice Diana Einterz, presidente de SITA para las Américas. “Valora la diversidad en sentido amplio. En cuanto a género, ha estudiado las investigaciones que dicen que un equipo formado por mitad hombres y mitad mujeres está en condiciones de dar los mejores resultados”.
Omar Jefri, presidente del directorio de SITA, dice de ella que “tiene la combinación ideal de experiencia en management y liderazgo para fortalecer el rol de SITA en la comunidad del transporte aéreo”.
Diana Einterz añade que “Bárbara no nombra mujeres para cargos de gran responsabilidad por el simple hecho que son mujeres. Ella cree realmente que es una buena práctica comercial tener diversidad en general, y que el mejor equipo es el que está formado por hombres y mujeres en partes iguales. Es muy buena en lo que hace, es famosa y muy admirada en Francia, en Europa en general y en SITA en particular”, añade.
La CEO de SITA tiene un Master en matemáticas, otro en ciencia y otro en ingeniería. Gran parte de su carrera, desde 1982 a 1998, la realizó en France Telecom. Luego trabajó en Alcatel hasta el 2001 y en Orange (la operadora de telefonía móvil que compró France Telecom en el año 2000) hasta el 2010. Luego de eso y hasta 2016 trabajó en la Compañía Nacional de Ferrocarriles de Francia, donde tuvo oportunidad de dedicarse a mejorar la calidad del viaje de los pasajeros perfeccionando el funcionamiento del transporte. Con esa experiencia acumulada en telecomunicaciones y transporte su currículum era ideal para presidir una compañía como SITA, donde asumió la dirección en 2016.
No obstante sus logros, admite que las mujeres siguen siendo minoría en los cargos directivos de muchas industrias y desde su posición hace todo lo posible por corregir ese desequilibrio.
“Cuando yo llegué había solo una mujer, Astrid Warren, hoy vicepresidente senior de Recursos Humanos. Para mí es muy importante tener equipos con diversidad y por eso intento cambiar las cosas. Mi jefa de operaciones es de Brasil, en el equipo tenemos personas de la India, sudafricanas, estadounidenses como Diana Einterz y el grupo funciona muy bien. Cada vez que necesito hacer una incorporación trato de aumentar la diversidad, no se trata solo de achicar la brecha de género” dijo a Mercado en las instalaciones del SITA Lab en Long Island.
“Me gusta pensar que paso a paso vamos a cambiar el panorama. Creo que desde el management podemos ir haciendo progresos. Capacitamos a nuestros reclutadores y gerentes sobre el valor y la importancia de tener equipos diversos. Luego fomentamos una cultura que permite que la gente progrese en la organización. Eso implica orientar y asesorar, brindar una red de contactos y mostrar los logros de mujeres y de otras ‘minorías’ a todo el mundo.
No obstante, sé que las mujeres siguen teniendo problemas en las empresas. Tienen dificultad para ser escuchadas. Yo trabajo a diario para mejorar sus vidas dándoles ejemplos, aliento y consejos. También intento que los hombres entiendan que lo que está en juego requiere una tarea cotidiana.
–¿Y cuál es el principal consejo que les da?
–Dos, en realidad. El primero es “anímense”. Ellas necesitan tener alguien que les diga que pueden hacerlo. Les digo que tienen que animarse y confiar en sí mismas porque con frecuencia es un problema de la educación que se les da sin querer. Las mujeres dudan de sus capacidades mucho más que los hombres.
Recuerdo una cena ofrecida por el anterior presidente de Francia a mujeres al frente de empresas privadas, organismos europeos y del entorno político. Luego hubo una mesa redonda para hablar de la carrera de cada una. Casi todas dijeron algo así como ” no sé cómo es que estoy aquí”. Estoy segura de que la misma mesa redonda con hombres habría sido muy diferente. Por eso necesitamos empujar a las jóvenes. Lo que trato de hacer en SITA, es instarlas a que se dediquen a las ciencias. Y otra vez, el tema es arriesgarse con las chicas.
El segundo consejo que les doy es que elijan bien a su pareja. Puede que esto suene tonto pero es muy importante. A veces uno ve grandes mujeres que tienen a su lado maridos o parejas que no aceptan que ellas los superen y de manera más o menos sutil las frenan en sus aspiraciones. Por eso creo que es importante –admito que es difícil– que tengan la pareja correcta. Debe haber equilibrio en la pareja, se deben compartir las responsabilidades.
La escasa representación de mujeres en las materias STEM (siglas inglesas para ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) se debe a muchos factores. A las niñas hay que intentar desde temprano despertarles el interés en esas materias porque se estima que alrededor de los 14 años ya comienzan a tomar decisiones sobre su futura carrera.
Dalibard menciona un prejuicio presente en mucha gente –hombres y mujeres– bien intencionada. “Se mide el talento de un hombre por su potencial pero a la mujer se la mide por lo que ya ha hecho”, dice. “Cuando a la mujer se le da una oportunidad es porque se la ve perfecta. En cambio, si el candidato es hombre, se dice ‘puede aprender, tiene potencial’.
Existe ese famoso patrón según el cual los empresarios invitan a una mujer a pasar al siguiente escalón cuando están 100% seguros de que lo podrán hacer. De lo que se trata es de correr el riesgo con las mujeres así como se corre el riesgo con los hombres”.
“Mi experiencia me dice que cuando lo hice siempre salió bien. Como ocurre con los hombres, las mujeres también aprenden, pueden crecer. Como gerentes tenemos que arriesgarnos con ellas. Aunque parezca extraño esto que voy a decir, las empresas tienen que bajar las expectativas con respecto a las mujeres. Y si hablamos de diversidad en general, lo mismo ocurre con otras nacionalidades, etnias, etc.”
Dalibard, desde su posición, sabe que está en condiciones de cambiar las cosas para otras mujeres. Y lo hace. Por eso la compañía tecnológica que dirige se distingue por tener muchas mujeres en cargos directivos.
–¿Cómo ve el futuro del negocio de los viajes aéreos?
–Se puede ver el vaso medio vacío o medio lleno. Creo que el negocio tiene un futuro brillante porque la gente quiere viajar cada vez más. En muchos lugares la movilidad hoy se considera un derecho. Esto lo impulsa la industria low-cost. El tráfico está creciendo de manera impresionante en algunos lugares. La ruta más transitada del mundo es entre la ciudad de Seúl y la isla Jeju en Corea del Sur: 180 aviones por día van y vienen porque mucha gente elige la isla de Jeju para casarse. Esto solo por dar un ejemplo. Lo que quiero decir es que las compañías de bajo costo han permitido que mucha gente viaje por el mundo. Eso es bueno y tiene futuro.
Pero por otro lado hay un tema crucial que se relaciona con el ambiente y que es el de la polución del aire. En SITA trabajamos con eso, buscamos soluciones para que los viajes no sean tan dañinos para la atmósfera. Por eso veo algunas nubes hacia adelante. Reducir las emisiones es un desafío. Por un lado todo el mundo quiere viajar, por el otro tenemos que tratar de hacerlo de la mejor manera posible.
Como empresa estamos comprometidos con la reducción del impacto ambiental de nuestras operaciones.
Para los aviones pequeños ya hay soluciones eléctricas, aunque sigue estando el problema del peso de las baterías. Pero para los aviones de pasajeros estamos pensando en otras cosas. En primer lugar hemos implementado programas que nos permiten medir nuestro impacto ambiental de los viajes aéreos. Conocemos nuestro millaje anual y las emisiones que genera. Eso nos permite comparar cifras de año en año y ver el progreso. En segundo lugar hemos desarrollado tecnologías que nos ayudan a bajar la huella de carbono. Un ejemplo es reducir el tiempo de carreteo de un avión. Con solo optimizar el proceso se ahorran millones de toneladas de combustible.
Hay muchas líneas de acción para atacar el problema ambiental y todos los stakeholders debemos trabajar juntos para resolver el desafío a la vez que crece el negocio.

