domingo, 15 de febrero de 2026

    Lo renovable complementa el potencial exportador del gas

    (Es consultor en Economía y Energía, que fuera funcionario del anterior gobierno, advierte que todavía existe potencia térmica ineficiente que se espera sea reemplazada y el desarrollo del gas y de las renovables no son una disyuntiva.)

     

    A su vez, las energías renovables –especialmente eólica y solar– son la fuente de energía con mayor crecimiento a nivel internacional gracias a la reducción de costos y que hoy pueden competir a paridad de precio en un número creciente de mercados eléctricos, el nuestro incluido.

    Esta situación inédita sucede en un contexto donde resulta necesario reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, de acuerdo con las advertencias de los científicos sobre el cambio climático.

    También es cierto que todas las transiciones energéticas anteriores –ésta sería la cuarta– se caracterizan por ser inconclusas.

    Existen más de mil millones de personas sin acceso a la electricidad donde su consumo energético sigue basado en la biomasa; el petróleo sigue predominando en el transporte y en menor medida la industria; y la energía nuclear e hidroeléctrica estabilizaron e incluso disminuyeron en ciertas regiones su participación como fuente de energía primaria.

    Este último punto muestra que la respuesta correcta para la Argentina es el desarrollo del gas de Vaca Muerta y las renovables, y que verlas como una disyuntiva no es lo más conducente.

    En primer lugar Argentina tiene abundancia de los dos recursos. En segundo lugar, por la dimensión de Vaca Muerta, se necesita el mercado de exportación para su desarrollo.

    La mayor demanda incremental de gas local en los últimos 20 años provino de la generación eléctrica, al que le ha surgido por primera vez un competidor real con las renovables. De darse el cumplimiento de la Ley 27.191, la generación a gas se vería reducida en términos absolutos.

    Pero si por alguna razón se frenara su desarrollo, el mayor consumo de gas sería acotado en comparación con las oportunidades que da la demanda de Asia o Europa, donde el reemplazo del carbón sigue siendo un eje central de sus transiciones energéticas.

    Si actualmente se discute si hace falta desarrollar una u otra fuente de energía es porque todavía existen mecanismos de incentivos vigentes que fueron creados en una etapa de mayor incertidumbre sobre el éxito potencial de cada una.

    Hoy las dos tecnologías se encuentran relativamente maduras como para continuar su desarrollo, sin que resulte un costo para el sector público.

    El Mater y los acuerdos de exportación de gas a Chile muestran ese camino.

    Esto nos lleva a preguntarnos si Argentina sigue siendo un mercado que podrá atraer nuevas inversiones en energía renovables.

    Las condiciones por las que Argentina se convirtió en un mercado atractivo no cambiaron, más allá de la coyuntura sobre las dificultades de acceso al financiamiento.

    Precios competitivos

    La energía renovable sigue siendo competitiva en precios. No obstante es necesario ser conscientes de que existía la infraestructura de transporte para beneficiarse de los frutos al alcance de la mano.

    La próxima ola de inversiones renovables requiere ampliar el sistema de transporte, y es absolutamente necesario pensar el factor de uso de las líneas a construir, pues un bajo factor consecuencia de líneas dedicadas a las renovables, encarecerán el costo de generación para el sistema eléctrico.

    En la discusión actual se plantea si es posible cumplir la meta de 20% de generación eléctrica en el 2025.

    Si bien todavía van a ingresar un número de proyectos, la falta de financiamiento definitivamente va a retrasar la fecha para cumplir con la Ley.

    Cualquier falta de generación renovable será compensada con mayor generación térmica, que ha sido tradicionalmente el respaldo del sistema eléctrico local. Argentina prácticamente no tiene fuentes de generación más contaminantes, aun cuando ha recurrido a combustibles líquidos alternativos en periodos de faltantes de gas.

    En la actualidad se ha podido eliminar el uso de estos últimos y sería un retroceso importante volver a utilizarlos, ya sea por falta de gas o un menor ingreso de generación renovable.

    Al final de cuentas, la Argentina tiene la oportunidad para desarrollar los recursos energéticos en abundancia que posee, con un precio interno de generación eléctrica competitivo y que no difiere en lo sustancial si proviene de nuevos proyectos renovables o térmicos.

    El cumplimiento de la meta renovable es complementario del potencial exportador del gas, y ciertamente todavía existe potencia térmica ineficiente que se espera sea reemplazada.