domingo, 15 de febrero de 2026

    Las renovables son presente y futuro, no la alternativa

    El mundo cambia en forma vertiginosa; quienes lo integran e integramos nos vamos adaptando a dichos cambios a través de procesos y transformaciones que, sin darnos cuenta, transitamos en forma voraz, y la energía forma parte de esta metamorfosis.

    En la prehistoria el hombre utilizaba su fuerza muscular; hace apenas 400.000 años comienza a utilizar la madera como combustible; en el siglo XVIII se produce la revolución industrial y en el siglo XX el desarrollo de la energía nuclear y, en la evolución de todos estos hitos, tanto la energía eólica como la energía solar, las dos energías renovables de mayor crecimiento relativo a escala mundial, ya eran implementadas.

    Las necesidades de la diversificación de la matriz energética, de forma tal de moderar el uso de fuentes no renovables de generación de energía, juntamente con las acciones necesarias a llevar a cabo para combatir el cambio climático y disminuir la emisión de contaminantes a la atmósfera, han sido decisiones clave de muchos países, que ya en el siglo XX comenzaron a desarrollar políticas concretas al respecto, en las que las energías renovables han tomado un rol fundamental. Esto se ve reflejado en el gran crecimiento que ha tenido la energía fotovoltaica y la eólica a nivel mundial.

    Este crecimiento está ligado al desarrollo tecnológico que han tenido estas fuentes, asociado a las grandes inversiones que se han realizado, lo que permitió a lo largo de los años una brusca disminución de los costos de equipamiento e instalación, ligados a una economía de escala en constante crecimiento, producto de las políticas adoptadas y de la toma de conciencia por parte de las poblaciones de las diversas latitudes de nuestro planeta.

    Esto trajo como consecuencia que las energías renovables generen una cantidad de energía tal que a fines de 2018 representó aproximadamente el 26% de la energía eléctrica total producida en el mundo, siendo la incidencia de la energía eólica del orden del 5,5% y de la energía fotovoltaica de 2,4%.

    Políticas activas

    Esta tendencia, es decir, la participación de las energías renovables en la matriz de generación de energía eléctrica, seguirá en aumento, no solo porque los diversos escenarios en las distintas escalas de potencia muestran una tendencia a la baja en lo que respecta a precios de equipos e instalación, sino que aún hay un gran desarrollo que llevar a cabo en la mayoría de los países, que al día de hoy no han implementado políticas activas al respecto. El reflejo de esta afirmación es que, en el caso de la energía fotovoltaica, solo los 10 primeros países en el ranking de potencia instalada poseen el 86% del total y en el caso eólico este porcentaje es del orden del 88%.

    Asimismo, este aumento implicará una disminución aún mayor de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Otro beneficio pocas veces destacado pero muy importante es la generación de empleo, tanto directo como indirecto.

    En 2018, fueron del orden de los 11 millones los empleos creados. El 33% del empleo generado corresponde a la energía fotovoltaica, mientras que el 10,5% corresponde a la eólica.

    En el caso de particular de la Argentina, nuestro país posee una muy rica historia relacionada con las energías renovables, de varias décadas, que se vio potenciada en estos últimos años con la aplicación de programas nacionales y provinciales respaldados por la legislación vigente en la materia, llevados a cabo con el apoyo político, social, empresarial y académico, conjuntamente con la inversión de capitales nacionales e internacionales, todos ellos catalizadores necesarios para la implementación de los proyectos.

    Más allá de las dificultades económico financieras por las que está atravesando nuestro país, sigue siendo una plaza atractiva para la inversión en energías renovables, la cual se verá potenciada en la medida que podamos ir convergiendo a una estabilidad de las variables económicas y mantengamos la seguridad jurídica asociada al mantenimiento y respeto de los contratos firmados.