miércoles, 21 de enero de 2026

    Opinión: ¿China, integrada al mundo o lo dividirá?

    En octubre pasado, durante las celebraciones del 70º aniversario de la República Popular China, Xi Jinping se mostró eufórico. “China, con una orgullosa civilización de cinco milenios, escribirá un capítulo brillante en su viaje hacia la realización de dos metas centenarias y de la gran renovación nacional”. Las dos metas a cumplir para 2049 son el “rejuvenecimiento de la nación china en lo económico y territorial reunificando Taiwán”.

    Xi tiene motivos para el optimismo. La economía nacional, de US$ 14 billones (millones de millones), ocupa el segundo puesto en el mundo después de Estados Unidos. Se calcula que puede superar a la de la Unión en la próxima década del 30.

    La guerra comercial entre China y Estados Unidos amenaza con romper las cadenas globales de suministro. La guerra tecnológica y las preocupaciones sobre seguridad nacional hacen que muchos ya no puedan negociar con empresas chinas que figuran en la lista negra.

    Sin embargo, la fuerte reacción de los gigantes tecnológicos estadounidenses muestra cuánto desean el acceso al mercado chino. Huawei ha extendido por tercera vez la licencia que permite a las compañías estadounidenses trabajar con ella a pesar de la prohibición. De la resolución del caso Huawei dependerá, en buena medida, el curso de las relaciones tecnológicas futuras.

    El otro gran tema que puede dividir al mundo es la insistencia de China en su soberanía sobre la isla de Taiwán, ahora con Gobierno independiente. La cadena de Hoteles Marriott fue acusada de “herir el sentimiento del pueblo chino” cuando incluyó a Taiwán como país en sus catálogos online.

    En definitiva, el acceso al mercado chino puede verse menos atractivo si significa el rechazo de toda una generación de consumidores en el resto del mundo.

     

    Menos productos y más servicios

    El caso es que mientras las noticias mundiales parecen concentrarse en torno a los aranceles que definen la guerra comercial global, hay cambios estructurales que pasan desapercibidos.

    Una investigación comprueba que está creciendo más el comercio en servicios que el comercio en productos, y concluye que los primeros tienen ahora un papel mucho mayor en la cohesión de la economía global. Fue realizada por un equipo del McKinsey Global Institute que analizó 23 cadenas de valor en 43 países que representan 96% del comercio global entre 1995 y 2017.

    En un documento que titula Globalization in transition: The future of trade and value chains, un equipo de expertos analiza la dinámica de las cadenas globales de valor y descubre cambios estructurales que no se advierten a simple vista.

    La primera afirmación que hacen allí es que, si bien la producción y el comercio siguen aumentando en términos absolutos, la intensidad del intercambio está declinando en casi todas las cadenas de valor en producción de bienes.

    Los flujos de servicios y de datos tienen ahora un papel mucho mayor en la cohesión de la economía global. No solo está creciendo más el comercio en servicios que el comercio en productos, sino que los servicios están creando un valor muy superior al que miden las cuentas nacionales.

    Usando mediciones alternativas, el equipo de McKinsey descubre que los servicios ya constituyen más valor que los productos en el comercio global. Además, todas las cadenas globales de valor están siendo cada vez más de “conocimiento-intensivas”.

    El trabajo de baja calificación pierde importancia como factor de producción. Contrariamente a la percepción popular, solo el 18% del comercio global de productos se genera por mediación del costo laboral.

    Tres factores explican esos cambios: el crecimiento de la demanda en China y el resto del mundo en desarrollo, que permite a esos países consumir más de lo que producen; el crecimiento de las cadenas de suministro en esos países, que ha reducido la dependencia de importaciones de bienes intermedios; y el impacto de las nuevas tecnologías.

    La globalización se encuentra en el centro de una transformación. La combinación de países, empresas y trabajadores en mejores condiciones para aprovechar la próxima era, está cambiando. Entender cómo está cambiando el paisaje ayudará a políticos y empresarios a prepararse para el próximo capítulo de la globalización y las oportunidades y desafíos que presentará.