Por Carina Martínez
El año que termina no fue uno más para Mercado, la publicación pionera en economía y negocios de Argentina. Fue el de sus bodas de oro. Sí, 50 años de vida, con todo lo que esto representa en un país volátil como el nuestro.
Con un esfuerzo editorial inédito y una repercusión publicitaria memorable, la edición de agosto, mes que simboliza la bandera de largada de aquella primera edición en papel, hizo un repaso de los hitos del pasado y de las tendencias que marcan –y marcarán– el futuro, en múltiples sectores y aspectos de la vida económica y social del país y del mundo. Casi 300 páginas de contenido valioso e imprescindible que refleja el espíritu de esta publicación que busca estar a la vanguardia de las discusiones locales y globales.
Pero el festejo fue aún más allá y cada edición de 2019 ha ofrecido productos periodísticos que intentaron enraizar y potenciar sus propuestas más preciadas. Como marca característica, Mercado ha llevado adelante investigaciones e informes que se han mantenido a lo largo de los años, lo cual los vuelve en sí mismos un acervo invaluable del devenir de los negocios, las empresas y su entorno, y las transformaciones que se dieron en ellas a lo largo de los años.
Así, por ejemplo, la edición 2019 del ya clásico Libro Blanco de la RSE y la sustentabilidad que, desde hace más de una década se publica cada mes de noviembre, sumó la opinión de más de 80 líderes de compañías representantes de los distintos sectores de la economía. Un debate interesante y fundamental sobre hacia dónde se dirigen las empresas y cómo enfrentan los nuevos desafíos que se les imponen.
En esta edición de diciembre, la que cierra el año del 50 aniversario, Mercado ha retomado la riquísima información contenida en su producto estrella por excelencia, el Ranking de las 1000 empresas que más venden.
“Las 1000” es una de las entregas más valoradas por nuestra audiencia; una investigación sin parangón en el país, que se publica ininterrumpidamente desde hace ya cuatro décadas, cada mes de junio. Claro que, en sus comienzos, en la lejana Argentina de los 70, no eran 1.000 las compañías relevadas sino 100. Los datos de facturación se pedían por carta (postal), y luego por fax y, los faltantes se recopilaban de manera personal, tanto en la bolsa como en otros organismos relevantes. Los cálculos se hacían en calculadoras y las tablas en rudimentarias planillas mecanografiadas. Un trabajo de artesano.
Más adelante, las facilidades brindadas por la tecnología potenciaron sobremanera la capacidad de procesamiento y análisis de los datos y el Ranking de las 1000 se consolidó como un producto completo, con subproductos como los sectoriales, el ranking por activos, por patrimonio neto e, incluso, el de auditores.
La riqueza de la información contenida le ha permitido, a la vez, convertirse, en base y punto de partida de múltiples investigaciones. Por ejemplo, en 2018, Mercado ha publicado, junto a KPMG, un estudio que evaluó la proporción de mujeres en los directorios de 500 empresas que conformaban el ranking; 8,4% de un total de 3.420 miembros. En la edición 50 aniversario, la apuesta fue redoblada y, junto al mismo socio estratégico, se llevó a cabo un segundo análisis, esta vez tomando la totalidad de las empresas contenidas (1.000): ¿el resultado? 10,3% de mujeres entre los 5.944 miembros. Vaya si hay tela para cortar.
En esta edición de diciembre, la frutilla del postre de un año de festejo, Mercado publica otro informe novedoso: un estudio del top 100 de las empresas que formaron parte de los rankings de ventas que se tomaron como base de análisis: los de los años terminados en 9, desde el 70 en adelante. Se trata un análisis de cuáles se destacaron y cuáles lograron mantenerse entre los primeros 100 puestos en los años representativos de cada una de las décadas; contra viento y marea y pese a los avatares que signan a la economía argentina. También, la composición interna de ese top 100 en cuanto a participación de empre
Las siempre presentes
Para realizar el estudio encomendado al equipo del ranking, Lucas Giotta y Alexis Ferreyra, responsable de la elaboración de las últimas tres ediciones del Ranking de las 1000 empresas que más venden, se han tomado como referencia los años terminados en 9. Esto es, 1979, 1989, 1999, 2009 y 2019. A partir de allí, se ha analizado la composición de las primeras 100; cuáles son y a qué sector de la economía (producción de bienes u oferta de servicios) corresponden.
Antes de comenzar el análisis, bien caben algunas aclaraciones.
Por supuesto, a lo largo de los años, la elaboración del Ranking de las 1000 fue sumando modificaciones y adaptándose a las posibilidades y necesidades de la investigación. Una de las más significativas fue, en 2009, la incorporación de los bancos, compañías financieras y de seguros, sectores que no había sido contemplado hasta el momento. Este hecho no es menor. Si se observan los sucesivos rankings posteriores, se podrá verificar que son principalmente los bancos quienes ocupan las primeras posiciones y, claro, Banco Nación se ubica casi invariablemente en la primera o segunda posición, mano a mano con YPF.
A modo de ejemplo, en la última edición (2019, con datos de ventas 2018), entre las primeras 10 posiciones del Ranking de las 1000 que más venden se cuentan dos bancos, Nación y Provincia. Y seis entre las primeras 30 (Nación, Provincia, Santander, Macro, BBVA y Galicia).
Como la incorporación de estas entidades es relativamente reciente (2009), en el presente análisis se han excluido los bancos, las financieras y las compañías de seguros, para evitar el sesgo en la comparación con décadas anteriores.
Dicho esto, verificamos que un puñado de 18 compañía se mantienen entre las primeras 100 posiciones en los cinco años analizados (aquellos finalizados en 9, desde los 70 hasta hoy). Algunas de ellas no son las mismas, sino que han ocupado el lugar de una anterior (por ejemplo, Telecom y Telefónica, que toman el negocio de Entel en la década del 90; y Edenor y Edesur, que hacen lo propio con el negocio de Segba), o han cambiado de nombre luego de una operación, como Axion Energy que, desde 2012, continúa la trayectoria de Esso.
Los sectores a los que representan estas compañías son pocos; las firmas se concentran en algunos rubros específicos.
Cuatro de las 18 corresponden a proveedoras de servicios públicos: Telecom, Telefónica, Edenor y Edesur las cuales, junto con Aerolíneas, conforman las cinco integrantes del grupo Servicios.
Las otras 13 empresas se desenvuelven en el sector de la producción.
Tres son petroleras, YPF, Axion y Shell; tres se vinculan con el campo, Molinos Agro, Louis Dreyfus y Cargill; tres pertenecen al sector “Industria básica de hierro, acero y metal no ferroso”, Ternium, Acindar y Aluar; dos son automotrices, Mercedes-Benz y Renault, y otras dos son exponentes del sector de alimentos y bebidas, Nestlé y Coca-Cola.
Otras perfomances destacadas
Entre las compañías que han logrado posicionarse en el top 100 en cuatro de los cinco años analizados (12 en total) resaltan las que conforman el sector de alimentos y bebidas: Mastellone, Cervecería y Maltería Quilmes, Bagley y Arcor.
El sector automotor está representado por dos compañías: la ex Fiat, hoy FCA, y Ford que, salvo en la medición de 1989, se ubican entre las primeras 40 del ranking el resto de los años.
Aysa no logra colocarse en el top 100 en la medición de 2009 y Nidera e IBM no consiguen hacerlo en la última medición, 2019.
El listado de 13 se completa con Nobleza Piccardo, Loma Negra y Monsanto.
Más bienes que servicios
Al tomar las 100 empresas top de cada uno de los años analizados, se observa que 356 (71,2%) son firmas que producen bienes y 144 (28,8%) que brindan servicios. Cabe recordar que, en este análisis, quedan excluidos los bancos, las financieras y las compañías de seguros, ya que los datos sobre estas entidades fueron incorporados recién a partir del ranking de ventas publicado en 2009 (con datos de 2008).
En los años referentes 1979 y 1989, esta distribución del quehacer de las empresas que conforman las primeras 100 se mantiene parecida: 83% bienes y 17% servicios; y 81% bienes y 19% servicios, respectivamente.
En 1999, en cambio, el rubro servicios gana terreno de manera notoria con una distribución de 64% (bienes) y 36% (servicios). Si bien el porqué de este cambio tiene que ver con múltiples variables y factores que exceden este informe e invitan a indagar en próximos, cabe mencionar como hipótesis de partida la posible consecuencia de la política de apertura y liberalización de la economía que caracterizó a la década del 90, hecho que llevó a distintos autores a hablar de proceso de “desindustrialización”.
En 2009, la proporción de compañías generadoras de bienes vuelve a crecer y alcanza al 70% del total de las empresas que conforman el top 100 del ranking de ventas de aquel año. De nuevo, la explicación requerirá de un análisis pormenorizado, pero podríamos aventurarnos a pensar que las políticas de cierto “cierre” de la economía y control de importaciones encaradas en aquellos años llevaron a un avance en la producción local de bienes, por sobre la compra de importados.
En cuanto a las empresas que conforman las 100 primeras en el ranking 2019, el último publicado por Mercado, la distribución quedó conformada por 58% bienes y 42% servicios, en un escenario donde, hacia el final, se combinan políticas más propensas a la liberalización de la economía, a lo que se suma el avance generalizado del sector servicios, que no es una particularidad doméstica sino una tendencia global.
Apuntes del equipo del ranking
Algunas de las fotografías interesantes en la historia del cincuentenario de Mercado son las de aquellas 100 empresas que lideraron el Ranking de las 1.000 en cinco ediciones cada 10 años a partir del primer ranking en 1979 y sucesivamente en 1989, 1999, 2009 y 2019. Estas imágenes involucran a 245 empresas que estuvieron presentes en alguna de las cinco ediciones mencionadas o en todas.
El desarrollo o evolución de las empresas está expuesto no solo a los avatares propios del mundo de los negocios; las situaciones o circunstancias naturales, políticas, sociales y económicas del medio que las contienen tienen también un protagonismo relevante en sus vidas. En el caso de nuestro país son varias las contingencias que se produjeron desde 1978 hasta 2018 y de las cuales no fueron ajenas. A modo abreviado estas son algunas de ellas:
En 1978: Dólar barato, plata dulce. Rechazo del resultado arbitral por el diferendo del Canal de Beagle.Se inaugura ATC, Argentina Televisora Color.Mundial de Futbol y Papel Prensa S.A. Se acepta la mediación papal en el diferendo por el Canal de Beagle.
En la década de los 80: 1982, Guerra de Malvinas. 1983, vuelta a la Democracia. 1984, Informe de la CONADEP. 1988, crisis económica, Plan Austral, desagio, Plan Primavera, hiperinflación, Plan Alimentario Nacional, crisis energética. 1989, Asunción a la Presidencia de Carlos Menem. 1989, Plan Bonex.
En la década de los 90: 1990, Reforma del Estado Ley 23.696. 1991, Plan de Convertibilidad. 1992, privatizaciones de empresas del Estado (Entel, Ferrocarriles Argentinos, Correo Argentino, YPF, Gas del Estado, SEGBA, Canal 13, Canal 11, Canal 9, Obras Sanitarias de la Nación, los astilleros, las firmas siderúrgicas, las petroquímicas, las flotas mercantes, los puertos, Banco Hipotecario, YCF, etc.). 1992, atentado a la Embajada de Israel. 1994, aprobación de la reforma de la Constitución argentina (Pacto de Olivos). 1994, atentado a la AMIA. 1995, reelección del presidente Carlos Menem. 1995, efecto “Tequila”. Depresión.1995, creación del Mercosur. 1999, Fernando de la Rúa es elegido Presidente.
Del 2000 hasta 2003: El presidente Fernando de la Rúa impone el “corralito” (la restricción de la libre disposición de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorros). FMI. Blindaje. Mega canje. Distintas provincias comienzan a emitir cuasimonedas (bonos convertibles a moneda de curso legal). En medio de una gran crisis económica, saqueos e incidentes con decenas de muertos, renuncia el presidente Fernando de la Rúa. Tras la renuncia de De La Rúa la Presidencia de la Nación fue ocupada por cinco presidentes en 12 días. El país se declara en default. Presidencia de Duhalde.
Del 2003 al 2015: Presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Pago de deuda al FMI, retenciones móviles al agro. Nacionalización de las AFJP, reestatización de YPF y Aerolíneas Argentinas. Circular 125 (voto no positivo). Cepo cambiario y Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación. Protección a la industria nacional.
Del 2016 al 2019: Presidencia de Macri. Liberación del cepo. Baja de retenciones a la minería y al agro. Vuelta al FMI, default selectivo. Crisis económica, inflación descontrolada. El uso de la capacidad instalada de la industria cayó a 57,7% (el nivel más bajo se registró en la industria automotriz). Vuelta al cepo cambiario estricto (US$ 200 por mes).
En síntesis, distintos hechos se han producido a lo largo del período considerado creando obstáculos difíciles de sortear que, como vimos en este trabajo, fueron afectando a la industria, en un principio prometedora, a un presente incierto y sin respuesta.
En esta exposición se puede observar en un cuadro las 100 empresas de mayor protagonismo en El Ranking de las 1.000 cada diez años a partir de 1979 y, en otro, cuáles de ellas lograron estar presentes en todas las ediciones. Las posiciones alcanzadas surgen de los importes totales de ventas o ingresos brutos correspondientes a los ejercicios contables cerrados en el año inmediato anterior a la publicación del ranking. Cabe aclarar que bancos, financieras y compañías de seguros ingresaron al ranking a partir de la edición publicada en 2009, motivo por el cual no fueron consideradas para este análisis. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el ranking evolucionó positivamente al incorporar año tras año en cada edición un mayor número de empresas y rubros de la economía argentina, hasta llegar al día de hoy con más 1.000 empresas que componen esta publicación única en su tipo en nuestro país.
En diferentes gráficos se muestra la evolución de las empresas de servicios en relación a las productoras de bienes. Así, en la edición de 1979 el 83% de las 100 correspondieron a productoras de bienes y solo un 17% a prestadoras de servicio. Sin embargo, en las ediciones de 1999 y 2019 se verifica una situación de crecimiento muy notorio de éstas en detrimento de las primeras (en 1999, 59% para bienes y 41% para servicios y en 2019 muy similar, 58% contra 42%).
La pregunta que queda es qué resultará en las 100 de la edición Las 1.000 en 2029.










