Ideas y debates |

Marcel Engel
Por Carina Martínez
Sea por convicción o por necesidad, las compañías deben rápidamente avanzar en el desarrollo de negocios sustentables, para perpetuarse en el tiempo. “¿Quién si no el sector privado tiene el potencial para crear las soluciones necesarias para un futuro más sostenible?”, se pregunta Marcel Engel, Managing Director, Regional Network & Development Focus Area de World Business Council for Sustainable Development, en esta segunda entrega de su entrevista con Mercado (*).
–En el informe de WBFSD, Visión 50, se enfatiza la necesaria sinergia entre empresas y Gobiernos, para lograr otra forma de concebir los negocios. ¿De qué manera se articulan, siendo que los Gobiernos tienen injerencia nacional, o local, y las empresas líderes injerencia global?
–Es muy difícil responder de manera genérica, porque cuando hablamos de desarrollo sostenible se incluyen temas ambientales, sociales y económicos. Pero hay ejes de gran importancia, como el cambio climático, manejo de la biodiversidad, el agua, etc.
Existió por mucho tiempo la esperanza de que la comunidad internacional lograra acuerdos globales, que sería la manera más efectiva de manejar estos temas. Pero en el transcurso de la última década se ha perdido. En el contexto de los problemas actuales con los cuales se ven confrontados muchos Gobiernos, sobre todo en los de los países ricos, el sistema intergubernamental para manejar asuntos de desarrollo sostenible se ha visto sustancialmente debilitado, y se refleja en la imposibilidad de crear y llegar a estos acuerdos.
En cuanto a cambio climático, por ejemplo, es claro que vamos hacia un bottom map approach; esto es, encontrar soluciones nacionales o locales para el desarrollo sostenible.
–Es en los países desarrollados donde las ideas sobre crecimiento sustentable tienen más fuerza y donde existen normativas más exigentes. Pero es en los países emergentes donde se da el mayor desarrollo económico. ¿Cómo se combinan ambas realidades cuando las empresas de países maduros orientan sus inversiones a los emergentes?
–Como organización mundial, desde el WBCSD trabajamos en las economías emergentes y consideramos que son estos los países prioritarios en materia de desarrollo sostenible. Porque la ecuación ecológica o de sustentabilidad no se va a resolver en los países industrializados sino en las economías rápidamente crecientes.
Países como India o China juegan un papel clave; están invirtiendo enormes esfuerzos en materia de sustentabilidad, no tanto por el bien del medio ambiente o la naturaleza, sino por interés propio. China es el país donde se están realizando las mayores inversiones en energías alternativas, en términos cuantitativos.
–En el caso de China, ¿se trata más bien de una fuerte apuesta gubernamental?
–Sí, y es una apuesta basada en dos necesidades. Por un lado, la estabilidad política es prioridad máxima para el Gobierno chino. Pero es consciente de que esta estabilidad depende de muchos factores que tienen que ver con el desarrollo sostenible. En China, hay ciudades con altos niveles de contaminación y la clase media, que se va extendiendo, reclama mejores condiciones de vida y ejerce una fuerte presión sobre las autoridades locales.
Por otro lado, hay factores prioritarios de seguridad. De seguridad energética y de acceso a recursos naturales. El crecimiento económico es otra prioridad número uno en ese país y, para mantener el desarrollo económico, necesita de un crecimiento más allá de 7-8% anual. Gran parte de este desarrollo depende del acceso a recursos naturales y energía que, en gran medida, son importados. Por lo tanto, todas las innovaciones en torno a eficiencia energética, o para aumentar la productividad en el uso de recursos naturales tienen mucho sentido económico, desde estas dos perspectivas.
Además, los chinos están descubriendo el sector de energías alternativas como de gran crecimiento a futuro. Y, si bien en algunas negociaciones internacionales el Gobierno tiene una actitud defensiva, por otro lado, está invirtiendo mucho dinero en posicionarse.
Pero hay que tener en cuenta que la agenda de sustentabilidad no es solo ambiental sino también social. India es uno de los líderes en cuanto al desarrollo de lo que en el WBCSD llamamos negocios inclusivos. Se trata de encontrar maneras rentables de satisfacer necesidades de los sectores que viven en la base de la pirámide. Esto implica reducir costos de transacción para que los productos y servicios sean accesibles para ellos. Hoy, algunas de las innovaciones que se están dando en India, como en el área de salud, para producir electrocardiogramas y equipamiento a bajo costo, están siendo exportadas a los países industrializados.
–¿Este es un esfuerzo conjunto entre los sectores privado y público?
–Hay casos diferentes. En China, aún es el Gobierno quien fija los parámetros de desarrollo, aunque no significa que el sector privado no esté involucrado. En India, creo que la iniciativa viene dada más bien por la dinámica del sector privado.
–¿Y en América latina? –aunque es difícil generalizar…
–Brasil, por ejemplo, tiene una base energética que es bastante sostenible; tiene muchos recursos de energía renovable. Pero existen dos elementos fundamentales. Uno es la inclusión social; aunque en toda Latinoamérica existe una serie de factores de orden político y empresarial, que crea nuevas oportunidades de empleo y desarrollo económico, y que hicieron que la pobreza se haya reducido de manera sustancial.
El otro es el manejo de la deforestación en la Amazonia. Brasil e Indonesia juegan un papel particularmente importante en protección de recursos forestales. Y el Gobierno brasileño creó diversos incentivos para reducir la deforestación, sobre todo a través de la creación de oportunidades alternativas y de manejar los desafíos sociales: cómo crear ciertos sistemas donde se protejan los bosques y a la vez se generen fuentes de ingresos para las familias que viven allí.
–Las escuelas de negocios, ¿preparan a los ejecutivos en temas vinculados con desarrollo sostenible o hay un bache entre la formación y la práctica?
–No quisiera generalizar, pero hay efectivamente un bache enorme. Por eso, el WBCSD está trabajando fuerte en el desarrollo de materiales para escuelas de administración e ingeniería (porque se necesita de las innovaciones tecnológicas). También tenemos un programa especial para futuros líderes. Se identifica a personas que, dentro de las empresas, tengan potencial para ser líderes, y se las sensibiliza en desarrollo sostenible. Hasta ahora la educación es muy cortoplacista y no ha incorporado temas de sustentabilidad, como debería ser. Sin embargo, hay cambios prometedores, como el retomar el concepto de valor compartido. Es una tendencia positiva y esperamos un efecto multiplicador.
–En épocas de crisis económica, con imperativos de recortes de gastos, ¿se da una retracción en temas de sustentabilidad?
–Siempre hay riesgo de que durante una crisis económica se vuelva al cortoplacismo, porque de lo que se trata es de sobrevivir. Hasta ahora, en WBCSD no hemos notado cambios notorios. En la mayor parte de los empresarios la conciencia en asuntos de desarrollo sostenible está profundamente arraigada; diría que más que en la política. Creo, más bien, que existe mayor peligro de que la crisis económica lleve a un rezago en lo que se refiere a las políticas necesarias para generar un entorno para el desarrollo empresarial. Porque los políticos tienden a pensar en períodos electorales, de corto plazo, mientras que las empresas quieren permanecer por muchos años.

–Si bien es casi imposible generalizar, porque depende del país, el sector, el tipo de empresa, etc., ¿cuál es la relación costo-beneficio de una gestión sustentable?
–Aunque no es posible generalizar, hay algunas medidas que pueden ser inmediatamente rentables y que de todas formas no se implementan. Por ejemplo, los edificios son responsables de 40% de las emisiones de gases invernadero, sobre todo en países industrializados. A pesar de esto, no se está haciendo lo suficiente para aumentar su eficiencia energética.
En gran parte es así porque se tiende a sobreestimar los costos y plazos de retorno de inversión. Sin embargo, según una curva de costos de McKinsey, la mayor parte de las inversiones que se realizan para eficiencia energética son viables y con retorno en corto plazo. Otras no, y en esos casos es central la alianza público-privada. Pero en una gran mayoría, lo que se necesita es concientización y la ayuda del Gobierno para crear estándares, brindar incentivos e información.
–¿Cuáles son los países que se encuentran a la vanguardia en negocios sustentables?
–Existe una carrera, entre empresas y entre Gobiernos, para convertirse en proveedores principales de soluciones verdes e inclusivas. China va a la vanguardia en energías renovables. India en negocios inclusivos. La Comunidad Europa es líder en exportación de tecnologías verdes (tiene 35% del mercado global y triplicó inversiones en I+D en estas tecnologías). Japón es el país más eficiente en utilización de energía y tiene un enorme potencial de desarrollo de tecnologías eficientes.
Y no hay que descontar a EE.UU. que, si bien en términos federales está rezagado, tiene regiones en que se está haciendo mucho (California, por ejemplo). La esperanza es que los estadounidenses tengan un nuevo momento Sputnik. Que de pronto se despierten y se den cuenta de que están bastante atrasados en esta carrera verde, para convertirse en proveedores y poder captar una cuota de este mercado rápidamente creciente, utilizando todo el potencial de innovación que existe en el país.
–Teniendo en cuenta que en países como la Argentina, 80% de los empleos está concentrado en las Pyme ¿De qué manera podrán incorporarse estas empresas en nuevos negocios y formas de producir?
–A escala global la mayor parte de las empresas son Pyme y tienen un papel muy importante que jugar, sobre todo en lo social. Sí es cierto que las grandes firmas van a ser las líderes, porque tienen mayores presupuestos en I+D y más potencial para crear, además de tender a actuar de manera global. Pero las Pyme son muy flexibles y pueden ocupar importantes segmentos. Tienen más capilaridad y pueden llegar a zonas donde no lo hacen las grandes empresas.
2012 es el “Año internacional de la energía sostenible para todos”, de acuerdo a la ONU. El objetivo es que para 2030 toda la población mundial tenga acceso a la energía, además de doblar la eficiencia energética y el market share de las renovables en relación a las no renovables.
Actualmente, 1.300 millones de personas en el mundo no tienen acceso a electricidad, 1.000 millones tienen acceso muy intermitente y unos 3.000 millones, (casi la mitad de la población) cocina con biomasa, que emite humos tóxicos que son la segunda razón de muertes prematuras, luego del Sida.
En WBCSD, lanzamos un proyecto para maximizar la contribución del sector empresarial y promover energía para todos (electricidad y cocinas limpias para poblaciones rurales) y encontramos diversos proyectos innovadores. Pero para las empresas grandes, el business case tiende a ser muy débil, porque se trata de poblaciones rurales, de bajos ingresos, dispersas, lo cual implica grandes costos de transacción. Aquí, la clave es que las grandes empresas trabajen con las Pyme, que son las que logran llegar el último tramo; sin esta alianza no va a poder solucionarse este problema.
–¿Qué papel juega el sector financiero en este cambio de paradigma?
–El sector financiero ha estado rezagado en lo que refiere a desarrollo sostenible, y tiene un rol muy importante. Uno de los grandes desafíos de las empresas es que todavía predomina en términos generales el cortoplacismo. Los asuntos como el desarrollo sostenible, que se vinculan con el largo plazo, necesariamente entran en contradicción con esta necesidad de rendir cuentas trimestralmente, por exigencias financieras. Por lo cual, existe una necesidad imperiosa de involucrar al sector financiero para, conjuntamente, encontrar nuevas maneras de valorizar a las empresas, no solamente por su rendimiento y utilidad a corto plazo, sino por la utilidad generalizada que brinda a la sociedad.
(*) La primera parte de la entrevista a Marcel Engel se encuentra en la edición de Mercado de abril 2012.

