jueves, 30 de abril de 2026

    Los sub-bloques licúan a los más conflictivos

    Por Rubén Chorny


    Jorge Remes Lenicov

    Estuvo nueve años en Bruselas como representante argentino ante la Unión Europea y, ya de vuelta en el país, se encuentra a cargo del Observatorio de Política Internacional de la Universidad Nacional de San Martín.
    Remes Lenicov asistió a la metamorfosis del comercio global, que subdividió a la Organización Mundial del Comercio, que agrupa a 187 países, en más de 300 tratados de libre comercio, de los 70 que existían en los 90.

    –¿Los múltiples sub-bloques comerciales construidos en torno de dos potencias como Estados Unidos y China dejan margen para un enfoque multilateral del comercio?
    –EE.UU. tiene hoy día el comercio menor que el de China, pero sigue siendo la plaza financiera y el centro de las grandes multinacionales. Con cada subbloque negocia para abrir la frontera en lo que tiene ventajas. Pero resulta que como las empresas exportadoras chinas más importantes tienen base en Estados Unidos, este país plantea no solo el comercio de bienes, sino que presiona, junto con Europa, por el comercio de servicios, en el que son mucho más fuertes y que creció más que el de bienes. Hoy ocupa 20/25% del total internacional.
    También junto con Europa bregan por los tratados de inversión de capital, otro de sus fuertes. En cambio, China, a medida que pasa el tiempo, se va consolidando y en las últimas tres décadas, estuvo creciendo a 10% anual, aunque todos los indicadores apuntan a que en el futuro esa tasa bajará a 7,5%, que si bien es un escalón menor, triplicará al de los países desarrollados.
    Le faltaría alcanzar el nivel tecnológico de Estados Unidos, pero hasta en eso actúa: envió a unos 400.000 estudiantes a capacitarse, de los que buena parte regresarán a su país. Los países periféricos de China, conocidos como Asian 5: Indonesia, Malasia, Filipinas, Vietnam y Tailandia, que suman la misma población de América latina, también evolucionan a tasas muy altas y, aunque le sacarán un poco de industria, como sucedió con Japón, integran un bloque asiático muy homogéneo y dinámico para comerciar con el resto de las naciones.

    –¿Cómo encuentra parado al Mercosur la proliferación de tratados de libre comercio que convergen en el Asia Pacífico y en el Atlántico?
    –La última configuración del Nafta difiere de la del Mercosur, ya que este, con todas sus imperfecciones y estancamiento, pretende ser una unión aduanera y exige que las negociaciones con terceros países las haga el bloque, mientras que EE.UU., cuando firma el Nafta, hace un tratado de libre comercio. En su momento fue con Canadá y México, después se sumaron Chile, Colombia, Perú y Centroamérica. Esto le permite tranquilamente negociar con Europa y con los asiáticos sin pedirle permiso a nadie. En cambio, el Mercosur tiene una cláusula constitutiva que dice que a partir de 2005 ningún miembro puede establecer negociaciones de libre comercio con terceros países.

    Asimetrías regionales
    –¿Es consistente que al Mercosur se sigan agregando países cuando los principales socios no acuerdan en las simetrías intrarregión y en avanzar en la negociación con la Unión Europea?

    –El subbloque no avanzó hace 10 años hacia una mayor integración e institucionalización y no solo es responsabilidad nuestra. Brasil tiene su cuota, dado que en su condición de más grande pretendía disponer de la mayor flexibilidad posible. Ahora, la Confederación Industrial Brasileña y otros sectores quieren el acuerdo con los europeos, pero tendría que hacerse a través del Mercosur.
    En la última reunión de CELAC, en Chile, se quedó con el representante de la UE en reunir hacia fin de año un intercambio de ofertas compuestas de bienes, servicios y compras gubernamentales. Por lo que tengo entendido, Uruguay está listo, Brasil lo va a terminar y en la Argentina viene bastante más lento. Y si no avanzara por distintos motivos, el acuerdo Mercosur-UE no podrá prosperar.

    –¿Tiene algo que ver lo que se dice sobre un Pacífico librecambista antagónico a un Atlántico estatista?
    –Es notorio que el Mercosur, y sobre todo después de la incorporación de Venezuela y ahora de Ecuador y Bolivia, se torna más proteccionista y también tiene una visión del Estado más intervencionista que los del Pacífico. Pero también sucede que, en el campo institucional, buena parte de la legislación no fue internalizada en el subbloque y tampoco hay autoridad común.
    En el campo comercial, hay perforaciones al arancel externo común, salvaguardas, asimetrías en los incentivos externos cada país, en términos de tasa de interés, impuestos y después falta, porque nunca hubo, coordinación macroeconómica. Todo esto se necesita para hacer una unión aduanera. Caso contrario habría que ir hacia algo más flexible, más abierto, que sería un tratado de libre comercio.

    Marcelo Elizondo, director de DNI

    ¿Es ineludible la unión aduanera del Mercosur?

    Brasil ha anunciado que desea recomenzar sus conversaciones con la Unión Europea, mientras los vecinos del continente avanzan en acuerdos comerciales. De útil instrumento si se adecuase a la nueva tendencia a la integración, el sub-bloque austral entraría en zona de riesgo en caso de mantenerse poco dinámico.

    Por Rubén Chorny

    Participó en la génesis de la unión aduanera del cono sur y en la gestación de Exportar. Apela a la célebre explicación de Jean Bodin sobre la soberanía: “Es la superioridad del Estado en lo interior y la independencia del Estado en lo exterior”, para advertir que, en este último plano, a través de los tratados del Mercosur (el de Asunción y los protocolos posteriores), los países miembros han cedido de derecho (de jure) el ejercicio de parte de su soberanía, en la medida en la que se han autolimitado, impidiéndose a sí mismos el ejercicio de facultades que han delegado en el nuevo conjunto.

    –¿Qué futuro aguarda al Mercosur?
    –El Mercosur debe redefinirse como espacio de apertura. Mientras soplan aires de liberalización en Chile, Perú, Colombia o México, en Brasil se oyen voces de lamento porque la Argentina es el miembro que aprueba menos apertura en la región. Desde diversos medios de prensa (O Estado, de Sao Paulo u O Globo), o por medio de dirigentes empresariales de relevancia (como Roberto Giannetti da Fonseca, de la FIESP), o a través de reconocidos expertos (como L. F. Lampreia), en Brasil han comenzado a hacer sentir con más ruido las críticas a la rigidez del Mercosur, que fue la única región cuyo comercio descendió en Latinoamérica en 2012.
    Si bien Brasil no ha sido un fanático del aperturismo comercial, es un experto en entender hacia dónde hacen fuerza los hechos. Pero también fue el principal afectado por las restricciones a las importaciones argentinas en 2012 (la caída de sus exportaciones hacia la Argentina, de 18%, equivalió a 70% del descenso total de importaciones argentinas) y algunas de sus empresas (Vale, Petrobras, ALL) tienen un dolor de cabeza tras otro en nuestro país. Aunque también se quejan autoridades políticas uruguayas y paraguayas.

    –¿Cómo se arma una mesa de negociaciones en nuestro derredor, donde tantos quieren estar (hasta muchos brasileños) pero donde hay que abrirse y competir?
    –Debería generarse una nueva agenda estratégica de la región que contemple sectores de trabajo conjunto hacia terceros mercados y plantee a la región como receptora de inversiones. El comercio hoy no va disociado de la inversión. Los países del Mercosur están teniendo entre sí más precauciones que proyectos. Por ejemplo, la Argentina cierra su comercio aún intrazona, Brasil mantiene algunas restricciones, hay cambios en los tipos de cambio relativos, ha habido ruidos con la suspensión de Paraguay y la inclusión de Venezuela, Uruguay se queja de las restricciones de los socios mayores…

    –¿Qué se ve más allá del Mercosur?
    –La Alianza del Pacífico (a nuestro oeste) o el TTP (desde EE.UU., desde donde también se busca un acuerdo con la UE) evidencian un renacer de ciertas negociaciones comerciales. A la vez es también cierto que Brasil ha sido un refugio para muchos sectores industriales, dado que las exportaciones argentinas a nuestro grande vecino representaron una relevante porción del total cuando la Argentina perdió competitividad internacional (25% en 1995, 26% en 2000, 21% en 2010) y representaron menos, creciendo la relevancia relativa de otras regiones del mundo, en tiempos de menores costos de producción internos en la Argentina (11% en 1990; 15% en 2005).
    Últimamente, en este sentido, ha llegado a representar el triple de lo que nos compra nuestro segundo mercado en el mundo (China) y a comprarnos una suma que equivale a lo que nos compran juntos el segundo, tercer y cuarto mercados a los que exportamos.
    Pero si miramos más lejos, descubrimos que desde 1980 hasta 2012, las exportaciones totales argentinas crecieron 912%, y las exportaciones a Brasil 2.114%. Está a las claras que Brasil ha sido un enorme puente hacia fuera. También que no hemos llegado con la misma fuerza más lejos. En 2012 Latinoamérica exportó US$ 1,05 billones (millones de millones). La Argentina representó 7,6% del total de ventas de la región.

    –¿Cuáles han sido los números comparativos entre Mercosur y otras subregiones?
    –La Comunidad Andina creció en las exportaciones, excepto en Europa, dentro de su subregión, al Mercosur, a EE.UU. y Canadá, a Asia y al resto de Latinoamérica, un total de 5,1% y el Mercado Común Centroamericano 5,5% a todas partes menos a Asia, pero el Mercosur bajó –2,2%, lo cual marca claramente una mejor performance del eje de países del Pacífico (aumentan las exportaciones en México, Venezuela, Centroamérica., Bolivia, Ecuador y Perú) y una peor performance de la Argentina y Brasil, Paraguay y hasta Chile, país del Pacífico pero vinculado parcialmente al Mercosur. Es notable que las exportaciones del Mercosur a todas las regiones del mundo hayan caído (–7% dentro de la propia subregión; –4,7% a EE.UU. y Canadá; –1 al resto de América latina; –2,3% a Asia y –9,4% a Europa).