martes, 26 de mayo de 2026

    Link de científicos con las empresas

    Gustavo Guaragna

    Por Florencia Pulla

    Uno de los desafíos más difíciles para un Estado que quiere impulsar la industria a su pico de producción histórico tiene que ver con el talento. La articulación entre los científicos que innovan y las empresas que pueden traducirlo en negocios es un diferencial y se vuelve, entonces, fundamental.
    Tan importante es esta idea de la ciencia argentina como valor agregado que, de hecho, fue uno de los caballitos de batalla del kirchnerismo en las elecciones presidenciales del 2011: al aumentar el presupuesto del Conicet en 705% –de acuerdo a Cristina Fernández de Kirchner– en los últimos años y al elevar a rango ministerial a la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que gestionó la repatriación de 15% de los científicos en el exterior, según datos oficiales. Un buen comienzo, dicen empresarios del sector, pero que no alcanza.
    Por eso herramientas como el Mapa de Innovación en TIC (Mitic) creado por Snoop Consulting para Fundación Sadosky son tan importantes. Gustavo Guaragna, CEO de Snoop por profesión –y mago profesional de vocación–, pone el dedo en la importancia estratégica de la herramienta. “Para poder hacer una alineación productiva entre la academia y empresas hacen falta políticas públicas. Pero para eso es necesario saber, primero, dónde estamos parados. Es decir, cuáles son los objetivos, las necesidades y los temas que se están investigando y, sobre todo, quiénes lo están haciendo. En este sentido el Mitic es uno más de los esfuerzos del ministerio para saber quién y en qué se está trabajando para alinear visiones y objetivos”.

    Una idea ganadora
    El primer Mapa de Innovación en TIC de Argentina comenzó a idearse como una iniciativa del programa “Quién es quién” de Fundación Sadosky, una organización conocida por brindar soporte para la articulación del sistema científico-tecnológico y la estructura productiva, especialmente en lo que a IT y comunicación se refiere. Snoop Consulting, que se especializa en desarrollo de tecnologías web fue, entonces, el socio perfecto para crear el mapa. Ganaron la licitación y pusieron manos a la obra, reclutando profesionales de la Universidad General Sarmiento y la Universidad de Buenos Aires.
    Sin embargo, Guaragna aclara que “no recibieron subsidio alguno” sino algo mejor: “un cliente”. “Y esto lo destaco –agregó– por la importancia que tiene para el desarrollo del sector que el gobierno compre software a una Pyme y no que lo desarrolle por sí mismo. Ganamos un cliente y con ello la experiencia, la capacidad tecnológica y alguien a quien referenciar”.
    Aunque la inversión total llegará, en la fase dos del proyecto, al millón de pesos (que salieron de bolsillos argentinos) empezaron con una idea pequeña pero ganadora que se desarrolló en siete meses. “No fue un proyecto convencional donde los requerimientos son conocidos al comienzo sino que fue exploratorio: mediante pruebas y ajustes buscamos junto con la fundación la mejor manera de explotar y visualizar la información. Nuestros desafíos fueron dos: fusionar diversidad de fuentes de datos de manera automática y desarrollar una interfaz de usuario que fuera simple de usar y permitiera explorar la información de manera gráfica en su navegador”.
    ¿De qué se trata, entonces? Es una plataforma web que permite buscar investigadores, empresas, universidades, proyectos y organismos que se encuentren trabajando en diferentes temáticas relacionadas con tecnologías de la información y explorar además las relaciones entre ellos. “Las ideas hoy no nacen en un solo lugar: no ocurre que un investigador tiene una idea brillante y una empresa la toca, la aplica y hace dinero. Hoy es un ida y vuelta”, dice Guaragna.
    Sin tecnicismos, explican que se apoyaron en varias tecnologías como el motor de base de datos de NoSQL llamada MongoDB que permite almacenar información en una estructura dinámica, una tecnología joven cuya adopción implicó un riesgo que valió la pena.
    Aunque inicialmente los ojos estaban puestos en una aplicación particular, Guaragna estima que el futuro del proyecto es aún más ambicioso. “Se puede poner en marcha en otras organizaciones que se han mostrado interesadas en aplicar esta tecnología en contextos diferentes. Por ejemplo: grandes corporaciones que tienen cientos o miles de empleados con capacidades y conocimientos muy diversos”. Es que, finalmente, si la Argentina quiere ser grande va a necesitar de un mapa extenso que cartografíe sus muchas potencialidades.