Por Rubén Chorny
No se veía un alma durante el verano en los galpones que ocupan en los parques industriales muchas de las principales plantas proveedoras de envases y embalajes.
En su mayoría Pyme (ocho de cada 10), entre las 5.000 industrias del packaging que, según el IAE (Instituto Argentino del Envase), operan 81 rubros de envasado y embalaje, 91 tipos de máquinas, equipos y accesorios, 24 clases de materias primas e insumos y 30 ítem de servicios, hubo un consenso implícito en tomarse vacaciones en los meses de receso y meditar sobre los negocios que vendrán después de un amesetado 2012.
Fue una versión estival del clásico “desensillar hasta que aclare”.
Mercado intentó reiteradamente durante enero y febrero comunicarse con una lista de empresas del ramo, a saber: Zanniello, Vendels, Chemton, Teckdes, LAR-Kodak, Amcor, Abyper, Cattorini Hermanos, Envases del Plata, Syphon, Grupo Zucamor y Tetra Pak, y solo con esta última se abrió el contacto.
Aun bronceado por el regreso del veraneo, fue el propio gerente general del Instituto Argentino del Envase, Jorge Acevedo, quien tomó la posta y habló de la transición: “2012 fue un año con mucha expectativa a ver qué iba a pasar, en el que las empresas no arriesgaron inversiones, ni en tecnología, ni en plantas nuevas, ni maquinarias a gran escala; muy poco fue el movimiento y no deja avizorar tendencias”.
Más bien casi balbucea por la delicadeza que le imprime la palabra incertidumbre: “En 2013 veremos qué pasa con la inflación, con el control de precios (que presiona para abajo pero alguna vez explota), siendo que en la cadena de valor, el envase es uno de los más perjudicados. Puede haber más granel, envases más pequeños para contener porciones más chicas. Pero este tipo de políticas de congelamiento desalienta la competitividad y, para sobrevivir, todos están tratando que los costos, llámese energía, impuestos, insumos materias primas, salarios (vienen las paritarias), etc., no los coman”.
Sin embargo, se esfuerza por “controlar la tortuga” antes que se le escape: “Igual recién empieza el año y es muy pronto para hacer pronósticos. La que quedó abierta desde el año pasado fue la expectativa. Por lo que cantan los números, no se vislumbra ánimo de inversión, no se ve un contexto de crecimiento del país que empuje decisiones de abrir o modernizar plantas”.
Modesto crecimiento
De acuerdo con los informes que transmiten los cuatro centenares de asociados al Instituto Nacional del Envase, la suma de toneladas de packaging de cartón y papel, vidrio, plásticos, madera y metal del año pasado dio 3,9% más que en 2011, con los más y los menos que se extrapolan de reemplazos de un material más liviano por otro más pesado para contener mayores volúmenes de producto.
Las planillas mostraron que el vidrio finalmente logró quebrar la supremacía del papel y cartón en los últimos años: 1.253.000 toneladas contra 1.175.000 de este último, pese a que trabajó con una capacidad instalada de 88% y su consumo per cápita fue de 30 kg. Hubo un cruce de comportamientos: 4% arriba el que ascendió; 3,14% abajo el destronado. Los plásticos, que registraron 2,8% de aumento entre un año y otro, se acercaron con 1.034.000 toneladas al lote de vanguardia.
Acevedo advierte que “los porcentajes son muy pequeños, no afectan a la producción en general. Hubo una pequeña baja en algunos rubros, como el papel y cartón, y es muy difícil determinar cuál fue la causa. Pudo haber temas estacionales, migración a otros rubros, pero en muy pequeña escala”.
Invita a esperar un poco para ver cómo evoluciona este año la industria y así tener una idea de hacia dónde va: “El 3 y 6% que encierran las estadísticas es el resultado de porcentajes muy chicos, tanto hacia arriba como hacia abajo, que no dejan ver tendencia”, dice.
El background indica que campea una demanda inercial desde los rubros: alimentario, de bebidas, cosméticos y medicamentos, que viene del año anterior, la que a su vez también se reciclaba del repunte de 2010.
Así surgen en el sector más dudas que certezas. He aquí algunas:
¿Qué tipo de envases demandarán los fabricantes de los aproximadamente 12 a 13.000 referencias que colman las góndolas de grandes supermercados, como un Carrefour o un Disco, para adecuarse a un año que viene de controles de precios y ajustes en las economías hogareñas?
¿Las bolsas de papel reciclable reemplazarán del todo a las de polietileno que se suele ver sobrevolando los basurales a cielo abierto, a medida que avancen las campañas en que se embarcaron municipios, grandes supermercados y defensores del medio ambiente?
¿Se consolidará la tendencia de que los envases flexibles o doypack, principalmente, reemplacen a los de plástico rígido en alimentos y productos de higiene?
¿Se sustituirán algunas latas y botellas de vidrio por envases plásticos flexibles y termorresistentes, que permiten conservar los productos alimenticios por un tiempo similar a los enlatados?
¿El regreso de los retornables de vidrio en bebidas que se distribuyen en el Conurbano Bonaerense se extenderá o se trata de un fenómeno puntual de mercado?
Los plásticos no comen vidrio
Tomando los últimos seis años, por ejemplo, entre el vidrio y el plástico suman casi 60% del tonelaje anual de envases y embalajes que registra el IAE. El gerente general ensaya algunas explicaciones: “El comportamiento ascendente del vidrio responde a que se mantuvo la exportación de vinos y en el mercado interno hubo demanda sostenida del producto envasado en botellas”.
Afirma que “hubo un volver a la botella de vidrio retornable en todo lo que es conurbano, provincia, no en todo el país, donde aparecieron líneas de gaseosas envasadas en vidrio. Lo hicieron algunas compañías para tratar de disminuir los costos y que consumidores de clase media baja tuvieran la posibilidad de pagar un precio más económico”.
Aclara asimismo que “dentro del plástico, están los envases flexibles, es decir, ahí está englobado todo. Y si aparece uno de plástico rígido que migra hacia el flexible, no se va a notar en el cálculo general, porque el peso en sí no varía”.
Entre los diferentes rubros que componen a la industria, desde el IAE aseguran que alimentos, bebidas, cosméticos y medicamentos han sido los más demandados.
Dentro de ellos, “se ha observado una tendencia a los envases flexibles o doypack, principalmente en el envasado de alimentos y productos de higiene”, señaló Acevedo.
Pero en el mercado local por ahora venía siendo incipiente el proceso de sustitución de envases para reducir costos y mantener precios competitivos que caracteriza a los grandes centros de consumo mundiales. En ellos se ha evolucionado y de envases tradicionales, como las botellas y latas, se pasa a envases flexibles, como los conocidos como pouches, doypacks, bolsas stand up, que permiten rellenar dispensadores, o que inclusive eliminan el uso de los mismos.
En el caso de latas y botellas de vidrio, la tendencia es a que haya algunas sustituciones por envases plástico retornables, es decir: envases flexibles y termo resistentes que permiten conservar los productos alimenticios por un tiempo similar a los enlatados y además nuevas prestaciones como el poder usarse en hornos de microondas. Sin embargo, la forma de envasar, etiquetar, codificar, almacenar y distribuir cambia radicalmente.
Las cifras del año pasado en latas, no obstante, mejoraron de 145 a 149.000 toneladas, con un alza de 2,7%, y un consumo de 6,11 kg per cápita. Las fábricas tuvieron 70% de capacidad instalada y exportaron 3.000 toneladas.

Perfil global
Si bien en el medio de los altibajos del último año se estuvieron, aunque tímidamente, incorporando en la producción doméstica algunas de las corrientes internacionales del envasado y embalaje vinculadas a la competitividad, las medidas de intervención en los mercados del consumo y el comercio exterior tomadas por el Gobierno frenaron el impulso, según los propios empresarios.
A pesar del impasse, confían en que la dimensión del packaging trasciende a la mera cubierta que protege, conserva y le da presentación a un producto. Es su identidad ante el cliente. E interactúa directamente con él.
Sobre esa particular relación, en representación del IAE, Néstor Pierres explicó que “entre las personas mayores de 60 años, 30% ve al envase como un comunicador y le atribuye gran importancia al momento de comprar un producto, mientras que esta cifra asciende a 45% entre los menores de 35 años.
Pero la reorganización del mercado de consumo argentino en ciernes a propósito del creciente intervencionismo estatal en la economía lejos está, por el momento, de adoptar la innovación en diseño que trasuntaron los premios Estrella del Sur entregados en diciembre último, que abren paso al concurso WorldStar, organizado por World Packaging Organisation (WPO).
Lo reconoce el propio Acevedo: “Están más en relación con la realidad que vivía el país para cuando se hizo la feria Alimentek de 2011, que a esta etapa de congelamiento de precios, cepos e inflación que se refleja más en los bolsillos que en los índices oficiales”.
En esa disyuntiva se debaten una Cartocor, con cucardas por los envases de Exquisita, en el exhibidor Arcor, en el plato octogonal para pollos, cítricos; telescópica pera; Bolsapel con la galardonada presentación de las mermeladas BC, Lays Resto; Luis y Miguel Zanniello con un sello distintivo en el yogur Ser, Sublime Sancor, y los bebibles Pronto Shake, Pronto Bitt; la hojalatería Mecánica Lombardo, con la elegante lata octogonal Frigor de Nestlé, Royal Canin, Frigor, Kraft, Pro Plan Purina, Arcor, Nobleza Piccardo, Caro Cuore, Taragüi, Walt Disney Pictures, la lata de whisky The Breeder’s Choice.
El margen de creatividad que contiene el precio del envase quedó entrampado en el valor establecido para el producto, lo que obliga a sacar la punta al lápiz en cuanto a lo que más conviene en tamaños, volúmenes, tipo de material antes que concebir una comunicación con el cliente. “Pienso en fraccionamientos más chicos y materia prima más económica, segundas marcas, presentaciones que resignen principios de marketing”, se lamenta Acevedo.
El mejor ejemplo de la diferencia entre un producto envasado versus el mismo a granel lo da el vino: cuando se vende una botella, en promedio, el litro ronda los US$ 3,5, mientras que suelto vale US$ 0,85.
Por el lado de las exportaciones, tampoco hubo muchos motivos para entusiasmarse. Hasta el vino, que venía exhibiendo vistosas presentaciones en las bodegas de barcos y aviones donde se cargaba, se vendió 2% menos que el año anterior. La damajuana de vidrio y el Tetra Brik fueron los que más sintieron la retracción, 10%, seguido por el saché o in box.
Las cajas de madera también sufrieron la merma desde el comercio exterior, con exportaciones por 66.000 toneladas e importaciones por 50.000. Las verduras, por ejemplo, son algunos de los productos que antes se empacaban en madera y ahora migraron hacia el cartón y polietileno. El total producido, 566.000 toneladas, fue inferior 2,4% respecto de 2011. La venta total alcanzó los US$ 45 millones, según IAE.

La onda reciclable
En el mundo, el desarrollo sostenible impulsa la evolución del packaging. El crecimiento de las reglamentaciones europeas y la opinión pública a favor de la disminución de los envases son motivaciones más que suficientes para conducir a las industrias a encontrar más innovaciones en el dominio del reciclado y la observación de las normas ambientales.
Tal es así que de los US$ 560.000 millones que mueven en total los envases primarios, secundarios y terciarios en el mundo, el año próximo se estima que los ecológicos cubrirán 170.000 millones, o sea un tercio.
Acevedo aclara que “todos los envases que se producen en el país son reciclables”, aunque el mayor grado se da en aquellos elaborados con papel” e indica que también se reciclan envases plásticos PET, que son exportados a China, donde se los utiliza para la elaboración de fibra textil.
De la misma forma, “durante el último año el PET está siendo reutilizado para volver a ser convertido en envases”, explicó el ejecutivo.
“Por ejemplo, la empresa Cabelma está produciendo en su nueva planta PET reciclado de altísima calidad para ser reutilizado en envases”.
Pero la cuestión va mucho más allá de constituir una rueda que reconvierta la materia prima usada en insumo dentro de un mismo ciclo productivo. En realidad, el desafío supremo que desvela a los conglomerados urbanos modernos es qué hacer con la basura.
Los cartoneros venían resolviendo una parte del conflicto. Pero como 70% de los desperdicios que se generan son inorgánicos, y la mayoría de estos son plásticos, surgen variantes artesanales para que retornen a la comunidad con su misma fisonomía o sea fundidos para servir de insumo industrial y mutarse en otras prestaciones.
Un caso por el estilo protagonizó el municipio de Junín, que firmó a fines de 2012 un acuerdo con una empresa entrerriana que se dedica a la construcción de mobiliarios y juegos infantiles, por el cual envía a la fábrica ubicada en Paraná las botellas descartables que juntan sus pobladores y, a cambio, se las transforma en bancos, cestos de residuos y juegos, entre otros muebles, construidos a partir de la reutilización de los materiales.
Sea plásticos, papeles o cartones, finalmente los envases van encontrando su lugar en la teoría de la relatividad.


El universo del envase El IAE cuenta 5.000, pero sin distinguir grado de formalidad son más de 8.000 firmas en total que emplean a 30.000 trabajadores, que intervienen en la elaboración de 1.300 millones de unidades de envases anuales, entre cajas, frascos, bidones, estuches, cajones, papeles, bolsas, filmes, abrochadoras, lavadoras de botellas, adhesivos, polietilenos, tratamientos de efluentes, gestión ambiental, patentes, reciclados o alquiler de compresores. |
El escenario regional La industria del embalaje de Brasil es la más grande de América del Sur. Sus segmentos de mercado son productos agrícolas, productos de ingeniería y bienes de consumo duraderos.
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Tetra Pak
Con la innovación y
el medio ambiente
Estela Reale, gerente de Comunicaciones de la firma, confiesa haber tenido un año movido en la empresa, con lanzamientos al mercado de conservas, un envase de vino equivalente a un vaso (1/4 litro), un desafío en jugos y una línea de sorbetes para sustituir importaciones de Brasil. Y formaron desarrolladores para separar y reciclar el cartón que va a la basura.

Estela Reale
Para Tetra Pak el 2012 fue un año muy significativo. Durante el primer semestre lanzó al mercado los envases Tetra Recart, para sólidos húmedos, en conjunto con su cliente Agro Andina, que le abrieron las puertas al mercado de alimentos en conserva.
La gerenta de Comunicaciones, Estela Reale, se muestra orgullosa del lanzamiento, en diciembre, del primer vino en porción individual en envase de cartón de la Argentina, de 250 ml equivalentes a una copa de vino. “Es ligero, liviano, fácil de transportar, mantiene intactas las cualidades del producto y, al mismo tiempo, protege al medio ambiente ya que es 100% reciclable”, describe.
Enumera también que, como cierre del año, inauguraron la primera línea de producción de sorbetes de la compañía en la Argentina, con capacidad productiva de 500 millones de unidades de sorbetes por año, que permitirá abastecer de producto a todos los envases Tetra Brik Aseptic 200 ml Slim y 250 ml Baseline fabricados en el país.
De esta manera, en una primera etapa, sustituirán importaciones por US$ 900.000 en un producto que, hasta el momento, provenía de Brasil y Portugal. En una segunda etapa, esperan alcanzar un alto rendimiento en la producción que posibilite exportarlo.
–¿Cuáles han sido los sectores más activos en la demanda de envases que su sector provee y cuáles han perdido posiciones?
–Los envases de Tetra Pak contienen distintos productos de consumo masivo como leche, jugos, tomates y vinos, y no vemos movimientos significativos en estas categorías. Sin embargo, sí podemos destacar una mayor innovación en el mercado de jugos.
–¿Hay algún tipo de envase que sobresaliera el año pasado por su demanda?
–Además de nuestro clásico envase Tetra Brik, los Tetra Prisma y Tetra Gemina han sido dos de nuestros productos con mayor crecimiento. Esto se debe al hecho de que nuestros clientes apuestan a la innovación en el diseño de sus productos.
–¿Cómo afrontan las normas ambientales y el reciclaje de los envases para aliviar la generación de basura? ¿Exigirán una reconversión de las industrias para adaptarse a los nuevos tiempos?
–Desde los años 90 comenzamos con la separación del material de descarte de la producción de nuestros envases. Así fuimos desarrollando recicladores con quienes compartimos información sobre procesos de reciclado desarrollado en otros países.
El dar a conocer el perfil ambiental de nuestro producto agrega valor a los envases, así el consumidor puede saber que eligiendo nuestros envases cuida el planeta.
La principal materia prima de nuestros envases es el cartón, que es un recurso natural renovable, y creemos que administrado de manera responsable puede ser una fuente inagotable de materia prima. Mediante una gestión responsable también agregamos valor a nuestro producto; por este motivo los envases de Tetra Pak cuentan con la certificación FSC que garantiza que el cartón utilizado para su fabricación proviene de bosques gerenciados de manera responsable, y otras fuentes controladas.
Asimismo, tenemos en cuenta el impacto ambiental de nuestra actividad en todo el ciclo de vida de los envases. Por este motivo, hacemos hincapié en la concientización del cuidado ambiental para que toda la sociedad en su conjunto se involucre en el cuidado del medio ambiente y se obtengan beneficios para todos.
Por otra parte, en Tetra Pak actuamos como un facilitador entre los diferentes actores dentro de la cadena de reciclado para lograr un circuito eficaz. Desde la compañía contribuimos brindando capacitación y experiencia a los distintos municipios que inician la gestión sustentable de residuos. Trabajamos en el desarrollo de plantas recicladoras y brindamos información sobre los beneficios del reciclado de residuos.

