sábado, 18 de abril de 2026

    Una revisita al mundo de la auditoría

    Este es un ejercicio anual que Mercado practica cada mes de enero. Una revisita al mundo de la auditoría para observar las tendencias y los grandes temas que nutren la teoría y la práctica de la actividad. Es un vistazo en profundidad a lo que está pasando en esta actividad profesional, combinada con la visión de los principales protagonistas.

    Por Leticia Pautasio y Rubén Chorny

    Por Leticia Pautasio y Rubén Chorny

    A través de los testimonios aparecen los problemas más recurrentes como: la integración de las normas y procedimientos a las regulaciones internacionales (así un balance auditado aquí tiene valor en la Bolsa de Nueva York); el problema del fraude, cada vez más frecuente, y con el que tienen que lidiar las auditoras (las Big Four hacen investigaciones anuales sobre este asunto); en la Argentina, la imposibilidad hasta ahora de ajustar por inflación y los desajustes que esta situación provoca en los estados de resultados de las empresas clientes; y finalmente la mayor proporción de ingresos al negocio por vía de las 1.000 formas de consultoría que existen ahora (Gobierno de las empresas, directorios, RSE, por ejemplo. Los llamados temas soft de management).
    Pero también hay que lidiar con temas más puntuales que despiertan la atención de los profesionales del área, como por ejemplo el reciente caso de Hewlett Packard. Hace poco esta firma anunció que reducía el valor de su reciente compra –Autonomy– en US$ 8.800 millones por impropiedades contables. El caso, que se ventila en tribunales, puede ser especialmente grave para las Big Four. El auditor de Autonomy era Deloitte; el de HP era Ernst & Young; KPMG intervino como consultor en la venta; y PricewaterhouseCoopers fue contratada ahora por HP para sortear esta tormenta.
    El segundo caso tiene otras connotaciones. Hace apenas un mes, la Securities and Exchanges Commission (SEC) de Estados Unidos emplazó a las Big Four (y también a BDO) a proveer información de empresas chinas clientes de estas firmas que cotizan en el mercado bursátil estadounidense. Las auditoras se niegan porque alegan que se los prohibe la legislación china.
    También en el contexto internacional aparecen interrogantes. Hoy que muchas empresas locales en lugares como Brasil, India o China, por ejemplo, buscan no solo crecer en sus propios mercados sino en los internacionales, a las grandes firmas de auditoría les interesa ayudarlas. Allí se encuentra la mayor parte del futuro crecimiento.
    Para las Big Four y el pelotón que le sigue en importancia, el negocio creció al doble en porcentajes en los mercados emergentes que en los maduros.
    Buena parte de la expansión se debe al aumento en la demanda de consultoría en diversos rubros.
    El negocio en los mercados emergentes no es para todos. Quienes carecen de experiencia internacional se quedan atrás. La demanda de asesoramiento y consultoría en mercados emergentes está conformando en todo el mundo un negocio de dos velocidades.
    Las firmas capaces de brindar la experiencia internacional que buscan los clientes irán adelante dejando detrás a los jugadores locales más pequeños. Pero que la expansión gerencial puede ser difícil. Hay que tener en claro dónde trazar la línea entre llevar expertos de todas partes y desarrollar talento contratado localmente.

    Cambios en la estructura del mercado
    Las propuestas que en el ámbito de la Unión Europea se evaluaban para garantizar la independencia de los auditores y mejorar la competencia en el mercado no prosperaron. Las Big Four explican que lo que ocurrió es que no se pudo demostrar que las opciones analizadas tuvieran un impacto real en la estructura del mercado. La decisión de separar los negocios de auditoría y consultoría no llegó a buen puerto y las Big Four aseguran que, internamente, ya tienen desarrollados mecanismos para garantizar la independencia de sus auditores.
    Una de los temas que tendría más aceptación es la rotación de auditoras. Si bien no estarían dadas las condiciones para que esta norma se imponga a escala regional, algunos países estarían dispuestos a adoptar la rotación, como forma de mejorar la competencia en el mercado. De hecho, ya existen experiencias –como en el caso de Brasil– en el que se establece la rotación de auditoras para las compañías que cotizan en la Bolsa de Valores.
    Sin embargo, la percepción dentro de las auditoras es que los cambios en el mercado no se pueden imponer desde la regulación. “El mercado se autorregulará”, afirmó Sergio Crinelli, socio de BDO Argentina, y destacó que en los próximos meses se conocerán fusiones y adquisiciones por parte de las compañías del segundo pelotón, para ganar escala. En esta visión coinciden Marcelo Pfaff y Martín Barbafina, socios de PwC. “Vamos a presenciar fusiones de las empresas más chicas, con el objetivo de lograr mejor cobertura geográfica y dar competencia a las Big Four”, aseguraron.

    La profesión en el foco de los controles
    La problemática del fraude aparece como uno de los desafíos permanentes en la profesión. Lo cierto es que si bien el porcentaje fraude en estados contables es bajo en comparación con otros delitos económicos –KPMG estima que solo 1% de los fraudes corresponden a estados de resultados–, su impacto en la economía es mucho mayor.
    Luego del caso emblemático de Enron, la reacción fue intensificar los controles, con el objetivo de prevenir el fraude. En Estados Unidos, se creó el PCAOB (Consejo para la Supervisión de la Contabilidad de las Empresas Públicas), para supervisar la actividad de las firmas que auditan compañías que operan en los mercados financieros del país. “Los auditores estamos siendo observados permanentemente”, afirmó Carlos Lloveras, líder de auditoría de Deloitte.
    Medidas como las de Estados Unidos también están siendo evaluadas por naciones europeas, y hasta las propias empresas han creado mecanismos para evitar que se cometan fraudes dentro de su estructura. “El nivel de comisión de delitos de fraude debería tender a bajar considerablemente”, afirmó Lloveras.

    El camino hacia IFRS
    Las normas internacionales de información financiera (IFRS, por sus siglas en inglés) han logrado aceptación en casi todos los rincones del mundo. Sin embargo, tienen que lidiar todavía con Estados Unidos, que aún no definió si migrará hacia IFRS o continuará defendiendo su sistema de normas GAAP. La sensación en el mercado es que el proceso de convergencia se concretará tarde o temprano. Desde Ernst & Young, señalaron que la integración representa beneficios en términos de costos para las empresas, y de reducción de su tasa de riesgo, en tanto mayor cantidad de inversores, acreedores y otras terceras partes, podrán interpretar la información financiera de empresas no localizadas en su respectivo país.

    Inflación
    El aumento del índice de precios al consumidor (IPC) en la Argentina vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre el ajuste de los balances por inflación. Si bien la actual situación económica puede provocar desa­justes en los estados de resultados en las empresas, no estarían dadas las condiciones para imponer la indexación de los balances. Es que hablar de ajuste rememora a una de las peores épocas económicas de nuestro país, con índices de inflación muy superiores a los que estamos viviendo hoy en día. Además, no existe un índice confiable, y comúnmente aceptado, que pueda utilizarse para realizar un ajuste certero. En el ámbito de la profesión, se estima que mientras no se modifiquen las condiciones de la economía –y se entre en un estado de hiperinflación– no se implementará el ajuste. El desafío estará en encontrar otros mecanismos para mostrar la realidad de las empresas, sin necesidad de aplicar el ajuste por inflación.

    Un abanico de oportunidades
    El negocio de auditoría y consultoría enfrenta nuevos desafíos, pero también se abren oportunidades para incrementar los ingresos. Los temas soft del management (gobierno corporativo, RSE), crean un nuevo ámbito de negocio para la consultoría, pero también para la auditoría, que tiene como desafío la validación de los reportes de Responsabilidad Social Empresaria y sustentabilidad. Los auditores aseguran que están preparados para competir en este nuevo negocio. Sin dudas, se trata de una tendencia que se profundizará en los próximos años y que llevará a redefinir el modelo de balance que realizan las compañías. “Nuestros clientes están preo­cupados por comunicar el aporte que hacen a la comunidad, y a su vez, demostrar que su negocio es sustentable. Para el futuro, vemos un reporte comparativo aún más complejo”, afirmó Martín Barbafina, de PwC.

    PricewaterhouseCoopers

    Un debate sobre el balance del futuro

    Los estados contables ya no muestran la realidad de una compañía. Cómo se valúa una empresa y la creciente importancia de la sustentabilidad modifican el escenario para los auditores. Marcelo Pfaff y Martín Barbafina, socios de la firma, aseguran que el actual modelo de balance debe ser revisado y que la profesión debe buscar cuál es la mejor forma de transmitir a los terceros la información de las compañías.


    Marcelo Pfaff y Martín Barbafina

    “A medida que pasaron los años, los balances se tornaron más complejos. Pero muchas veces, ocurre que cuenta con mucha información pero no se expone la sustancia”, afirma Martín Barbafina. El ejecutivo resalta que en el contexto del Consejo Internacional de Reporte Integrado (IIRC, por sus siglas en inglés) se está analizando cómo será el reporte del futuro.
    El nuevo instrumento, indica Barbafina, mostrará no solo las cuestiones contables, sino que deberá incorporar además información sobre de qué manera la compañía gestiona su negocio o si es sustentable. “Son temas que están en la agenda el día a día. Muchos de nuestros clientes ya están preocupados por su balance social”, afirma.
    De acuerdo a los ejecutivos, el problema es que los balances actuales no reflejan la realidad de las compañías. “El valor de una empresa dejó de estar atado a lo tangible. Hoy el valor se mide por su reputación, la posibilidad que tiene de generar activos futuros, su inversión en investigación y desarrollo, entre otras cuestiones. Son temas que hoy en día no captura un balance”, afirma Barbafina.

    Inflación y convergencia
    “El ajuste por inflación está siendo analizado a escala global y también se encuentra en la agenda local”, sostiene Marcelo Pfaff. El ejecutivo plantea que, en línea con la convergencia de normas internacionales, “uno de los temas en los que está avanzando la profesión es seguir las normas internacionales en materia de ajuste por inflación, que establecen que se deben indexar los balances cuando existe 100% de inflación en un periodo de tres años”, explicó. “El gran tema de discusión es ¿tenemos o no tenemos inflación de 100% en tres años? Y ¿cuál puede ser una unidad de medida que nos permita llegar a esta conclusión sobre bases comparables, objetivas y universalmente aceptadas?”, se pregunta Pfaff.
    En cuanto a la convergencia de normas, los ejecutivos sostienen que “la convergencia va a existir en algún momento” y apuntan a que hoy en día, la piedra en el camino para ir hacia IFRS es la decisión que tomará Estados Unidos sobre la aceptación o no de la norma para las compañías domésticas.
    “Estados Unidos no se está definiendo sobre este tema, y ha planteado interrogantes sobre los fundamentals de la norma”, indica Martín Barbafina. Sin embargo, consideran que la convergencia es “un proceso irreversible” y que “genera beneficios a la actividad económica”.
    En la Argentina, en cambio, el viraje hacia IFRS es más claro. “La Inspección General de Justicia (IGJ) ya convalidó la presencia de la norma en las empresas públicas y sus controladas”, destaca Marcelo Pfaff. En tanto, Martín Barbafina resalta el esfuerzo realizado por las compañías públicas para cumplir con la normativa vigente y adaptarse a IFRS.

    Prevención del fraude
    “Existe una creciente preocupación entorno a la problemática del fraude. Es un tema que hace 10 años no estaba en agenda”, sintetiza Barbafina. De acuerdo al ejecutivo, en la Argentina, 46% de los empresarios indicó que su organización reportó un delito informático en el último año. De ese total, 66% reveló que se trataba de un delito cometido al interior de la compañía. “Las empresas están generando cada vez más mecanismos para prevenir fraude. Se han creado auditorías internas y se han impuesto obligaciones que deben cumplir”, asegura.
    L.P.

    Deloitte

    “EE.UU. no quiere ceder su poder de regulación interna”

    Carlos Lloveras, socio a cargo del Departamento de Auditoría de la firma, considera que la piedra en el camino de la convergencia de normas es la decisión que tomará Estados Unidos en cuanto a la adopción de IFRS. La profesión está hoy en el foco y los controles para evitar el fraude se incrementan.


    Carlos Lloveras

    La convergencia de las normas internacionales es un tema de agenda de auditoría. Si bien ya se han realizado avances, aún es un tema que al menos, no se definirá en el corto plazo. Carlos Lloveras, socio a cargo del Departamento de Auditoría de Deloitte, resaltó que Estados Unidos ha revisado su posición sobre la convergencia y en el último año manifestó que todavía no va a converger. Lloveras afirma que la decisión corresponde a una necesidad de Estados Unidos de mantener su poder de regulación interna. “Es un tema de largo plazo, por ahora no creo que haya novedades”.
    La Argentina, en cambio, parece ir hacia la tendencia mundial y desde este año ya las empresas que cotizan en bolsa presentan sus balances bajo las normas IFRS. “El proceso se aceleró en la Argentina, y ahora se conoce también que la Inspección General de Justicia (IGJ) va a aceptar IFRS para las sociedades controladas y subsidiarias de empresas que cotizan en bolsa”, afirmó. La perspectiva de esta norma en el país es positiva, y Lloveras confía que en el mediano plazo “todas las empresas de la Argentina aplicarán IFRS”, aun las Pyme, que lo harán bajo las normas simplificadas de IFRS.

    Ajuste por inflación
    Carlos Lloveras consideró que, si la economía se mantiene estable, no se va a implementar el ajuste por inflación. “Es una decisión que la tiene que tomar el Consejo Profesional, y hasta ahora, nadie ha considerado que los balances tengan que indexarse”. Sin embargo, indicó que “depende del caso”, algunas empresas podrían presentar desajustes en sus estados contables. “Los balances que podrían tener un desajuste son aquellos de empresas con capital intensivo. En las empresas más líquidas no hay tanto problema”, afirmó.
    Lloveras, indicó que, además, la negativa a indexar balances, “no afectaría consideraciones crediticias”, ya que las entidades financieras suelen tener en cuenta el indicador financiero EBITDA, que no incluye las depreciaciones.

    Más controles
    A partir de la crisis de Enron, Carlos Lloveras aseguró que se intensificaron los controles en auditoría. El ejecutivo explicó que Estados Unidos está siendo muy estricto en la revisión del trabajo de los auditores, aun fuera del territorio de su país. “Toda empresa que cotiza en los Estados Unidos y tiene subsidiarias en cualquier parte del mundo, cuenta con el control del PCAOB (Consejo para la Supervisión de la Contabilidad de las Empresas Públicas)”, indicó. El organismo realiza un control exhaustivo de los procesos de auditoría para evitar posibles fraudes. “Hay tres tipos de empresas que están alcanzadas por este control: compañías argentinas que cotizan acciones en el mercado estadounidense, subsidiarias de empresas que cotizan en Estados Unidos (significativas para la matriz) y subsidiarias que no son significativas para la matriz. De este conjunto de empresas, el PCAOB elije tres o cuatro y revisa los papeles de auditoría, los procesos y hasta el funcionamiento de la oficina”, admitió.
    La tendencia a que existan organismos que controlen la función de los auditores parece extenderse hacia otros países. “El camino que abrió Estados Unidos se va ampliando”, destacó el ejecutivo. Lloveras apuntó que la Comisión Nacional de Valores (CNV) tiene en estudio en la Argentina un proyecto de este tipo y remarcó que otros reguladores europeos ya han tomado medidas similares a las de Estados Unidos. “El nivel de fraude debería tender a bajar considerablemente”, afirmó. “Estamos en un contexto en que el auditor está en el foco”, resaltó.
    La regulación y los controles a la profesión, como las disposiciones que impiden a los auditores vender a sus clientes ciertos servicios de consultoría, buscan generar un mercado con mayor independencia y transparencia. Por eso, Lloveras cierra con una frase esperanzadora: “La calidad de las auditorías se ha incrementado notoriamente”.
    L.P.

    Ernst & Young

    Más beneficios que costos

    La convergencia de normas internacionales es un proceso que “se completará tarde o temprano” y es ventajoso. Las regulaciones que podrían impactar en la profesión y el aumento de los controles para garantizar la independencia son los temas de agenda.


    Gabriel Casella

    Gabriel Casella, socio a cargo de la Práctica Profesional de Ernst & Young, está convencido de que el proceso de convergencia de normas internacionales seguirá avanzando en los próximos años y “se completará tarde o temprano”. Para el ejecutivo, que se concrete la convergencia “es lo más lógico desde el punto de vista de la eficiencia, en términos de costos para las empresas y de reducción de la tasa de riesgo, en tanto mayor cantidad de inversores, acreedores y otras terceras partes podrán interpretar la información financiera de empresas no localizadas en su respectivo país”. Casella planteó que los beneficios asociados de la implementación de normas internacionales “superan los respectivos costos, al reducir los costos de operación y funcionamiento de los mercados de capitales”.
    El mundo ya está avanzando hacia IFRS y en la Argentina es clara la tendencia a implementar estas normas, aun en las empresas que todavía no están obligadas. “El efectivo uso de esta posibilidad no depende solo de la decisión de las empresas, sino de la autorización que los respectivos organismos de control societario puedan tener que conferir para cambiar la base contable a IFRS”, amplió el ejecutivo.
    Casella celebró la decisión de la Inspección General de Justicia (IGJ), mediante la cual se establece que las sociedades vinculadas con aquellas que cotizan en bolsa –y están obligadas a presentar sus estados contables según IFRS–, podrán presentar ante la IGJ sus estados financieros de conformidad con IFRS. “La iniciativa de la IGJ es muy positiva y abre la expectativa válida de que a partir de 2013 pueda ampliarse la opción de aplicar las IFRS al resto de las empresas bajo su control”, declaró.
    En el ámbito provincial, en donde las sociedades están sujetas al control de otras autoridades provinciales, Casella admitió que “ya se cuenta con el antecedente de algunas empresas que, en su ámbito provincial, han optado por presentar sus estados bajo IFRS”.

    Regulación: modelo multidisciplinario
    Frente al debate que se generó a raíz de las propuestas de la Unión Europea para regular el mercado de auditoría y separarlo del negocio de consultoría, Gabriel Casella asegura que el modelo debe ser multidisciplinario. “Pensamos que sería más difícil para nosotros auditar a las entidades más complejas si no tenemos un abanico de competencias dentro de nuestra organización, que nos permita entender y auditar los negocios de las empresas que auditamos”, afirmó. Sin embargo, el ejecutivo no se opone a que se realice una regulación del sector. Más bien apoyará toda medida que promueva la independencia del auditor y elimine los obstáculos “reales o percibidos”, que puedan existir para las pequeñas firmas. “Debilitar a las firmas de auditoría, quitándoles competencias que necesitan para llevar a cabo las auditorías no parece ser una medida que contribuya al objetivo buscado”, apuntó. Por el contrario, los comités de auditoría “deben tener un papel importante en la supervisión de los auditores”, y “los accionistas deberían recibir un informe del comité que les permita conocer los pasos que ha tomado para cerciorarse de que el auditor es el adecuado para la empresa, es decir, que es independiente y eficaz”.
    El ejecutivo se opone a cualquier proyecto que promueva la rotación obligatoria de firmas de auditoría y subraya que “una mayor transparencia a los accionistas sobre la calidad de la auditoría y la selección del auditor es un mejor enfoque para incrementar la participación de los accionistas y consecuentemente la confianza de los mismos en la eficacia y la independencia del auditor con respecto a la rotación obligatoria”.
    L.P.

    KPMG

    “Existirá un solo set de normas”

    La convergencia de normas internacionales avanza a paso lento, pero firme. El año que viene podría haber novedades en la Argentina sobre la utilización de las NIA. El fraude continúa preocupando, a pesar de que se ha mejorado en los controles para su prevención y detección.


    Néstor García

    La cuestión del fraude es una de los temas que más preocupan a los auditores. Néstor García, socio a cargo de Auditoría de KPMG, afirmó que la empresa tiene un compromiso asumido en la detección y control del fraude contable. “Tenemos procedimientos específicos para detectar el fraude en las empresas, y en el caso de encontrar alguna acción sospechosa informamos a la Gerencia de la compañía”, afirmó. “Excepto en los casos de lavado de dinero, en que estamos obligados a enviar la información a la Unidad de Información Financiera (UIF)”, agregó.
    De acuerdo a la encuesta sobre fraude y corrupción, realizada en 2011 por el departamento de Forensics de KPMG, el descubrimiento fortuito del fraude cayó de una tasa de 31% en 2007, hasta ubicarse en 28% en 2011. “Las empresas tienen hoy líneas éticas y han creado controles sobre fraude al interior de las organizaciones”, apuntó el ejecutivo.
    La encuesta de KPMG muestra otros datos relevantes: 75% de los empresarios encuestados considera que podría verse afectado por un acto de fraude. En tanto, 72% percibe que existe algún tipo de corrupción en su compañía. “El fraude sobre estados contables representa 1% del total de fraudes, sin embargo es el que tiene más impacto”, subrayó García.

    Convergencia
    “En el mediano plazo va a existir un solo set de normas”, confió Néstor García. El socio de KPMG planteó que el país ha avanzado mucho en la aplicación de normas internacionales IFRS y apuntó que, paulatinamente, todas las empresas basarán sus estados contables en normas internacionales. “IFRS permite contar con una ventaja competitiva, porque la información es de fácil acceso para los inversores”, aseguró. Por ello, el ejecutivo consideró que “es importante que, además de las empresas que cotizan en bolsa, otras compañías estén preparadas para afrontar este proceso”.
    La Argentina cuenta con un escenario regulatorio que impulsa a las empresas a adoptar normas internacionales, aunque todavía falta definir algunas normas para que IFRS tenga mayor adopción. “Todavía la AFIP exige a las sociedades que aplican IFRS a presentar sus estados contables bajo las normas argentinas, para poder realizar la liquidación de impuestos”, indicó.
    La convergencia de normas, en tanto, es un proceso que llevará más tiempo, aunque, según García, ya se ha avanzado en los puntos fundamentales y sustanciales. “Ya hay un grado de convergencia, en muchos puntos, las normas son similares”, afirmó.
    La tendencia a aplicar normas internacionales también llegaría de la mano de las normas NIA (Normas Internacionales de Auditoría). Recientemente, comentó el ejecutivo, se acordó adoptar las normas NIA para las compañías que apliquen IFRS. “La modificación corre para las empresas con ejercicios a partir del primero de julio de 2013”, puntualizó.

    Sustentabilidad
    “Los informes de sustentabilidad son muy bienvenidos por el inversor. Muchas veces el costo adicional que genera la creación de este tipo de instrumentos se traduce en una mejor visión de la empresa por parte del accionista”, afirmó Néstor García.
    “La tendencia es que las empresas se preocupen cada vez más por temas de gobierno corporativo y, si no realizan sus propios reportes, preparan información sobre estas cuestiones para que sean utilizadas en los reportes mundiales de las compañías”, agregó. El ejecutivo planteó que el papel de los auditores en este nuevo modelo de reporte es ofrecer una seguridad razonable sobre el informe. “Lo que hay que entender es que lo que nosotros podemos proporcionar no es un informe de auditoría, hay puntos de este tipo de informes –como la reducción o aumento del dióxido de carbono emanado por una empresa– que no estamos en condiciones de auditar”, resaltó.
    L.P.

    BDO

    A la espera de nuevas fusiones

    Las empresas de menor envergadura podrían ir hacia un modelo de integración para competir con las Big Four. El aumento de los índices de precios al consumidor plantea un desafío para la profesión en el país y obliga a replantear si es conveniente ajustar los balances por inflación, de acuerdo a Sergio Crivelli, socio director de la auditora.


    Sergio Crinelli

    Luego del fracaso de los proyectos de la Unión Europea para regular el mercado de auditoría y plantear un escenario de mayor competencia, Sergio Crinelli, socio director de BDO, destacó que es muy difícil imponer un comportamiento del mercado a través de la regulación. El ejecutivo apuntó que el mercado tenderá a autorregularse y planteó que la alternativa para las empresas de menor envergadura es crecer a partir de fusiones y adquisiciones. “Seguramente lo que vamos a ver en los próximos meses son anuncios de fusiones, con el objetivo de acercarse a las Big Four”, explicó. El desafío está en achicar la diferencia que existe entre las auditoras para competir en el mercado.
    La rotación de auditoras, también planteada desde el ámbito de la Unión Europea, tampoco parece ser una alternativa viable para modificar la composición del mercado. De acuerdo a Sergio Crinelli, si bien hay países que ya están analizando implementar algún tipo de rotación, no se trata de un cambio generalizado. La rotación, afirmó, existe para las empresas que cotizan en bolsa en Brasil, y, en otros, lugares la solución que se impuso fue la rotación de socios dentro de la misma firma. “En la Argentina no es un tema al que se le esté poniendo el foco”, afirmó.

    Desafíos
    Entre los desafíos de la profesión en la Argentina, Sergio Crinelli apuntó que la decisión sobre ajustar los balances a los índices de inflación es uno de los temas que deberán resolverse en el mediano plazo, si es que continúa una tendencia alcista en los precios. “En la medida en que la inflación se controle, los números se van acomodando. De otra manera, tenemos que buscar algún mecanismo para ajustar la inflación”, aseguró. Crinelli explicó que la regulación argentina plantea que se deben indexar los balances si se cumplen ciertas condiciones en la economía: un aumento generalizado de precios y salarios. Para el ejecutivo, si bien se trata de dos situaciones que el país está viviendo actualmente, “no están dadas las condiciones políticas” para implementar un sistema de ajuste por inflación y destacó que todavía “se está discutiendo cuál es el índice de inflación”.
    “El gran desafío es seguir trabajando en un contexto en que la utilidad de los balances no se modifique porque hay inflación”, apuntó. De acuerdo con el ejecutivo, no ajustar los balances según la inflación podría llegar a provocar desajustes tales que las empresas distribuyan capital, en vez de utilidades.
    La aplicación de las normas IFRS para los estados contables es otro de los temas que presentan desafíos locales. “La tendencia mundial es ir todos a IFRS”, sostuvo Sergio Crinelli. El ejecutivo destacó que en el país se avanzó fuertemente en este tema a partir de al resolución de la Comisión Nacional de Valores (CNV) que obliga a las empresas argentinas que cotizan en bolsa a presentar sus balances bajo las normas IFRS. Sin embargo, si bien esta modificación es significativa, todavía no llega a la gran masa de empresas que componen el mercado argentino. “El mercado de capitales argentino es pequeño” y, por ahora, “no hay indicios de que las empresas que no cotizan en bolsa se pasen a IFRS”. Crinelli considera que las empresas que no están obligadas a trabajar bajo las normas internacionales no modificarán su forma de presentar balances porque les genera un costo adicional y “no consideran que les otorgue un beneficio adicional”.
    Una de las cuestiones que aparece como nuevo foco de negocio para las auditoras y consultoras es la Responsabilidad Social Empresaria (RSE). Sergio Crinelli afirma que como auditores, tienen el trabajo de validad la información y los sistemas que se utilizaron para confeccionar el reporte de sustentabilidad. “Estamos preparados para hacer este trabajo. No es una tarea distinta a la que hacemos día a día”, destacó.
    L.P.

    Grant Thornton

    Balances argentinos con validez internacional

    Integra en el país el segundo lote más importante de estudios de auditoría y su CEO internacional, Ed Nusbaum, fue de los primeros en reconocer a la Argentina, junto con Brasil y Asia, como excepciones ante la crisis internacional.


    Leonardo Fraga

    Esto es así a punto tal que, mientras la firma recortaba puestos en EE.UU., Inglaterra y el resto de Europa, por esos lares no dejaron de contratar.
    Leonardo Fraga y Gabriel Righini, dos de los 16 socios de auditoría de Grant Thornton Argentina, cuyo plantel suma 300 profesionales, ensayan una explicación del crecimiento de los servicios que prestan a empresas del sector privado y entidades de interés público desde hace 50 años: “Los mercados emergentes han ido progresivamente regulando con mayor rigor los requerimientos de información, alineándolos tanto en cuestiones relacionadas a las políticas contables como a las de auditoría. En ese marco, y con el crecimiento de las economías en dichos mercados, encontramos la explicación para el aumento de la demanda de servicios de auditoría”, sintetizan.
    Para la firma dedicada a auditoría, impuestos, consultoría y outsourcing, la Argentina no es un país más dentro de los 100 en los que distribuye 31.000 empleados y factura US$ 3.790 millones anuales.
    El CEO Nusbaum la había calificado en un reciente reportaje como “un país sencillo porque las personas tienen una mente global. Muchos de nuestros empleados hicieron rotaciones por otros países y hablan varios idiomas. Y en cuanto a su gente, el país es visto como uno de los más sofisticados de América latina y, tal vez, del mundo”.
    Los socios Fraga y Righini destacan que la Argentina está haciendo bien los deberes y concluyó satisfactoriamente un período de transición tendiente al alineamiento internacional en materia de políticas contables y de auditoría, de manera que las auditorías hechas en nuestro territorio ya tienen “valor propio” y, consecuentemente, “validez” en las jurisdicciones que concentran las decisiones globales.   
    Dicho en otras palabras, las Normas Internacionales de Información Financiera ya se aplican efectivamente a partir de 2012, lo mismo que la norma profesional que determina la obligatoriedad de aplicar estándares internacionales de auditoría para empresas listadas en nuestro país a partir de julio de 2013, recientemente sancionada.
    Definitivamente este encuadre abre las puertas de la inserción global del país, “en la medida en que empresas locales controlantes de grupos económicos expandan sus operaciones en el exterior, y con la aplicación de la norma internacional de auditoría ISA 600, los auditores locales deban aplicar procedimientos de auditoría sobre las operaciones del exterior que les permitan expresar una opinión sobre los estados contables del grupo consolidado”, explican.

    Fraude e inflación
    Los ejecutivos de Grant Thornton Argentina no identifican un efecto significativo de incremento de fraude a partir de la crisis de las principales economías occidentales, ni por la irrupción de grandes corporaciones con base en economías emergentes.
    De todos modos, aclaran que “las medidas tomadas en el país sobre prevención de lavado de activos, bajo liderazgo de la Unidad de Información Financiera y en donde se establece al auditor externo de ciertas entidades como sujeto obligado a reportar operaciones sospechosas de lavado, exigió que los auditores incrementen las políticas y procedimientos de detección de operaciones inu­suales, que incluye de alguna manera al fraude corporativo”.
    Resaltan que “de la misma manera que el resto de los stakeholders, los auditores tenemos la responsabilidad de utilizar nuestras mejores herramientas y enfoque de trabajo para minimizar el efecto de fraude en las transacciones analizadas. Y continuar trabajando en reforzar conceptualmente el expectation gap existente entre lo que se espera del auditor en la detección de fraude y el efectivo rol del auditor en este sentido”.
    Y en relación con la inflación, tras señalar que “los organismos profesionales no han manifestado la necesidad de que las normas contables consideren y den lugar al ajuste de las cifras que surgen de la contabilidad de los balances, las auditorías consecuentemente se basan en cifras expresadas a valores históricos”.
    Eso sí, admiten que “las dificultades se manifiestan esencialmente en la paulatina pérdida de confiabilidad de la información contable sujeta a auditoría, particularmente en lo que hace a la heterogeneidad de los valores acumulados en cuentas con permanencia extendida en el patrimonio de las compañías tales como los activos fijos”.
    R.Ch.

    Auren

    Las normas contables se internacionalizan

    La firma de origen español, que expandió su servicio de auditoría en el país, afronta un año especial, según el socio Osvaldo Miceli, al haber sido integradas las normas contables argentinas de información financiera a las internacionales. Este hecho abre los libros de las empresas que cotizan en bolsa, sobre todo, a la mirada de los inversores de la región.


    Osvaldo Miceli

    Especializada en atender cuerpo a cuerpo a medianas empresas, Auren divide por mitades la facturación de los servicios profesionales entre auditoría y el resto compuesto por asesoría, consultoría y finanzas.
    Los atiende con 70 calificados especialistas, a los que se les impone el lema: cliente que entra no se va.
    Se lo nota conforme a Osvaldo Miceli, socio del área de auditorías de la firma de origen español y uno de los 1.500 miembros del staff internacional, con la evolución de la actividad en el año que finaliza, si bien no repitió la bonanza de 2011. “El crecimiento de la auditoría es paralelo al desarrollo de los negocios. Nuevos proyectos, nuevas operaciones corporativas, complejidad de estructuras financieras y fiscales son solo algunos ejemplos que acompañan el crecimiento de nuestras empresas clientas”, pondera.
    Pero la gran novedad fue el paso muy importante que dio la Federación Argentina de Consejos Profesionales en Ciencias Económicas (Facpce): “La integración de las normas contables profesionales argentinas adoptando las internacionales, en cuanto que al 31 de diciembre de 2012 las empresas que cotizan en la Bolsa de Comercio, fiscalizada por la Comisión Nacional de Valores (CNV) deberán presentar sus primeros estados contables anuales bajo las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF)”, indica Miceli.
    A partir de ahora, “los inversores internacionales podrán tener información financiera de gran calidad para utilizarla en sus decisiones de inversión con normas similares a las utilizadas por otros países de la región como Brasil, Chile o Uruguay”, se entusiasma.
    Esta globalización de los principios administrativos y contables se alinea con “las oportunidades de pensar en un mercado global como una realidad para las Pyme, que ya no son solo privativas para las grandes compañías en un mundo interdependiente y globalizado como el que vivimos”, sostiene.
    Auren predica con el ejemplo desde las 15 oficinas que posee en España y 45 en el mundo. Y eso transmite en su labor cotidiana: “Si no somos capaces de competir en un mercado global, probablemente tampoco seremos competitivos en nuestros mercados nacionales, y otros lo harán por nosotros”.

    Desafíos
    Las auditorías le buscan la vuelta a la crisis que afecta sobre todo a las economías occidentales, porque al decir de Miceli consideran que son parte de la solución, no del problema.
    “Actualmente nuestro trabajo se orienta a informar sobre la situación económico-financiera de las compañías en un tiempo pasado. Las reflexiones actuales de la profesión auditora se materializan por ejemplo en la Integrated Reporting Iniciative, un grupo internacional de trabajo integrado por organismos como IFAC, GRI, UN, etc., que busca definir un nuevo modelo de informe de auditoría que considere, además, los riesgos de negocio y sus cautelas, así como los aspectos medio­am­bientales, sociales y de gobernanza”, indica.
    Y en el plano doméstico, las tasas de inflación oficiales, que representan un tercio respecto de las que miden las consultoras privadas, están generando problemas en las auditorías, admite Miceli, “dado que existen rubros dentro de los estados contables que se encuentran valuados a costos históricos y, al no poder reconocerse el ajuste por inflación, existen rubros como los bienes de uso que en ciertas empresas suelen ser muy significativos, por lo tanto, su medición resulta por debajo de los valores de mercado”.
    Explica sobre el particular que el modelo de revaluación (permitido por las Normas Internacionales de Información Financiera), si bien fue recién incorporado por las Normas Contables Profesionales Argentinas a partir de la RT N° 31 (vigencia para los ejercicios iniciados a partir del 1° de enero de 2012), aún no ha sido adoptado por los distintos organismos de contralor, como la Inspección General de Justicia y Registros de Personas Jurídicas. 
    De este modo, subraya, los estados contables no proporcionan información adecuada para la gestión empresarial como la evaluación de proyectos, planes de inversión, pago de dividendos, etc.
    R.Ch.

    Crowe Howarth

    Emergentes: integran comercio, inversiones y estados contables

    Forma parte del terceto de estudios que viene a continuación de las Big Four de las auditorías a escala global y disputa el segmento de clientes con balcón a la región, que otea nuevas oportunidades de negocios en países del continente con mejores perspectivas, como Colombia, Chile, Perú y Brasil.


    Eduardo Pestarino

    Conocedor de la cruda entretela que trasuntan los números de las empresas medianas y medianas-grandes que auditan, Eduardo Pestarino, director regional de la Américas de Crowe Horwath, el estudio con casa matriz en California, evalúa este año y el anterior como de política de control de gastos y exigencia de rentabilidad y expansión de negocios de las multinacionales hacia sus subsidiarias latinoamericanas y de un evidente crecimiento de los negocios regionales, como primer paso para la expansión internacional de empresas en todo el mundo.
    Señala especialmente a los países denominados emergentes como los BRIC (Brasil, India, China y Rusia) y a otros, como el grupo denominado CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Turquía y Sudáfrica) “que han sido consideradas como las economías que tendrán un dinamismo especial en los próximos años”, amplía.
    En lo regional, continúa, “hemos visto un gran movimiento de compañías, especialmente brasileñas, chilenas, colombianas y últimamente peruanas, buscando invertir en países vecinos, aprovechado ventajas comparativas y condiciones de mercado especialmente atractivas”, completa. “Indudablemente, estas compañías necesitan ser acompañadas por asesores de confianza que los ayuden a explorar mercados, a identificar oportunidades, a negociar y finalmente a instalarse –vaticina–. La adaptación a nuevos mercados no es una tarea sencilla ya que no existe una receta única (one size fits all) y las modalidades de operación, la idiosincrasia de la gente y las características de los negocios, si bien pueden ser similares, no son exactamente iguales. Eso más allá de la necesaria adaptación a los marcos regulatorios de cada país, especialmente en lo referente a temas impositivos y laborales”.

    Regulaciones
    Clave para esta corriente de regionalización ha sido empezar el alineamiento de las regulaciones de las normas contables a fin de ayudar al inversor a entender los estados financieros, sin necesidad de estar preguntando en cada empresa donde se radicó el interés por el significado de los registros.
    Recientemente, desgrana Pestarino, se ha aprobado la aplicación de las normas internacionales de auditoría (NIA) por parte de las empresas que utilicen NIIF en la preparación de sus estados contables y que se encuentren reguladas por la Comisión Nacional de Valores. Y de la misma manera existe la aplicación voluntaria de contratar una auditoría bajo NIA que le permite a las empresas multinacionales un mismo idioma de reporte y un informe del auditor integrado realizado bajo las mismas normas.
    “La integración de las normas en un mercado cada día más global requiere de la actividad coordinada entre las oficinas de distintos países”, señala el ejecutivo y vaya si conoce del tema al contar la red Horwarth con 140 firmas independientes, con 560 oficinas y 26.250 socios en más de un centenar de países, desde Estados Unidos hasta el sudeste asiático, China y naciones de lengua árabe, que factura globalmente US$ 2.729 millones, y que figura novena en el ranking mundial liderado por Deloitte, PricewaterhouseCoopers, Ernst & Young y KPMG.
    En el orden local, se estableció hace 70 años, cuenta con 400 profesionales e integra junto a BDO Internacional y Thornton el llamado segundo pelotón, detrás de las Big Four, con un total anual de facturación de $8.920 millones y un perfil de clientela en el que prevalecen los sectores automotor, bancario y de salud.
    Pestarino pone de relieve que, “en la medida de lo posible, seguiremos ayudando a nuestros clientes a adoptar las normas que rigen para las compañías que cotizan en bolsa y a entender las ventajas de tener un marco comparable en cuanto al manejo internacional y a la transparencia, sobre todo en vistas de las oportunidades que les abre de insertarse en el mundo”.
    Uno de los problemas con que están tropezando los estudios internacionales en estos momentos es la divergencia entre la normativa de EE.UU., de tradicional influencia en las economías occidentales, y la internacional en materia de contabilidad y auditoría, a la que no adscribe.
    “Hay que estar trabajando normalmente con las normas de Estados Unidos cuando hay inversores de este país en otros, y simultáneamente con las incorporadas por el resto”, explica.
    R.Ch.

    SMS Latinoamérica

    Comercio sur-sur y regionalización

    Con el Instituto Tecnológico de Monterrey organizó “Open House, visión de futuro”, dirigido a las Pyme, hacia donde apunta la estrategia de crecimiento de la red profesional de habla hispana que integra la International Federation of Accountants de América Latina, con software y metodologías avaladas por IFAC.


    Pablo San Martín

    Pablo San Martín, titular de la firma, sigue con atención el desarrollo de nuevos mercados en países asiáticos, latinoamericanos y en menor medida africanos, los cuales “representan una gran oportunidad de expansión tanto doméstica cuanto acompañando a estas nuevas empresas protagonistas de una naciente economía en sus procesos de internacionalización”.
    Vislumbra la duplicación del comercio sur-sur en pocos años, que involucraría a nada menos que 75 % de la población mundial.
    Llevándola al plano concreto de su actividad, como una gran mayoría de firmas de auditores provienen de los países centrales, “serán las oficinas de Latinoamérica y Asia las que comiencen a participar en el liderazgo de estas organizaciones en las próximas décadas”, vaticina.
    Enumera la expansión de los servicios que traerá aparejado el desarrollo de nuevos mercados, empresas y grupos empresarios: el aseguramiento, la necesidad de fortalecer el reporte financiero, los niveles de transparencia en el gobierno de las organizaciones con la mirada independiente de un auditor externo sobre las cifras y la evaluación de riesgos. 
    Asimismo, considera que los desafíos a los que se enfrentan las firmas de auditores, cualquiera sea su tamaño y posición en el mercado, son el desarrollo de recursos humanos, la actualización metodológica, la adaptación cultural y la incorporación de nuevas áreas (evaluación de riesgos corporativos, ambientales y de sustentabilidad).

    Las redes regionales
    San Martín concede que la experiencia internacional es muy valiosa, pero advierte que los mercados emergentes y el desarrollo de nuevos actores en una nueva economía traen la necesidad de una especialización regional. 
    “Ya no son banqueros de Londres, como aquellos que se instalaron en 1900 en Sudáfrica para explotar minas de oro, y que permitieron el desarrollo de redes de auditoras inglesas que aplicaban en Sudáfrica metodologías pensadas en Londres. En esta oportunidad, se trata de empresarios sudafricanos que comercian en el mundo y se instalan en Londres con sus operaciones y bancos”, pone como ejemplo. 
    En tal sentido, sostiene que “esta nueva economía obliga a conocer profundamente los mercados locales. No es casual que aun las cuatro redes que detentan la posición dominante del mercado hayan ido conformando clusters regionales. No es posible comprender a un empresario chino o brasileño con una lógica metodológica y cultural diseñada en Times Square. Es imprescindible el conocimiento del mundo pero con un alto grado de adaptación a una región. Metodologías globales adaptadas a las necesidades regionales”, resalta.
    Observa de este modo San Martín una demanda de infraestructura y de metodologías cada vez más sofisticadas: “Las mayores regulaciones, los requerimientos de los organismos de la profesión, las demandas de las empresas, la complejización de los negocios confirman la tendencia a que las firmas contables deban integrarse para amortizar entre más profesionales costos crecientes, que son imposibles de afrontar para una firma pequeña. Se produce una gran tensión entre este concepto y, por otro lado, la necesidad de contar con un mercado competitivo”. 
    Menciona que la Comisión Europea, a través del “green paper”, habla de la necesidad de contar con al menos 20 redes de firmas de auditores de similar tamaño. Afirma: “Por un lado, está claro que existe una demanda de salir de la situación actual de riesgosa concentración –previene–, pero por otro lado es interesante que se hable de 20 y no de 2.000 ó 20.000. Se basa en que es imposible prestar servicios de calidad sin integrarse”. 
    Llega así a una conclusión que, aunque no sea deseable, sí surge de un dato de la realidad: “Los clientes en sus procesos de sofisticación, profesionalización y participación en mercados internacionales necesitan firmas más grandes, ya que los jugadores locales más pequeños no tienen volumen para afrontar los costos involucrados en el acompañamiento requerido. Lo que considero que no debe soslayarse es la necesidad de una especialización regional bajo el liderazgo de talentos locales”, recomienda.
    R.Ch.

    Bértora & Asociados

    Las normas antilavado atraen la demanda

    Haber convertido en oportunidad una amenaza, como lo es la presión internacional más activa del GAFI en el combate del lavado de dinero, abrió en 2012 una nueva veta de prestación de servicios de auditoría, lo mismo que las crecientes consultas impositivas ante la cada vez más agresiva gestión de la AFIP.


    Norberto Bruschi

    “Una nueva fuente de captación de servicios de auditoría representó la aplicación efectiva en el país de la normativa legal de prevención de lavado de dinero y financiación al terrorismo, así como las disposiciones emitidas por Unidad de Información Financiera, ya que abarca a un universo de muchas empresas”, expone como una de las novedades del año que acaba de finalizar el socio de Bértora & Asociados, Norberto Bruschi.
    También alerta sobre “la irrupción de empresas chinas en el mercado mundial ya ha traído algunas consecuencias a algunas grandes firmas internacionales en EE.UU., donde tienen un conflicto ante la solicitud de sus papeles de trabajo de auditoría en ciertas empresas en ese país de Medio Oriente”.
    El año pasado, para el estudio que afirma estar entre los 10 que más facturan en el país, no había sido de los mejores en materia de auditoría de estados contables, pero la situación se revirtió en este como consecuencia de la internacionalización de las normas locales: un poco por la adopción obligatoria que tuvieron que hacer con la información financiera las compañías que cotizan en bolsa y otro tanto por las disposiciones de UIF.
    Bértora acredita experiencia en la plaza local desde 1970, pero al ser miembro de IAPA, una red mundial de 220 firmas de auditoría y consultoría distribuidas en 60 países, globalizó el know how contable, y hasta buscó especializarse en normativas para la prevención del lavado de dinero, a tal punto que gerentes de la División Bancos y Servicios Financieros del estudio dieron cursos a distancia sobre “el rol del auditor interno” en la materia.
    Precisamente, uno de los puntos fuertes de Bértora es haberse especializado en servicios para entidades financieras, para lo cual cuentan con el control y autorización del Banco Central.

    La hora de las Pyme
    Bruschi considera inexorable el proceso de incorporación de firmas locales (sobre todo las Pyme) a la excelencia en control de calidad de los estados contables y la confiabilidad internacional de los usuarios que la aplica.
    “Un punto muy importante es el desarrollo de las Pyme en la Argentina que son el motor de la economía y quieren participar del mercado internacional. Para ello necesitan encarar su “profesionalización” y eso podrán desarrollarlo con el apoyo de firmas expertas en la materia como la nuestra”, destaca el socio de Bértora.
    Afirma en tal sentido que “las firmas internacionales o asociaciones de firmas internacionales tienen más oportunidades de crecimiento por su alineamiento global”.
    Entiende que “ello se debe a que muchas empresas, para participar en el mercado mundial, han tenido que ordenarse y solicitar trabajos a estas firmas y, también, por un incremento de las operaciones comerciales”.
    Reconoce, no obstante, que “las empresas que se desarrollan en el mercado internacional preferentemente trabajan con firmas de auditoría internacionales o asociaciones de firmas internacionales, por el beneficio que cuentan de centralizar el trabajo en una sola organización optimizando costos, lo cual va en detrimento de firmas menores locales”.
    De todos modos, advierte que el management argentino está muy bien capacitado para estos emprendimientos, y de hecho la política de captación y capacitación de recursos humanos es uno de los bastiones estratégicos del estudio.
    La cada vez mayor exigencia de competitividad que presenta el mercado de las auditorías redunda en un incremento de los costos, que implica reducción del margen de rentabilidad.
    No solo la proverbial complejidad del sistema impositivo y el redoble de controles de AFIP ponen en un aprieto a las empresas, sino el problema que presenta la inflación doméstica en contabilidades abiertas al mundo, manifiesta Bruschi, entrañan desafíos que multiplican las consultas a los estudios idóneos. Respecto de la inflación, aclara que “los balances se emiten bajo las normas profesionales locales que aún no dispusieron la aplicación del ajuste por inflación, por lo cual no se expone al respecto”.
    Pero da una pista para encarar el problema: “Si una empresa quiere despejar el tema inflacionario tiene la opción de manejar información de gestión en otra moneda”, puntualiza.
    R.Ch.

    Brea, Solans y Asociados

    Estímulo al talento local

    Integrante de una red con las 40 mayores organizaciones del mundo, apuesta a la solvencia de sus profesionales para posicionarse en las nuevas oportunidades de auditoría, asesoramiento impositivo, en transacciones, consultoría y asistencia en la resolución de conflictos que trajo la apertura contable local al mundo global.

    Brea, Solans y Asociados es miembro de International Network of Accountants and Auditors y festejó, en 2012, su 26° aniversario. Carlos Solans Sebaral, socio fundador de BSA, ve con buenos ojos las posibilidades que otorga la apertura de las normas globales para el desarrollo del talento en el país.
    “El talento local no es patrimonio exclusivo de las firmas internacionales. Por el contrario, las locales han demostrado sobradamente que están a la altura de las globales en muchos aspectos, tanto en lo que se refiere a confiabilidad como a calidad, pero principalmente en cuanto a los costos”.
    Este ex auditor en Deloitte, Haskins & Sells, que integra actualmente el cuerpo de peritos del Tribunal de Arbitraje de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y fue director de la Comisión Nacional de Valores en los 90, afirma que “existe una gran oportunidad para las firmas locales de mantener y aun aumentar sus aptitudes de modo de convertirse en un razonable competidor de las firmas internacionales”.
    Recomienda que se acompañe este desafío con “una búsqueda permanente de la mejora de la calidad, una capacitación constante y una inquietud por participar del proceso de internacionalización, lo que puede lograrse mediante alianzas estratégicas con redes de auditores internacionales”.
    Es que se está gestando una significativa expansión de la actividad dentro del país, a partir de que recientemente la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas aprobó la aplicación de las normas internacionales de auditoría en las aprox