Puja mundial por petróleo

Más allá del repliegue de precios iniciado en agosto –puede ser transitorio y deberse a un dólar en alza–, la creciente demanda de China, India y otras economías en desarrollo recalienta la carrera por asegurarse acceso a hidrocarburos cada día más escasos. En tanto, los países ricos en recursos fósiles desarrollan sus propias compañías estatales siguiendo el ejemplo ruso.

1 septiembre, 2010

<p><img alt="" src="http://www.mercado.com.ar/mercado/ro/imagenes/foto_nota_1089_5_1.jpg" /></p>
<p>Este proceso de doble mano impone mayores costos a los gigantes occidentales, pero tiene ventajas potenciales (sostienen expertos de la escuela de negocios Wharton y Boston Consulting Group) para inversores y emprendedores. <br />
La Agencia Internacional de Energ&iacute;a y Combustibles (AIEC) observaba hace un a&ntilde;o que &ldquo;si los Gobiernos se aferran a sus pol&iacute;ticas corrientes, hacia 2030 las necesidades mundiales ser&aacute;n 5% mayores que en 2006. La demanda ir&aacute; subiendo un promedio de 1,8% anual acumulativo e ir&aacute; de 11.400 millones a 17.700 millones de toneladas medidas en crudos (tmc). Los combustibles f&oacute;siles representar&aacute;n 84% de ese total, pero la porci&oacute;n del petr&oacute;leo habr&aacute; bajado de 35 a 32% y la del carb&oacute;n pasar&aacute; de 25 a 28%&rdquo;.<br />
A escala mundial, estima la AIE, ya en 2008, necesidades de inversi&oacute;n pr&oacute;ximas a US$ 22 billones (millones de millones) en infraestructura de abastecimiento y centradas esencialmente en China e India. Ambas aportan 45% al aumento de demanda. La infraestructura de la primera exigir&aacute; US$ 3,5 billones hasta 2030, la segunda 1,25 billones en d&oacute;lares actuales.<br />
Los factores claves para econom&iacute;as emergentes son &ldquo;seguridad y acceso a recursos, contaminaci&oacute;n y sustentabilidad&rdquo;, afirma Balu Balagopa (BCG). &ldquo;Sin duda, seguridad y autoabastecimiento en hidrocarburos influyen el lado demandante de la ecuaci&oacute;n, que manifiesta fuerte crecimiento en esos pa&iacute;ses&rdquo;. A juicio de este ejecutivo, &ldquo;no debe hablarse de una teor&iacute;a del <em>peak oil</em> &ndash;y agotamiento subsiguiente&ndash;, sino del fin de hidrocarburos hist&oacute;ricamente baratos&rdquo;. Quienes sostienen esa teor&iacute;a, desde hace a&ntilde;os, pronostican un m&aacute;ximo de extracci&oacute;n para 2025/30 y, despu&eacute;s, un agotamiento pausado pero inexorable. Balagopal intenta desvirtuar esa posici&oacute;n aludiendo a una cantidad de fuentes alternativas, entre ellas exploraci&oacute;n en aguas de mar profundo y arenas bituminosas. Pero &ldquo;son opciones hoy dificultosas o caras&rdquo;, admite el experto que, a diferencia de otros, no menciona combustibles alternativos.</p>
<p><strong>Cuesti&oacute;n de acceso</strong><br />
&ldquo;En el mediano plazo, China e India deber&aacute;n importar m&aacute;s petr&oacute;leo y eso las pone nerviosas&rdquo;, subraya Witold Henisz (Wharton). &ldquo;El campo de batalla es hoy &Aacute;frica. All&aacute;, firmas estatales de ambos pa&iacute;ses invierten en Angola o Sud&aacute;n sin preocuparse de la corrupci&oacute;n sist&eacute;mica y eso les da una ventaja estrat&eacute;gica sobre competidores occidentales&rdquo;.<br />
Richard Peters (BCG) se&ntilde;ala que China, por ejemplo, busca ser inversora &ldquo;porque es la mejor manera de obtener acceso a fuentes y recursos en materia de hidrocarburos&rdquo;. A medida como los gigantes del sector se lanzan en pos de reservas, &ldquo;penetran en &aacute;mbitos poco familiares, donde los equilibrios de poder son diferentes. Hasta hace algunos a&ntilde;os, llegaban a pa&iacute;ses ricos en recursos petroleros y eran bien recibidos por su reconocida experiencia en la materia. Ya no es as&iacute;&rdquo;. <br />
Paralelamente, los pa&iacute;ses abundantes en recursos de &Aacute;frica, Latinoam&eacute;rica y la ex Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica tratan de hacer mucho m&aacute;s por cuenta propia. Para tener &eacute;xito, sus modelos de desarrollo se desplazan hacia la transferencia de tecnolog&iacute;a. Tambi&eacute;n asumen posturas muy agresivas en lo tocante a defender derechos o definir condiciones para cederlos en todo o en parte. <br />
Henisz pronostica la globalizaci&oacute;n de petroleras estatales chinas, indias, rusas o brasile&ntilde;as como productoras integradas, capaces de rivalizar con Exxon Mobil, Royal Dutch/ Shell o British Petroleum. No obstante, &ldquo;el acceso por s&iacute; solo puede invalidarse v&iacute;a nacionalizaci&oacute;n, como en Rusia o Venezuela. Sea modificando el r&eacute;gimen de regal&iacute;as, sea forzando empresas o emprendimientos conjuntos&rdquo;.<br />
Otro analista de Wharton, Mauro Guill&eacute;n, pone a Gazprom como ejemplo de mal cumplidor de compromisos. &ldquo;El monopolio renegocia acuerdos continuamente y se crea mala imagen en Occidente. Pero, en realidad, es instrumento del Gobierno para ejercer indirectamente poder en el exterior. Eso no debiera hacerse&rdquo;. Pero siempre se ha hecho.</p>
<p><strong>Problemas locales</strong><br />
Grandes petroleras privadas y compa&ntilde;&iacute;as estatales, como las chinas, han encontrado o encuentran oposici&oacute;n local en varios pa&iacute;ses de producci&oacute;n primaria. Henisz alude a protestas africanas contra empresas chinas, pues &ldquo;algunos pol&iacute;ticos notan que esas firmas tratan mal a la mano de obra, invierten poco en las comunidades circundantes y no las preocupa la corrupci&oacute;n sist&eacute;mica&rdquo;. Por supuesto, muchos organismos no gubernamentales (ONG) no ven a Beijing como inversora fiable.<br />
Las empresas que quieran triunfar en esos contextos deber&aacute;n afrontar no s&oacute;lo desaf&iacute;os tecnol&oacute;gicos, sino interacciones con Gobiernos, sindicatos, ONG y comunidades locales. Poco a poco, las compa&ntilde;&iacute;as occidentales se encuentran con mercados pol&iacute;ticamente inestables, reglas cambiantes y &ldquo;coaliciones sociales&rdquo; hostiles. Esto puede durar decenios.<br />
A criterio de Balagopal, quienes reci&eacute;n ingresan en esos contextos deben aportar propuestas din&aacute;micas a los pa&iacute;ses due&ntilde;os de recursos primarios. Adem&aacute;s, han de desplegar capacidad exploratoria y productiva, si se hallan en busca de nuevas fronteras. Las petroleras internacionales han de reconocer que las cosas han mudado en t&eacute;rminos de estructuras econ&oacute;micas y, por ende, deben replantear sus relaciones con los propietarios locales de recursos no renovables.</p>
<p><strong>India y otros mercados</strong><br />
Henisz ofrece una explicaci&oacute;n de por qu&eacute; algunas empresas occidentales han tardado en entrar a los sectores indios de hidrocarburos. &ldquo;Se topan con compa&ntilde;&iacute;as y grandes conglomerados locales fuertes. En electricidad o telecomunicaciones, los extranjeros a&uacute;n no obtienen retornos significativos sobre las inversiones efectuadas&rdquo;. <br />
En lo atinente a las petroleras mayores, India no es Angola, Chad ni Sud&aacute;n. Por el contrario, en India, China y Rusia las ganancias van principalmente a los competidores locales, lo bastante grandes o poderosos para financiar inversiones o emprendimientos con capital propio. Ello obliga a los gigantes internacionales a asociarse con servicios de ingenier&iacute;a tan poco transparentes como Halliburton o Bechtel.<br />
Guill&eacute;n cree que, aunque las empresas occidentales sean perjudicadas por estos cambios, surgir&aacute;n nuevas e interesantes oportunidades. Por caso, proveer capitales, equipos y tecnolog&iacute;as necesarias para generar infraestructuras de explotaci&oacute;n en China o India, ofreciendo una gama de productos. Entre ellos, m&aacute;quinas herramientas, equipos pesados, etc.</p>
<p><strong>Fuentes renovables </strong><br />
Las fuentes renovables de energ&iacute;a, sin duda, presentan oportunidades para empresarios e inversores, sostiene Paul Kleindorfer (de Wharton) en conexi&oacute;n con eventuales l&iacute;mites al efecto invernadero. En enero, la Uni&oacute;n Europea defini&oacute; un conjunto de objetivos para reducir emisiones de mon&oacute;xido/di&oacute;xido de carbono.<br />
Llamado &ldquo;20/20/20&rdquo;, intenta bajar emisiones 20%, generar 20% de energ&iacute;a de fuentes renovables y elevar 20% la eficiencia de los veh&iacute;culos. Todo eso de ahora a 2020.<br />
Seg&uacute;n subraya el alem&aacute;n, los miembros de la UE pueden optar por una variedad de instrumentos, inclusive subsidios, diferenciar normas por sectores o garantizar determinado retorno sobre inversiones en tecnolog&iacute;as espec&iacute;ficas. Por ejemplo, si alguien busca invertir asegur&aacute;ndose utilidades en siete a diez a&ntilde;os, tendr&aacute; una idea bastante clara acerca de precios sostenes, fuentes de ingresos y retornos.<br />
A juicio de Peters, las inversiones en fuentes de energ&iacute;a renovables resultan econ&oacute;micamente atractivas a precios corrientes o hasta inferiores. El problema consiste en que, a menudo, las compa&ntilde;&iacute;as afrontan enormes costos para encarar un desarrollo ambientalmente &ldquo;limpio&rdquo; (postura t&iacute;pica de las grandes petroleras).<br />
Al respecto, Kleindorfer nota que existen posibilidades interesantes en materia nuclear. Incluyen sectores tan florecientes como Francia o el Pac&iacute;fico noroccidental (Jap&oacute;n, Taiw&aacute;n, Surcorea). &ldquo;Estados Unidos &ndash;apunta&ndash; se mantiene fr&iacute;o en la materia&rdquo;. Peor ocurre con la hidroenerg&iacute;a, que estos expertos silencian, pese a su alcance global y al hecho de ser limpia, renovable y no radiactiva. <br />
Las compa&ntilde;&iacute;as del mundo desarrollado, sin duda, mantendr&aacute;n ventajas tecnol&oacute;gicas y financieras, am&eacute;n de experiencia, aunque las econom&iacute;as emergentes encuentren m&aacute;s f&aacute;cil obtener capitales o tecnolog&iacute;a. &ldquo;Las grandes firmas occidentales tienen buenas propuestas &ndash;afirma Balagopal&ndash;, pero deben esforzarse en comunicarlas y tornarlas aceptables&rdquo;.<br />
Esas propuestas hacen a experiencia, tecnolog&iacute;a y posibilidades de invertir o co-invertir en pa&iacute;ses con reservas de hidrocarburos. Por ejemplo, submarinas. Seg&uacute;n explica Henisz, &ldquo;si se cree que una parte creciente de reservas por ubicar est&aacute;, como en Brasil o Malvinas, a entre 1.000 y 4.000 metros de profundidad, de inmediato aparecen las ventajas de las compa&ntilde;&iacute;as mayores&rdquo;. <br />
En igual plano, Peters &ndash;sin negar eso&ndash; se&ntilde;ala que <em>China National Offshore Oil Corporation</em> (CNOOC) es muy fuerte en exploraciones submarinas y sus tecnolog&iacute;as. Igual sucede con PetroNas, una firma malaya cada vez mejor pertrechada.</p>
<p><strong>Efecto invernadero</strong><br />
El grupo emergente y en desarrollo aportar&aacute; en 2009-28 casi tres cuartas partes del aumento mundial en el uso de combustibles, especialmente carb&oacute;n (que se incrementar&aacute; a mayor ritmo). Seg&uacute;n la AIEC, hasta agosto pasado el alza de hidrocarburos tornaba competitivo el carb&oacute;n, cuyos m&aacute;ximos usuarios son China e India, que representan juntos 45% del total mundial. Ambos probablemente aporten 80% de su aumento entre ahora y 2030. Si los precios siguen cediendo o se estabilizan, ese consumo se elevar&aacute; y ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil limitar el efecto invernadero. <br />
Semejante combinaci&oacute;n de factores pone en evidencia problemas que vienen frustrando acuerdos contra la emisi&oacute;n de mon&oacute;xido (carb&oacute;n vegetal) y di&oacute;xido de carbono (hidrocarburos f&oacute;siles). EE.UU. exige a China e India &ldquo;compromisos previos&rdquo; sobre objetivos espec&iacute;ficos, antes de definir los suyos. <br />
&ldquo;&Eacute;se es el obst&aacute;culo clave&rdquo;, afirma Kleindorfer. &ldquo;China e India creen que EE.UU. se ha pasado de la raya como consumidor de combustibles f&oacute;siles &ndash;en parte, por influencia del <em>&ldquo;lobby&rdquo;</em> petrolero&ndash; y ahora ellos deben afrontar las consecuencias. Pero no les interesan pactos que no reconozcan sus derechos a desarrollarse y lograr niveles de vida aceptables&rdquo;. <br />
El nuevo Gobierno en Washington deber&aacute; volver a la mesa, pero no ya como obst&aacute;culo a materializar el languideciente protocolo de Kyoto (1992). El analista sugiere tomar elementos del &rdquo;20/20/20 para 2020&rdquo; de la UE.<br />
Definir las estrategias correctas ser&aacute; arduo en un tablero con tantas piezas en movimiento. Oblicuamente, lo reconoc&iacute;a a principios de a&ntilde;o Jeroen van der Veer, director ejecutivo de Royal Dutche/Shell. &ldquo;Hacia 2100 &ndash;se&ntilde;alaba&ndash;, la grilla energ&eacute;tica mundial ser&aacute; radicalmente distinta a la actual, merced a la helioenerg&iacute;a, la energ&iacute;a e&oacute;lica, la hidroelectricidad y los biocombustibles&rdquo;. Su planteo define dos horizontes: entrop&iacute;a y proyectos. El primero ser&aacute; una loca carrera con muchas bajas; el segundo, un camino previsible y ordenado. Mientras tanto, quedan 92 a&ntilde;os pendientes.</p>

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