Perú define balotaje: Keiko Fujimori y Roberto Sánchez disputarán la presidencia el 7 de junio
Tras un escrutinio que se extendió por más de un mes, la ONPE confirmó al 100% de actas que la lideresa de Fuerza Popular (17,18%) y el congresista de Juntos por el Perú (12,03%) competirán en una segunda vuelta marcada por la mayor polarización ideológica desde 2021 y por la menor adhesión sumada de finalistas en la historia electoral peruana.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de Perú finalizó el viernes 15 de mayo el conteo oficial de la primera vuelta presidencial al 100% de actas escrutadas y confirmó que la derechista Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, disputará la segunda vuelta del 7 de junio contra el izquierdista Roberto Sánchez Palomino, de Juntos por el Perú. Fujimori obtuvo 2.877.678 votos (17,18% de los válidos) y Sánchez 2.015.114 votos (12,03%) . El tercer lugar lo ocupó el ultraderechista Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, con 1.993.904 votos (11,90%) , a apenas 21.210 sufragios del segundo puesto. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclamará oficialmente a los finalistas el domingo 17 de mayo.
El cierre del cómputo destrabó una fase de incertidumbre inédita. Los comicios del 12 de abril estuvieron marcados por fallas logísticas que provocaron retrasos en mesas de Lima, la renuncia del titular de la ONPE, Piero Corvetto, y una proliferación de impugnaciones. El JNE y la ONPE debieron gestionar más de 68.000 actas observadas, una carga procesal que duplicó la de los comicios de 2021 . López Aliaga, que durante semanas denunció un supuesto fraude sin presentar pruebas, anticipó que desconocería los resultados si el JNE no aceptaba revisar el proceso, pero los tribunales electorales descartaron por extemporáneos sus pedidos de nulidad.
Una elección fragmentada con dos finalistas débiles
La primera vuelta dejó en evidencia el grado de descomposición del sistema político peruano. Los 36 candidatos en competencia se repartieron un electorado profundamente dividido: los cinco primeros lugares sumaron apenas el 61,2% de los votos válidos . El malestar quedó registrado además en el voto en blanco —2.372.896 papeletas, 11,77% de los votos emitidos— y en los nulos —1.045.425, 5,18%—. Fujimori y Sánchez conforman la dupla de candidatos que compiten en el balotaje con la menor adhesión en la historia del Perú: juntos apenas alcanzaron el 29,1% de los votos válidos.
La remontada de Sánchez fue uno de los datos centrales del escrutinio. En los primeros cómputos López Aliaga superaba el 14% y encabezaba la disputa por el segundo lugar, pero la incorporación progresiva de actas del interior del país revirtió esa tendencia. El candidato izquierdista pasó del 8,5% inicial al 12% final, reproduciendo el patrón geográfico que en 2021 había llevado a Pedro Castillo al poder: derrota en Lima Metropolitana y triunfo en las regiones rurales del sur, el centro y la sierra norte. Fujimori y Sánchez ganaron en 11 regiones cada uno; Fujimori se impuso en la costa norte y la Amazonía, mientras que Sánchez dominó Cajamarca, Amazonas, Huánuco, Apurímac, Ayacucho y Cusco.
El contraste con la lectura previa al escrutinio confirma la volatilidad de la coyuntura. En la cobertura publicada por
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el 11 de abril, dos días antes de los comicios, la plataforma de antropología digital Dinamic había detectado un empate técnico digital entre López Aliaga y Ricardo Belmont en menciones positivas, con Fujimori tercera. Sánchez no figuraba siquiera entre los nombres relevantes del relevamiento, una invisibilidad que también compartieron las encuestadoras tradicionales y que reabre el debate sobre la capacidad de los sondeos para captar el voto rural en Perú.
Keiko Fujimori: cuarto balotaje consecutivo
Keiko Fujimori, de 50 años, hija del expresidente Alberto Fujimori, llega a la segunda vuelta como la candidata con mayor experiencia electoral del país. El fujimorismo ha competido en cinco de los siete balotajes celebrados en la historia del Perú. Alberto Fujimori ganó dos segundas vueltas —la última, en 2000, con evidentes irregularidades—, mientras que Keiko Fujimori perdió tres comicios consecutivos: ante Ollanta Humala en 2011, Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y Pedro Castillo en 2021 . Las derrotas se fueron estrechando: Humala la superó por 447.057 votos; Kuczynski, por apenas 41.057; y Castillo, por 44.263 . Es la única candidata peruana en disputar cuatro finales presidenciales de forma consecutiva.
Su plan de gobierno 2026-2031, titulado “Perú con Orden”, se articula sobre tres ejes —orden, economía y social— y reivindica explícitamente la herencia del régimen de los noventa. Entre sus propuestas figuran el aseguramiento de la independencia del Banco Central de Reserva (BCRP), el respeto a los contratos, un programa de consolidación fiscal, una reforma de la administración tributaria sin aumento de presión sobre los formales, y la eliminación de más de 500 procedimientos administrativos redundantes mediante una Ventanilla Única Digital Nacional con Inteligencia Artificial . La meta declarada es atraer entre US$ 5.000 y US$ 7.000 millones adicionales en inversión privada anual y generar 500.000 nuevos empleos formales . En seguridad, propone reducir 20% la tasa de homicidios al 2031 mediante patrullaje integrado y vigilancia predictiva.
Roberto Sánchez: del gabinete de Castillo al balotaje
Roberto Helbert Sánchez Palomino, de 57 años, encara su primera elección presidencial. Nacido en Huaral el 3 de febrero de 1969, es psicólogo egresado de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con estudios de maestría en Políticas Sociales en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Preside Juntos por el Perú desde octubre de 2017 . Fue Ministro de Comercio Exterior y Turismo durante el gobierno de Pedro Castillo y congresista de la República en el período 2021-2025 . Fue el único ministro que sobrevivió a los constantes cambios de gabinete del expresidente Pedro Castillo, hoy cumpliendo una condena de 11 años y 5 meses por el fallido intento de golpe de Estado de diciembre de 2022.
Su candidatura se construyó sobre la reivindicación explícita del legado castillista. Sánchez se presentó en la campaña como aliado de Castillo, portó durante los actos el sombrero de paja y ala ancha que le regaló el expresidente al visitarlo en la cárcel, y prometió buscar su liberación y exigir justicia para quienes murieron durante las protestas posteriores a su destitución . Propone una profunda reforma institucional que incluye la convocatoria a una Asamblea Constituyente para modificar la Constitución peruana, además de revisar contratos vinculados al sector minero y avanzar hacia un cambio del modelo económico vigente . Su probable ingreso al balotaje golpeó en las últimas semanas a los mercados financieros, lo que refleja la preocupación de los agentes económicos por posibles cambios en la dirección de la política económica bajo un gobierno de izquierda, como un mayor control estatal de la actividad económica en el tercer productor mundial de cobre.
El candidato afronta además un frente judicial. La fiscalía solicitó cinco años y cuatro meses de prisión por presunta falsa declaración en procedimiento administrativo y falseamiento de información sobre aportaciones de organizaciones políticas. La investigación detectó más de US$ 57.000 en ingresos no declarados relacionados con actividades partidarias de Juntos por el Perú. Sánchez rechazó las acusaciones y sostuvo que se trata de un intento de “desacreditarlo políticamente”. El Poder Judicial fijó para el 27 de mayo una audiencia clave para definir si la causa avanza hacia un juicio oral o queda archivada, en plena campaña.
Empate técnico y antivoto, factores de cierre
El balotaje se inicia formalmente en escenario abierto. Las primeras encuestas posteriores a la primera vuelta muestran a ambos contendores partiendo empatados: según Ipsos, tanto Fujimori como Sánchez acumulan 38% de las preferencias, con un bloque de 24% en disputa entre blanco/viciado e indecisos. El estudio del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) ubica a Sánchez en 32% y a Fujimori en 31% . Fujimori presenta un nivel de retención más alto entre sus propios votantes (89%) que el de Sánchez (81%).
El antivoto es la variable clave. La encuestadora IPSOS Apoyo advirtió que el antivoto de Sánchez subió de 39% a 44% en las últimas semanas, en parte por decisiones de campaña cuestionadas como la mención de Antauro Humala como posible integrante de su equipo y la propuesta de designar al exfiscal José Domingo Pérez como ministro de Justicia . Fujimori, por su parte, capitalizó la nueva agenda: el discurso del orden, que en 2021 no funcionó en plena crisis sanitaria, encaja mejor en un Perú donde la inseguridad reemplazó a la pandemia como principal preocupación ciudadana.
La segunda vuelta del 7 de junio reproduce el esquema 2021 —fujimorismo contra izquierda castillista— pero con un dato nuevo: el ganador asumirá el cargo en medio de la inestabilidad institucional que llevó a Perú a tener ocho presidentes en diez años, con un Congreso bicameral recién estrenado y una ciudadanía que mayoritariamente votó por opciones que quedaron fuera de la definición final. La proclamación oficial está prevista para el domingo 17 de mayo y a partir de allí ambas candidaturas tendrán tres semanas para construir mayoría sobre el más del 70% del electorado que en abril votó por otras opciones.
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