AySA cerró 2025 con superávit de $237 mil millones y activó el Sistema Riachuelo

La empresa registró una reducción de deuda del 85% y disminuyó transferencias del Estado Nacional a $37 mil millones, mientras puso en marcha una obra de saneamiento en el Área Metropolitana de Buenos Aires que beneficia a más de 4,5 millones de habitantes y amplía el tratamiento de efluentes

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AySA cerró 2025 con un superávit económico neto de $237 mil millones, una reducción de deuda del 85% y la puesta en marcha del Sistema Riachuelo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), una obra de saneamiento que beneficia a más de 4,5 millones de personas. El año también incluyó un reordenamiento de gastos e inversiones, tareas de mejora y mantenimiento de infraestructura, y avances de modernización del servicio para 15 millones de personas que habitan el área de concesión.

El resultado operativo se ubicó como un quiebre respecto de años previos. La compañía logró “un superávit operativo sostenido por primera vez desde 2007”, con un desempeño que contrastó con el déficit operativo de $1.048 mil millones registrado en 2023, a valores constantes. Ese nivel de excedente permitió prescindir de aportes del Tesoro Nacional para la operación de los servicios.

La dinámica fiscal se reflejó en la caída de las transferencias del Estado Nacional. Esos giros pasaron de $1310 mil millones en 2023, a valores constantes, a $37 mil millones en todo 2025, asignados exclusivamente a gastos de capital. En ese marco, AySA cubrió gastos operativos y gran parte de sus inversiones, con un ahorro para el Tesoro Nacional de $1273 mil millones durante 2025.

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En infraestructura, el hito del período fue la puesta en marcha del Sistema Riachuelo. La obra amplió la capacidad de transporte y tratamiento de efluentes y mejoró el funcionamiento del sistema cloacal. El proyecto quedó caracterizado como “la obra de saneamiento más importante de los últimos 75 años” por su alcance y por la población beneficiada en el AMBA.

En el frente financiero, la empresa cumplió los vencimientos de Obligaciones Negociables asumidos en la gestión anterior, con fondos propios. Tras la reestructuración de diciembre de 2023 por US$ 298,2 millones, la deuda pendiente se redujo 85% y quedó un único pago de US$ 46,5 millones con vencimiento en mayo de 2026.

El año también incluyó el regreso al mercado de capitales con el primer fideicomiso financiero de la compañía. La operación apuntó a fortalecer el capital de trabajo y anticipar ingresos futuros por $30.000 millones.

Hacia el cierre de 2025, AySA incorporó tecnología para la medición del consumo, la detección de fugas y el control permanente en las etapas de sus procesos, con foco en la prestación de los servicios de agua y saneamiento.

Con ese desempeño, el ejercicio dejó como eje un superávit de $237 mil millones y una baja de deuda del 85%.

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