Al igual que su compatriota Karl-Henrik Svanberg (nuevo CEO de Ericsson, hasta
entonces ajeno a la compañía), Moberg pisa terreno desconocido,
en momentos sumamente críticos para la empresa que empieza a manejar. No
obstante, accionistas y observadores ven esta designación con buenos ojos,
porque coinciden en la necesidad de un management nuevo en todo sentido, no vinculado
a la interna de Ahold ni a su división más cuestionada, US Foodservices.
Analistas en Amsterdam, Nueva York, París y Estocolmo -Ahold controla
una importante cadena de supermercados escandinavos- estiman que Moberg impondrá
su propio equipo, como hizo en Home Depot. “Es improbable que alguien así
acepte conducir Ahold si teme perder reputación internacional. Pero el
problema desborda de lejos los matices de gestión y se cifra en €
12.000 de deuda, que exigirá vender unidades enteras y activos periféricos”,
sostiene un informe de Citigroup Global Markets.
Por de pronto, el sueco ya anunció la venta de 34 locales en Malasia
a Dairy Farm International Holdings (Hongkong). También dio a entender
que achicará la red latinoamericana, que incluye 600 supermercados en
diez países. Días atrás, su filial argentina Disco pagó
unos US$ 46 millones adeudados a su equivalente chilena, D&S, para facilitar
que ésta se venda a Santa Isabel (firma trasandina). Estos activos le
producirán unos US$ 150 millones a Ahold.
Sin embargo, la tarea de Moberg en Ahold no se parecerá a sus experiencias
previas en IKEA (mobiliario, 1986/99) o en Home Depot (1999/2002). En rigor,
su éxito en la primera -donde duró trece años- no se repitieron
en la segunda. “Moberg es culto y brillante, pero cultiva un bajo perfil
muy nórdico. Eso chocó con la cultura tipo pueblo chico de la
norteamericana Home Depot, pero puede encajar en Ahold”, opina Daniel Wever,
consultor en CIBC World Markets.
Al igual que su compatriota Karl-Henrik Svanberg (nuevo CEO de Ericsson, hasta
entonces ajeno a la compañía), Moberg pisa terreno desconocido,
en momentos sumamente críticos para la empresa que empieza a manejar. No
obstante, accionistas y observadores ven esta designación con buenos ojos,
porque coinciden en la necesidad de un management nuevo en todo sentido, no vinculado
a la interna de Ahold ni a su división más cuestionada, US Foodservices.
Analistas en Amsterdam, Nueva York, París y Estocolmo -Ahold controla
una importante cadena de supermercados escandinavos- estiman que Moberg impondrá
su propio equipo, como hizo en Home Depot. “Es improbable que alguien así
acepte conducir Ahold si teme perder reputación internacional. Pero el
problema desborda de lejos los matices de gestión y se cifra en €
12.000 de deuda, que exigirá vender unidades enteras y activos periféricos”,
sostiene un informe de Citigroup Global Markets.
Por de pronto, el sueco ya anunció la venta de 34 locales en Malasia
a Dairy Farm International Holdings (Hongkong). También dio a entender
que achicará la red latinoamericana, que incluye 600 supermercados en
diez países. Días atrás, su filial argentina Disco pagó
unos US$ 46 millones adeudados a su equivalente chilena, D&S, para facilitar
que ésta se venda a Santa Isabel (firma trasandina). Estos activos le
producirán unos US$ 150 millones a Ahold.
Sin embargo, la tarea de Moberg en Ahold no se parecerá a sus experiencias
previas en IKEA (mobiliario, 1986/99) o en Home Depot (1999/2002). En rigor,
su éxito en la primera -donde duró trece años- no se repitieron
en la segunda. “Moberg es culto y brillante, pero cultiva un bajo perfil
muy nórdico. Eso chocó con la cultura tipo pueblo chico de la
norteamericana Home Depot, pero puede encajar en Ahold”, opina Daniel Wever,
consultor en CIBC World Markets.