El real fluctúa y podría flotar

Tras siete días consecutivos de devaluación, que llevaron al ministro de Finanzas, Guido Mantega, a admitir que no sabía adónde podría llegar, el real ayer quebró la racha y se recuperó casi un punto respecto del dólar.

Después de seis días consecutivos, el billete estadounidense frenó un ascenso que parecía imparable y perforó el piso de 2,40 reales.

 

Fue, por un lado, porque surtieron efecto las colocaciones que el Banco Central de Brasil venía realizando, fundamentalmente, y porque en paralelo el dólar cayó respecto de las monedas de países emergentes y reforzó la oferta interna.

 

Según The Wall Street Journal, el gobierno brasileño no ha determinado un piso o un techo para el real y permitirá la libre flotación de la moneda frente al dólar, conforme señaló el lunes por la noche el ministro de Hacienda, Guido Mantega en el marco de un evento en São Paulo.

 

Ahí, el funcionario había reconocido que la moneda ha sufrido un agudo debilitamiento en sesiones recientes en reacción a ajustes en los mercados extranjeros, pero advirtió a los inversionistas que no interpreten la depreciación como una tendencia permanente.

 

“La moneda en Brasil flota, y flota de dos maneras”, señaló Mantega, según sus asistentes. “Aquellos que hoy están ganando, podrían perder mañana”.

 

La moneda brasileña se había depreciado casi 1% en esa jornada, a un nuevo mínimo desde el 2 de marzo del 2009, de 2,4136 reales por dólar, pese a tres subastas de contratos de canje de divisas y una subasta de acuerdos de recompras de divisas por parte del banco.

 

El BC y el Tesoro derramaron ese día para frenar el avance de la moneda estadounidense más de USD 3.000 millones, a pesar de lo cual el billete para turismo que utilizan los brasileños que viajan al extranjero, terminó cotizando a R $ 2,54, hasta 1,60%.

El ministro dijo que el mercado de divisas está viviendo un momento de estrés, pero que la situación de la divisa está bajo control, y recomendó a los inversores no apostar en contra ya que el gobierno tiene más herramientas para evitar grandes fluctuaciones y el impacto sobre la inflación.

 

Reconoció ante el diario “Valor Económico”, de San Pablo, que podía haber alguna influencia sobre la inflación, pero no la ha tenido, y en tal sentido enumeró antídotos como la reducción de los aranceles a la importación de los insumos.

 

Versiones

 

En el medio del nerviosismo por la que parecía imparable caída del dólar, circularon versiones en el sentido de que el Banco Central concentraría todas las transacciones de divisas para poner bajo control el precio, lo cual fue desestimado por estar fuera de la realidad brasileña.

 

El ministro de Hacienda declaró a The Associated Press que la situación de la divisa está bajo control y coincidió con la advertencia lanzada ayer por el titular del BC, Alexandre Tombini, acerca de que los que se benefician con el dólar más caro pueden sufrir pérdidas y confirmó que continuará ofreciendo liquidez.

 

Los economistas pronostican un real más débil porque las salidas de capital ante la perspectiva de una menor inyección de dólares desde EE.UU. afectarán la balanza de pagos y consecuentemente la moneda.

 

El temor a una intervención del gobierno para frenar ese drenaje por ahora no se ve correspondido por las acciones concretas que encara la administración Rousseff, si bien la volatilidad de los precios de las materias primas y los vaivenes de la liquidez mundial harán serruchar la cotización interna.

 

El contexto político ante la inminencia del proceso electoral no arrima tampoco una brisa de certidumbre, cuando el gobierno aspira a la reelección y retiene la sanción de las reformas económicas que permitan recuperar la confianza de los inversores en el crecimiento y las políticas fiscales y monetarias. 

 

Ayer el Banco Central, casi en paralelo con la Fed estadounidense, aprovechó el descenso del dólar en los mercados para colocar swaps de divisas, que ya totalizan casi 1.000 millones de reales que vencen en setiembre y que se prolongan a abril del año que viene.

 

En los medios especializados brasileños se interpretó que el sosegate cambiario que rompió la racha de siete días obedeció a que se mantuvo la liquidez y se desinflaron como consecuencia los bonos.

 

La expectativa sobre lo que sucederá hoy se sintoniza en los anuncios que haga la Reserva Federal en EE.UU. tras la reunión de los gobernadores: si arrancará en septiembre con la disminución de los estímulos monetarios y en ese caso, cómo afectará al real. 

 

 

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