Cómo impactó la pandemia en el negocio de los seguros

Cuáles segmentos crecerán a futuro. En el mercado asegurador también se ven reflejadas las consecuencias

3 agosto, 2020

Por: Agustín Colombo (*)

Más allá de una actividad que continúa su proceso de concentración, en los últimos meses se produjeron cambios en la operación sobre los que deberemos analizar sus consecuencias.

Desde el punto de vista de la liquidez del mercado, por la suspensión o el cese de las actividades de varias empresas, es probable que la cobranza en el corto plazo se vea afectada con una baja no menor al 15%.

A esto debiéramos agregarle el impacto que algunas aseguradoras sufrieron por el embate de pedidos de descuentos, reducciones de coberturas e inclusive anulaciones de pólizas.

La siniestralidad, particularmente en el rubro de automotores, si bien se redujo por la menor circulación de vehículos y el mantenimiento de la feria judicial, en algún momento retomará su frecuencia habitual. Mientras que con el agravante del aumento en los costos de los repuestos y los ajustes de los juicios pendientes, se producirá un nuevo incremento en los índices siniestrales, llevando probablemente a que algunas aseguradoras presenten problemas de liquidez.

Estos casos impedirán no solamente dar cumplimiento a compromisos previamente asumidos, lo que afectará la imagen y el patrimonio de esas firmas, sino que incluso podrían comprometer la situación de algunos intermediarios, por su falta de previsión e inclusive por un inadecuado asesoramiento profesional.

Lo que viene

Sin profundizar demasiado en el análisis, podemos decir que, previo al Covid-19, nuestra economía ya venía siendo castigada por cierto estancamiento y recesión, agravada con una caída del consumo como consecuencia de la pérdida de valor adquisitivo y la alta inflación. En concordancia con este contexto, sólo algunas actividades venían con un desarrollo y rendimientos aceptables.

Desde el punto de vista de las coberturas de seguros, las más afectadas por esta crisis fueron las vinculadas a riesgos del trabajo, tanto por problemas en la cobranza como por las bajas en las cápitas, o cantidad de personas, aseguradas, independientemente del intento de suspensión de despidos.

Otro sector que muestra una caída en su evolución es el de automotores, ya que está relacionado directamente con una de las industrias que venía registrando un retroceso en su producción y sobre todo en las ventas.

En lo que respecta a los seguros de vida con ahorro, si bien se produjeron retiros o rescates, no se evidenciaron inconvenientes serios en su comercialización. Es más, en función de la experiencia que estamos viviendo, el desarrollo de los seguros de vida con foco en el ahorro será uno de los segmentos con más potencial.

Por otra parte, además de ver una posibilidad en el desarrollo de seguros de vida individual y de ahorro, será una necesidad otorgar coberturas a los micro-emprendimientos en las diversas actividades. También será una buena posibilidad la venta de seguros contra riesgos cibernéticos, seguros de salud, para viajeros, D&O, de responsabilidad civil profesional, para cancelación de eventos, y para bicicletas o monopatines, para no mencionar a los más tradicionales.

También es probable un nuevo aumento de la delincuencia, por lo que será conveniente la contratación de seguros sobre bienes específicos y del hogar para mitigar sus consecuencias.

Seguros en el interior

Un párrafo aparte merecen las pólizas vinculadas a las economías

regionales, donde la recuperación de la actividad será mucho más anticipada que en el AMBA, y las coberturas vinculadas a la agroindustria y a la energía deberían traccionar a las demás.

Como conclusión, lo primero que podríamos decir es que como consecuencia de la caída en la actividad económica, la producción seguirá por debajo de los índices inflacionarios. Además la concentración de todos los operadores se irá profundizando, y los líderes serán quienes con inteligencia sostengan una política de reinversión en el negocio.

Por último, es fundamental la educación en materia de prevención y en considerar al seguro como una inversión para el mediano y largo plazo, si es que entendemos que la protección de la vida, la familia y nuestro patrimonio debiera ser lo prioritario.

(*) Asesor institucional y miembro del Consejo Consultivo de Grupo Gaman

 

 

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