La sal y la diabetes

El azúcar es lo primero en que se piensa en reducir al hablar de diabetes. Ahora se descubre que también hay que reducir la sal.

Una dieta rica en sal implica duplicar el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular (ACV) en las personas que sufren de diabetes tipo 2. El riesgo aumenta aún más entre aquellas cuya diabetes no está bien gestionada, informa un nuevo estudio japonés.

El estudio halló que las personas con diabetes que consumían en promedio 5,9 gramos de sodio al día duplicaban el riesgo de contraer una enfermedad cardiaca respecto a aquellas que consumían, en promedio, 2.8 gramos de sodio al día. Además, el riesgo de enfermedad cardiaca casi se multiplicaba por 10 en las personas con una diabetes tipo 2 mal gestionada y una dieta con sal en exceso.

Pero es importante anotar que este estudio solo halló una asociación entre la ingesta de sal y un aumento en las enfermedades cardíacas. El estudio no fue diseñado para probar que una mayor ingesta de sal en realidad provocara la enfermedad cardíaca.

Aún así, los expertos creen que limitar la sal en la dieta es importante.

“Los hallazgos son muy importantes desde la perspectiva de la salud pública”, afirmó el Dr. Prakash Deedwania, jefe de cardiología del Sistema de Atención de la Salud de la Administración de Veteranos del Centro de California y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de California, en San Francisco.

“Todo el mundo se concentra en controlar la glucosa [azúcar en sangre] para prevenir las complicaciones de la diabetes. La ingesta de sal no se enfatiza tan bien, pero esto muestra que también debería reducirse”, señaló Deedwania, miembro del Comité de Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares del Colegio Americano de Cardiología (American College of Cardiology).

El estudio resalta la necesidad de que las personas con diabetes no solo controlen los carbohidratos al gestionar la dieta, dijo Deedwania.

Se sabe que la sal, también conocida como sodio, aumenta la presión arterial, según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association). Por tanto, las directrices nutricionales de EE. UU. buscan limitar la ingesta de sal. Debido a que ya presentan un aumento en el riesgo de enfermedad cardíaca, las personas con diabetes deben consumir menos de 1,500 miligramos de sodio al día. Las personas sin diabetes deben limitar su ingesta de sodio a 2,300 miligramos, señalan los CDC. En el estudio actual, el promedio más bajo fue de 2.8 gramos al día, que equivale a 2,800 miligramos.

“Esto es algo que hemos estado promocionando entre los pacientes de diabetes”, comentó el Dr. Spyros Mezitis, endocrinólogo del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York. “Ahora tenemos más evidencias para cementar nuestros argumentos”.

En el nuevo estudio participaron casi 1,600 personas de 40 a 70 años de edad, que formaban parte de un estudio nacional sobre las complicaciones de la diabetes en Japón. Respondieron a una encuesta sobre su dieta, lo que incluía la ingesta de sal, y los investigadores revisaron los datos sobre las complicaciones cardíacas experimentadas por los participantes en el transcurso de ocho años.

Los investigadores no encontraron un vínculo entre la ingesta de sal de los diabéticos y un mayor riesgo de enfermedad renal y de problemas oculares relacionados con la diabetes ni la muerte.

La diabetes y la sal tienen efectos nocivos similares sobre el sistema cardiovascular, apuntó Mezitis. Ambas hacen que los vasos sanguíneos se endurezcan, y ambas aumentan el riesgo de coágulos sanguíneos que pueden provocar un ataque cardíaco o un ACV.

“Dado que las complicaciones vasculares de la diabetes son similares a las causadas por la sal, esto es el doble de malo”, enfatizó. “Mientras mayor es la ingesta de sal, peores son los efectos vasculares que vemos”.

Pero Mezitis advirtió que el estudio se debe replicar en EE. UU. Los pacientes japoneses no pesan tanto como los estadounidenses, comen menos sal y no toman tantos fármacos para reducir el colesterol.

El estudio también dependió de los informes sobre la ingesta de sal de las mismas personas, lo que podría conducir a cierta imprecisión, comentó el Dr. Robert Carey, profesor de endocrinología de la Universidad de Virginia y vocero de la Sociedad Endocrina (Endocrine Society).

“No recomendaría ningún cambio en las directrices basándose en este estudio, pero creo que el estudio sugiere con firmeza que podría haber una relación entre la enfermedad cardiovascular y la ingesta de sal en los diabéticos”, dijo Carey.

El estudio, llevado a cabo por Chika Horikawa, de la Universidad de Niigata en Japón, y sus colaboradores, aparece en la edición del 22 de julio de la revista Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.

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