La nostalgia como refugio: por qué las marcas están mirando hacia atrás para avanzar
En el contexto argentino, la estrategia de marketing de nostalgia adquiere protagonismo al ofrecer una respuesta emocional ante la volatilidad y la aceleración tecnológica del presente. Por María Laura Russo, Asesora y CEO de Mixel Comunicación y Marketing

En un país como el nuestro, donde el contexto diario es un altibajo de emociones, el
consumidor argentino busca anclas. Frente a ello, surgió un fenómeno que va más allá de
una simple moda retro: se trata del “marketing de nostalgia”, una estrategia que da
respuesta a un futuro que, por momentos, se siente demasiado volátil y tecnológico.
La nostalgia no es un retroceso, es una estrategia de seguridad emocional. Cuando el
presente es complejo, el pasado se vuelve un refugio de confort y previsibilidad. Para las
marcas, esto representa una oportunidad de conectar desde la identidad y la memoria
afectiva.
En Argentina, el marketing de nostalgia funciona con una potencia especial porque somos
una cultura de ritos: el asado, la merienda, el juntarnos. Las marcas que entendieron que
venden momentos son las que están ganando la batalla por la atención.
Hay algunos ejemplos que demuestran cómo ejecutar esto sin caer en clichés o
estereotipos. Hace algunos años, Terrabusi rescató en una campaña los recuerdos de la
merienda en casa de los abuelos o en el recreo del colegio. Por otro lado, el reconocido
“El sabor del encuentro” de Quilmes y sus publicidades rememoran veranos pasados o la
mística de los mundiales. Hoy, el slogan es “Me gusta Argentina, me gusta Quilmes”,
realzando su identidad como producto nacional.
Desde la comunicación y el marketing debemos entender que la nostalgia es el
antídoto contra la soledad digital. En un mundo de interacciones efímeras a través de
pantallas, una marca que te recuerda quién eras antes de que todo fuera tan rápido
genera una gratitud inmediata.
Por eso, el desafío para los directivos es recurrir a ello, pero sin quedarse en la “fotografía
vieja” porque la nostalgia efectiva es la que se actualiza, es decir, la que utiliza la estética
o el sentimiento del ayer, pero se entrega a través de los canales de hoy.
El futuro del marketing argentino, paradójicamente, se está escribiendo con los mejores
capítulos de nuestra historia. Porque al final del día, en un mercado tan saturado, la
marca que logra que el cliente diga “esto me recuerda a cuando era feliz”, ya ganó la
partida.
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