Bme advierte por riesgos de reemplazar diseño y comunicación solo con inteligencia artificial
Ante el recorte de equipos internos en empresas que incorporan inteligencia artificial, la agencia señala que la automatización puede afectar la consistencia de marca y desajustar mensajes al contexto si se elimina la curaduría humana final, un punto que impacta en identidad, tono y adecuación frente a cada audiencia

La agencia Bme advirtió sobre los riesgos de reemplazar equipos de diseño y comunicación únicamente por inteligencia artificial (IA) en empresas que reducen sus áreas internas. El foco está puesto en una consecuencia que, según plantea, varias compañías recién empiezan a notar: pérdida de consistencia de marca y mensajes desajustados al contexto por falta de criterio humano en la curaduría final.
En el diagnóstico de la agencia, la IA resolvió un problema que antes resultaba costoso y lento para muchas organizaciones: la velocidad de producción. En particular, permite generar con rapidez variantes visuales, primeras versiones de textos o piezas de contenido, con un ritmo que modifica los tiempos habituales de trabajo en comunicación.
El punto crítico aparece cuando esa capacidad de producir se confunde con la capacidad de decidir. Bme sostuvo que parte del mercado empezó a prescindir del criterio humano que filtra, ajusta y define qué pieza representa efectivamente a una marca frente a su audiencia. En esa instancia, la agencia ubicó el valor de la curaduría como etapa necesaria antes de publicar.
“La inteligencia artificial puede generar veinte variantes de un logo o un texto en minutos”, dijo Carolina Barona, directora de Diseño de Bme. “Esa decisión sigue siendo humana”, agregó.
Desde el área de Comunicación de la agencia, Juliana Barona planteó que el riesgo excede lo estético y se traslada al sentido y a la oportunidad del mensaje. En ese enfoque, un contenido puede ser correcto en términos formales y, aun así, fallar en su efectividad si no contempla variables vinculadas al momento, el tono y la sensibilidad de la audiencia.
“Un texto puede estar redactado de forma impecable y, aun así, ser un error de comunicación”, dijo Juliana Barona, desde el área de Comunicación de Bme. “La inteligencia artificial no lee contexto, lo decide un equipo”, añadió.
Bme no propuso rechazar la inteligencia artificial. Por el contrario, indicó que la incorpora activamente en sus procesos para ganar velocidad e inmediatez. Sin embargo, sostuvo que la producción automatizada necesita siempre una instancia de curaduría humana antes de salir al público.
En ese marco, la agencia afirmó que las empresas que eliminan esa instancia para ahorrar costos están empezando a pagar ese ahorro con pérdida de identidad de marca, a partir de la ausencia de un criterio humano que evalúe el encuadre, el tono y la adecuación de cada pieza al contexto y a la audiencia a la que se dirige.
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