Los peligros de trabajar todo el tiempo

Trabajamos de más. Lo que más fácil resulta es culpar al jefe y a la empresa, pero el tema es más complejo. Hay una conjunción de factores que nos tienen atados a la pantalla todo el día. Ojo, no es bueno.

Los jefes pretenden que los empleados trabajen muchas horas, respondan emails a toda hora, y ofrezcan voluntariamente sus horas libres – noches, fines de semana, vacaciones – sin quejarse. Los subordinados  no tienen mucho control en esta situación: el exceso de trabajo se derrama desde la cumbre de la pirámide organizacional hasta la base.  Por lo menos, ese es uno de los relatos  sobre el exceso de trabajo. Según esta versión, trabajamos muchas horas porque nuestros jefes así lo requieren.

 

Pero hay otras explicaciones. Otra versión dice, por ejemplo, que todos nosotros, incluidos los gerentes, somos víctimas del incentivo económico, la cultura empresarial y las tecnologías  que mantienen la oficina a un clic de distancia en todo momento.  En esta versión, nadie dicta las normas, todos reaccionamos a fuerzas macro que están fuera de nuestro control.

 

Luego hay otra versión que analiza nuestra psicología. En esta, trabajamos muchas horas de más por una combinación de impulsos internos, como ambición, avidez, culpa, disfrute, orgullo y la búsqueda de la recompensa en el corto plazo, un deseo de demostrar que somos importantes o un sentido de la obligación exageradamente grande.  Algunos de estos factores son negativos, como la culpa y la ansiedad, pero muchos son positivos. De hecho, los investigadores han descubierto que el trabajo es menos estresante que nuestra vida familiar. Para algunos el trabajo es un refugio, un lugar donde sentirnos confiados y en control.

 

 

La gran pregunta que nos tenemos que hacer no es quién tiene la culpa sino algo más básico ¿sirve? ¿logra lo que se supone que debe lograr? ¿el setultado es una mejor producción? ¿Logramos más?

 

 

Hay muchas investigaciones que sugieren  que cualquiera sean nuestras razones para trabajar muchas horas, eso no nos ayuda. En primer lugar, no parece resultar en más producción. En un estudio realizado por Erín Reid, profesor de la Questrom School of Business, de la universidad de Boston, los gerentes no sabían distinguir entre empleados m que trabajaban 80 horas a la semana  y los que simulaban hacerlo. Castigaban a los empleados que eran transparentes en que trabajaban menos, pero Reid no pudo encontrar  prueba de que esos empleados  lograran hacer menos, o ninguna señal de que los que habían trabajado más lograran más.

 

Hay muchas pruebas de que el trabajo excesivo tampoco es neutral, hace daño a la empresa y a la persona. Numerosos estudios demuestran que el exceso de trabajo produce estrés, que a su vez conduce a todo tipo de problemas de salud: problemas de sueño, depresión, consumo de alcohol, diabetes, problemas de memoria y enfermedades cardíacas.  Pero también es malo para la compañía, porque produce ausentismo, rotación de personal  y suba de los costos de salud.

 

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