La empresa Saint-Gobain y la consultora Arup presentaron el informe “Adaptar los edificios al cambio climático: perspectivas sobre la contribución de las soluciones constructivas a la agenda de adaptación climática”, con una conclusión central: la adaptación climática dejó de ser un complemento opcional y debe integrarse al diseño, la construcción y el reacondicionamiento de edificios mediante sistemas integrados y basados en desempeño. El trabajo sostiene que existen soluciones disponibles, pero que su implementación requiere acelerarse con un criterio estructural de planificación e inversión.
El estudio se enfoca en los cambios estratégicos y técnicos que deben impulsar diseñadores, arquitectos, ingenieros, desarrolladores e inversores para que las construcciones resulten más resilientes frente al aumento de fenómenos meteorológicos extremos y nuevas condiciones climáticas. El objetivo es consolidar una agenda de construcción preparada para el futuro, con decisiones que contemplen riesgos crecientes y condiciones ambientales más exigentes.
Pascal Eveillard, director de Construcción Sostenible en Saint-Gobain, planteó: “La adaptación climática se está convirtiendo en un pilar esencial de la construcción sostenible”. En la misma línea, afirmó que los edificios ya están en la primera línea del cambio climático y que el informe busca mostrar cómo las soluciones constructivas integradas y basadas en una buena performance pueden fortalecer su resiliencia. También remarcó la intención de acelerar la transición hacia edificios más “seguros, confortables y mejor adaptados a un clima cambiante”, y señaló que “la buena noticia es que ya existen soluciones para hacerlos más resilientes”.
Ignacio Fernández, director, arquitecto de fachadas y experto en diseño en Arup, advirtió: “El cambio climático ya está sometiendo a los edificios bajo tensión”. En su análisis, la adaptación no puede tratarse como un complemento opcional, y puede integrarse tanto en nuevas construcciones como en la remodelación de edificios existentes. Fernández también sostuvo que la resiliencia funciona mejor cuando se implementa con sistemas integrales y no como medidas aisladas, y agregó que un enfoque circular —reutilizar y mejorar lo existente— puede acelerar la adaptación, reducir interrupciones y mejorar el confort y la seguridad.
El informe se publica en un contexto de creciente frecuencia e intensidad de fenómenos extremos, como repentinas olas de calor, inundaciones, lluvias extremas, tormentas e incendios forestales. Entre 2000 y 2019, más de 7.000 grandes desastres climáticos provocaron pérdidas cercanas a los 3 billones de dólares estadounidenses a nivel mundial.
El documento incorpora además el fenómeno de la isla de calor urbana. Investigaciones de Arup muestran que, en grandes ciudades, las temperaturas pueden elevarse hasta 8,5 °C respecto de las zonas rurales circundantes, lo que incrementa riesgos sanitarios y la demanda energética para refrigeración, un punto relevante para áreas metropolitanas como Buenos Aires.
Ante ese escenario, el sector inmobiliario enfrenta un doble reto: responder a impactos climáticos más severos y, al mismo tiempo, reducir la huella ambiental de las construcciones. El informe propone integrar la adaptación en obras nuevas y renovaciones, apoyada en evaluaciones de riesgo climático, marcos regulatorios en evolución e inversión estratégica, con tres enfoques de diseño: robustez, adaptabilidad y flexibilidad.
En términos concretos, el trabajo ordena las respuestas posibles en cinco familias: sistemas de envolvente térmica; sistemas de protección solar; envolventes e infraestructura verdes; superficies reflectantes del calor y permeables al agua de lluvia; y sistemas de protección de resistencia reforzada.












