Monoambientes en Buenos Aires: diseño flexible y valores de entrada impulsan la demanda
En la Ciudad de Buenos Aires, el formato de un solo ambiente gana lugar frente al dos ambientes por su arquitectura interior, su adopción por públicos diversos y su uso como alternativa de inversión con menor desembolso inicial, con proyectos que parten desde US$ 85.000 en Monserrat y US$ 115.000 en Núñez

El mercado inmobiliario de Buenos Aires reconfigura sus preferencias y el monoambiente dejó de ser una vivienda de transición para convertirse en una tipología con demanda sostenida. El cambio se explica por una combinación de diseño interior orientado a maximizar la funcionalidad y un abanico de compradores e inquilinos más amplio que el tradicional, con impacto directo en la dinámica de ocupación y reventa.
Una de las claves del avance está en la arquitectura aplicada a unidades de pocos metros, con soluciones que evitan divisiones rígidas. Martín Flachsland, gerente de Marketing de Estudio Kohon, describió una planificación que “rompe con las estructuras rígidas del pasado” para generar separación de usos sin tabiques tradicionales. En esa lógica, la llamada “zonificación visual” se apoya en iluminación, cambios cromáticos y materiales livianos —como cañas— para delimitar el área de descanso del sector social o el comedor.
El fenómeno también se sostiene en la diversidad de públicos que eligen este tipo de unidades. Flachsland identificó un “ecosistema social” en el que conviven jóvenes profesionales que priorizan tecnología y ubicación estratégica por sobre el metraje, adultos mayores que buscan unidades funcionales, seguras y de bajo mantenimiento, y perfiles en transición. En este último grupo ubicó a divorciados, solteros y estudiantes que llegan desde el interior del país.
En el plano financiero, el monoambiente se consolidó como alternativa de inversión por su menor costo de acceso. Flachsland lo definió como una “llave maestra” para ahorristas al tratarse de un “ticket más bajo de entrada”, que facilita a pequeños y medianos inversores capitalizarse en ladrillos en zonas premium. La amplitud de la demanda, a su vez, influye en la ocupación y en la liquidez del activo. “El gran volumen de demanda de este tipo de unidades hace que tengan una baja vacancia y que la reventa sea mucho más fácil”, dijo Flachsland, gerente de Marketing de Estudio Kohon.
En ese marco, la compañía detalló desarrollos en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires. En Monserrat, el proyecto Paseo Chacabuco (Chacabuco 154) ofrece departamentos aptos hotelería, orientados a renta temporaria en el Centro histórico, con valores desde US$ 85.000. En el Corredor Norte, Casa Besares en Núñez (Besares 2334) cuenta con unidades desde US$ 115.000.
La tecnología aparece como complemento del formato, bajo un esquema de personalización. En lugar de domótica cerrada, se impone la posibilidad de que cada usuario equipe el hogar según necesidad, con opciones de bajo costo manejables desde el celular —como cerraduras inteligentes, luces o cortinas—, para adaptarse a distintas etapas de la vida.
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