Expensas en Ciudad de Buenos Aires: morosidad del 31% y presión sobre consorcios
Con una expensa promedio que supera los $316.000 y atrasos que trepan por encima del 25% en algunos edificios, la deuda condiciona fondos de reserva y mantenimiento, mientras crece la discusión sobre costos, transparencia y uso de tecnología para ordenar la administración en un contexto de menor capacidad de pago

La morosidad en el pago de expensas alcanzó al 31% en la Ciudad de Buenos Aires, en un escenario de suba sostenida de costos y deterioro del poder adquisitivo. Con una expensa promedio que supera los $316.000, los consorcios empezaron a registrar impactos financieros y también tensiones en la convivencia.
El fenómeno se profundizó tras un 2024 marcado por fuertes incrementos. Durante 2025 se observó una desaceleración en el ritmo de aumentos, aunque la capacidad de pago de propietarios e inquilinos quedó condicionada por el desfasaje entre inflación y actualización de costos, la reducción de subsidios y el peso creciente de salarios y servicios básicos.
Cuando el atraso en los pagos escala por encima del 25%, se resienten los fondos de reserva, se postergan trabajos de mantenimiento y aumentan las fricciones entre vecinos. En ese punto, la deuda deja de ser un problema individual y pasa a afectar el funcionamiento del edificio.
Para Martín Eliçagaray, especialista en tecnología aplicada a la propiedad horizontal y fundador de Simple Solutions, el cuadro refleja un cambio de dinámica dentro de los consorcios. “Las expensas dejaron de ser un gasto administrativo más y pasaron a competir directamente con el alquiler o la cuota del crédito”, dijo Eliçagaray, fundador de Simple Solutions.
El directivo identificó tres componentes difíciles de negociar que presionan sobre el gasto mensual: salarios, servicios públicos y mantenimiento técnico. También planteó que la forma de consumir y de contratar amplifica o amortigua el impacto de los aumentos externos.
Eliçagaray advirtió sobre el efecto que la morosidad produce en el valor de las propiedades y en decisiones como alquilar, vender o invertir en mejoras, al afectar la previsibilidad del edificio. En ese marco, propuso el uso de herramientas tecnológicas para recuperar eficiencia y transparencia, con medidas como medición de consumos en tiempo real, automatización de sistemas de iluminación o calefacción, digitalización de la administración y mayor visibilidad de los gastos.
“Un consorcio con alta morosidad pierde previsibilidad”, dijo Eliçagaray, especialista en tecnología aplicada a la propiedad horizontal y fundador de Simple Solutions.
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