Expensas en Caba: leve baja mensual, pero subas anuales y más morosidad
Las expensas registraron en marzo una baja mensual de 0,24% en la Ciudad de Buenos Aires, con un promedio de $259.718, pero el nivel general de presión sobre los consorcios se mantuvo. En la Provincia de Buenos Aires, en cambio, los valores rondaron los $160.000 y mostraron subas interanuales cercan

Las expensas registraron en marzo una baja mensual de 0,24% en la Ciudad de Buenos Aires, con un promedio de $259.718, pero el nivel general de presión sobre los consorcios se mantuvo. En la Provincia de Buenos Aires, en cambio, los valores rondaron los $160.000 y mostraron subas interanuales cercanas al 45%, un contraste que expone diferencias de costos entre jurisdicciones.
El movimiento mensual aportó estabilidad, aunque no revirtió la trayectoria acumulada. A lo largo de 2025, las expensas sumaron un aumento del 37,97% y en el inicio de 2026 agregaron otro 2,14%. Con ese recorrido, el eje del problema dejó de concentrarse solo en la dinámica de incrementos y pasó a enfocarse en la capacidad de pago de los propietarios.
En ese marco, la morosidad comenzó a ocupar un lugar central en la administración de edificios y complejos. El aumento de deuda se tradujo en más conflictos internos y, en muchos casos, en la necesidad de avanzar con instancias formales de cobro. La tensión ya no se limita a una discusión financiera: también impacta en la convivencia y en la gestión cotidiana de los consorcios.
Dentro de la estructura de gastos, los amenities aparecen como un componente con incidencia relevante. Distintos relevamientos estimaron que representan, en promedio, un 23,6% del total de las expensas, con mayor impacto en barrios cerrados y desarrollos premium. La cuestión no se reduce a la presencia de estos servicios, sino a la forma en que se administran y al costo operativo que sostienen en el tiempo.
Martín Eliçagaray, especialista en tecnología aplicada a la propiedad horizontal y referente de Simple Solutions, planteó que “el desafío no pasa solo por cuánto cuestan, sino por cómo se gestionan”. En esa línea, el foco se ubicó en decisiones que se toman sin información precisa: espacios subutilizados, contratos poco eficientes y servicios sobredimensionados pueden generar gastos persistentes que se arrastran sin aportar valor concreto.
El directivo también sostuvo que “un consorcio que conoce su estructura de costos puede ajustar sin resignar calidad. Optimizar horarios de uso, renegociar contratos o automatizar tareas permite lograr mejoras con impacto acumulado”. En paralelo, describió amenities que funcionan como argumento de venta, pero que tienen uso marginal y sostienen costos fijos que terminan distribuyéndose entre todos los propietarios.
Con costos altos, ingresos ajustados y mayor mora, el equilibrio entre servicios, administración y control se volvió un punto crítico para evitar que las expensas sigan escalando y que los conflictos pasen del plano presupuestario a instancias judiciales.
