Construcción: el sector analiza el futuro del crédito hipotecario y la inversión privada
Durante la 70ª Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), realizada en La Rural, se debatieron los principales desafíos y oportunidades para la industria de la construcción. La inversión privada y el desarrollo de un mercado de crédito hipotecario más dinámico fueron ejes centrales del encuentro.

El rol del crédito hipotecario
En el panel “Inversión privada, escenarios posibles”, Gustavo Llambías, socio de Real Estate Developers, sostuvo que es necesario actualizar el modelo de financiamiento vigente. “Necesitamos ponernos en sintonía con lo que funciona en el mundo: que el crédito no solo apoye la construcción nueva, sino que luego de una inversión inicial el resto se pague a 15 o 20 años”, indicó. Para Llambías, la actual estructura, enfocada en la compraventa de propiedades usadas, podría agotar su potencial en el corto plazo si no se introducen modificaciones.
Damián Manusovich, socio fundador de Maja MMCV y ROOT, advirtió que el contexto actual es complejo para el desarrollo inmobiliario. “La mirada del desarrollador es optimista. Pero si vemos la foto de hoy, el panorama es difícil porque no hay recorrido de ventas”, explicó. También señaló que gran parte del sector nunca operó en un entorno de crédito hipotecario sostenido, un fenómeno ausente en el país en las últimas tres décadas.
Ricardo Griot, vicepresidente de Camarco, coincidió en que el mercado de unidades nuevas sigue sin consolidarse. “El crédito se orientó históricamente a la compra del usado. Algún día eso se agotará, y si el financiamiento persiste, llegará el turno de los desarrollos nuevos, que es lo que más nos interesa”, señaló. Desde su perspectiva, una baja en el Riesgo País sería un factor clave para atraer inversión externa.
Obstáculos regulatorios y precios proyectados
Uno de los puntos críticos abordados por los panelistas fue la burocracia asociada a las habilitaciones y escrituras. Según Manusovich, “la habilitación puede demorar más de un año y, entre la firma del boleto y la escritura, pueden pasar cinco o seis años”. Estas demoras afectan la dinámica del mercado y encarecen los costos operativos.
Respecto de la evolución de los precios, se proyecta una tendencia alcista. Para Llambías, la recomposición de los valores está ligada a la reorganización de los costos de construcción. “No le vamos a poder vender a todos, pero sí a sectores de clase media que ya están activos en la búsqueda de crédito”, expresó. En su opinión, si se logra dinamizar el financiamiento, las ventas podrían duplicarse o triplicarse.
Griot concluyó que la mejora de los márgenes pasa por optimizar los productos ofrecidos. “Tenemos que seducir con mejores desarrollos. Y el mercado debe sostener el crédito. Ese es el camino”, afirmó.
La convención dejó como saldo un diagnóstico compartido sobre la necesidad de reducir trabas, alinear el crédito hipotecario con la oferta de viviendas nuevas y avanzar en condiciones más favorables para la inversión privada.
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