Censo 2022: una de cada cuatro viviendas rurales está vacía y crece la brecha
Un informe de la Fundación Tejido Urbano, elaborado por el arquitecto Facundo Lopez Binaghi con datos del Censo 2022 del Indec, cuantifica la vacancia habitacional en el medio rural y la compara con el ámbito urbano, con picos en Buenos Aires, La Pampa y Santa Cruz que reabren el debate sobre déficit de vivienda y planificación territorial

El Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022 registró una diferencia marcada en la ocupación de viviendas entre ciudades y zonas rurales: mientras en el ámbito urbano las viviendas vacías representan 10,69%, en el medio rural ese porcentaje asciende a 24,24%. En términos simples, por cada 100 viviendas hay casi 11 deshabitadas en ciudades y 25 en áreas rurales.
El dato surge de la “Radiografía de la vivienda rural en la Argentina”, un trabajo del arquitecto Facundo Lopez Binaghi para la Fundación Tejido Urbano, construido a partir de la categoría censal “Condición de ocupación”. Esa clasificación distingue entre viviendas habitadas con personas presentes, habitadas con todas las personas ausentes y deshabitadas. Estas últimas son aquellas que al momento del operativo no estaban ocupadas y cuya situación podía inferirse por carteles, estado de la edificación o información de vecinos u otras personas.
A nivel nacional, el Censo 2022 contabilizó 17.783.029 viviendas particulares, que representan 99,9% del total, y 11.920 viviendas colectivas (0,1%). Del universo de viviendas particulares, 92,4% se ubica en ciudades y 7,6% en zonas rurales, tanto agrupadas como dispersas. En cuanto a la ocupación, 15.699.016 viviendas (88,28%) estaban ocupadas y 2.084.013 (11,72%) se encontraban vacías.
El informe plantea una tensión estructural entre el déficit de vivienda en las grandes urbes y el parque habitacional sin uso en el campo. La lectura propuesta vincula la vacancia rural con un proceso de decrecimiento poblacional, en contraste con la aglomeración urbana, el déficit habitacional cuantitativo y el hacinamiento.
La distribución territorial de la vacancia no es uniforme. En provincias con mayor peso de población rural —Corrientes, Chaco, Formosa, Misiones y Santiago del Estero— las brechas entre ciudad y campo resultan menores: en promedio, en las ciudades hay entre ocho y diez viviendas vacías cada 100, mientras que en la ruralidad el rango se ubica entre 12 y 14.
En cambio, la ruralidad bonaerense aparece como la más dispar: en la ruralidad agrupada, 38 de cada 100 viviendas están vacías, y en la ruralidad dispersa el porcentaje sube a 44%. También se destacan La Pampa y Santa Cruz. En ambas, la vacancia urbana es de 11% y en la ruralidad agrupada llega a 15%, pero en la ruralidad dispersa trepa a 55,05% en La Pampa y a 49,35% en Santa Cruz.
El análisis también indaga por los motivos de la vacancia en el medio rural. Las segundas viviendas explican 41,1% del parque deshabitado y las “otras situaciones” 28,8%. Esta última categoría agrupa casos que el instrumento censal no caracteriza con precisión —por ejemplo, viviendas cerradas sin uso o abandonadas— y en Santa Cruz alcanza 65% de las viviendas rurales vacías.
“Una de cada cuatro viviendas en el campo argentino están vacías”, dijo Facundo Lopez Binaghi, arquitecto.

