Syngenta obtiene en Argentina el primer registro mundial de la tecnología herbicida Virestina

La aprobación local habilita el uso del nuevo ingrediente activo metproxibiciclona para controlar malezas gramíneas resistentes en soja y algodón y, en aplicaciones pre siembra, en cereales y maíz, en un contexto de resistencia reportada en 75 países que reduce rendimientos y valor de la tierra agrícola

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La tecnología Virestina (ingrediente activo: metproxibiciclona) obtuvo en Argentina la aprobación de registro, en el primer aval de este tipo a nivel mundial para esta innovación de Syngenta. Se trata de un herbicida selectivo diseñado para controlar malezas gramíneas resistentes en cultivos clave como soja y algodón, y también para aplicaciones pre siembra en cereales y maíz.

La aprobación se da en un escenario de resistencia en aumento y de menor disponibilidad de herramientas efectivas para el manejo de malezas. En ese marco, la compañía también planea llevar esta innovación a Brasil, Australia, Estados Unidos y Canadá.

El problema agronómico que busca abordar se apoya en el avance de malezas que sobreviven a aplicaciones de herbicidas y compiten con los cultivos por nutrientes, luz solar y agua. Además, estas malezas actúan como un “puente verde” para plagas, virus, hongos y bacterias que infectan los cultivos. Ese conjunto de efectos puede reducir drásticamente los rendimientos y bajar significativamente el valor de las tierras agrícolas.

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La resistencia a herbicidas está oficialmente reportada en 75 países y afecta a productores de más de 100 cultivos. Dentro de ese universo, las malezas gramíneas representan el 40% de las 273 especies de malezas afectadas. La capacidad de las malezas resistentes para metabolizar herbicidas y desarrollar resistencia cruzada suma complejidad a la estrategia de control.

En soja y algodón, Virestina se posiciona como una alternativa para controlar malezas gramíneas resistentes a herbicidas comunes como glifosato y cletodim. La tecnología se presenta como segura para usar sobre los cultivos y con rápida descomposición en el suelo, con un perfil de seguridad y una huella ambiental reducida. Entre los efectos operativos asociados, se menciona una mayor flexibilidad en rotaciones y en la elección de cultivos de cobertura, junto con la reducción de compactación del suelo y de emisiones de gases de efecto invernadero al disminuir el número de pasadas de maquinaria agrícola pesada.

El desarrollo se realizó en el Centro Internacional de Investigación de Syngenta en Jealott’s Hill, Reino Unido. Allí se utilizó ciencia predictiva para llevar la innovación al mercado en 10 años, un plazo menor a los 12 a 14 años que se mencionan como promedio para el desarrollo de tecnologías agrícolas.

“En Syngenta, nuestras innovaciones tienen un rol clave en permitir a los productores abordar algunos de los mayores desafíos que enfrentan”, dijo Ioana Tudor, directora global de Marketing de Protección de Cultivos de Syngenta.

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