“La innovación en Camuzzi viene definida por la capacidad de liderar el cambio. Esto significa trabajar en el presente para adelantarnos a un futuro que se va cocreando a medida que avanzamos. También, es la habilidad de repensar las metodologías de trabajo, es decir, qué hacemos y para qué lo hacemos, siempre con la mirada puesta en agregar valor a cada paso”, sostiene Mariela Nahra, gerenta de Innovación de Camuzzi. “La innovación es la aliada que atraviesa a toda la organización y trasciende el contexto inmediato. Es nuestra socia estratégica para la toma de decisiones y para construir realidades de mayor eficiencia como respuesta a los desafíos que propone un contexto en el que los recursos son finitos, las demandas de nuestros usuarios son mayores y las expectativas de los stakeholders exigen estar a la altura de las circunstancias. Se trata de una herramienta fundamental en distintas dimensiones, desde el desarrollo del talento en capital humano y el cumplimiento de las exigencias regulatorias hasta la confiabilidad y seguridad operativa”, afirma la ejecutiva.
¿Cuáles son las principales barreras que enfrenta o ha enfrentado la compañía para consolidar una cultura innovadora?
Además de las barreras más comunes, como la resistencia al cambio, se suma la gran dispersión geográfica, dado que operamos en 15 unidades de negocio, que abarcan la mitad del país. Si bien contamos con un alto nivel de interconexión y diversos canales de comunicación, las distintas realidades que conviven en la organización desafían constantemente la gestión del cambio. Las diferentes problemáticas que se viven en nuestro territorio son trasladadas a la organización y muchas veces resulta complejo unificar criterios, metodologías de trabajo o modelos de atención. Eso nos obligó a pensar en maneras creativas de comunicación y a evaluar qué es lo más adecuado para cada equipo de trabajo.
Trabajo multidisciplinario
¿Qué habilidades o perfiles están priorizando para fomentar la innovación en los equipos? ¿Cuáles son los principales retos?
La clave está en la capacidad de trabajar en equipo para abordar los desafíos incorporando personas con distintas miradas, experiencias y formación profesional. También es fundamental contar con buenas prácticas de comunicación así como la capacidad de análisis, la planificación y, en especial, cierto nivel de tolerancia a la frustración. Muchas veces innovar requiere de prueba y error y la inmediatez en obtener resultados puede anular las oportunidades de aprendizaje que surgen de sortear obstáculos.
¿Cómo se mide el impacto de la innovación en el negocio?
La medición del impacto se realiza a través de distintos indicadores, como el nivel deficiencia operativa en tiempos de respuesta y costos, el cumplimiento de estándares de calidad que aseguren niveles óptimos de confiabilidad y seguridad, la satisfacción de nuestros clientes, el nivel de rentabilidad del negocio, el buen clima laboral y la capacidad de atraer y retener talento, entre otros. El indicador más importante es cuando cada persona se convierte en su propio líder del cambio y logra transformar los procesos a su cargo. Esa es la semilla de una verdadera cultura innovadora.












