“Las ideas más transformadoras surgen cuando el contexto aprieta: cuando cambian los algoritmos, baja el crédito, o el usuario deja de responder como antes. En esos momentos es cuando realmente florece la innovación –como respuesta adaptativa, no como lujo creativo–”, considera Julián Sanclemente, CEO de Alprestamo. “Fomentamos la creatividad con estructuras livianas, sprints cortos y feedback continuo. Nos apoyamos en metodologías como design thinking, lean experimentation y customer discovery. No nos sentamos a ‘pensar fuera de la caja’; vivimos fuera de la caja, porque el mercado financiero en Latinoamérica es tan volátil que obliga a repensar los productos constantemente. En ese sentido, muchas de nuestras innovaciones nacen de momentos de crisis o desafíos inesperados: integrar pagos en deudas, crear flujos alternativos sin onboarding bancario, o redefinir nuestro matching engine cuando los lenders cambian sus modelos”, remarca Sanclemente.
¿Qué procesos de revisión o ajuste implementan para que la estrategia de innovación se mantenga relevante?
Nos movemos con ciclos de retroalimentación muy cortos. Cada trimestre hacemos una revisión estratégica cruzando datos, performance comercial y feedback de clientes. Nuestra estrategia de innovación no está escrita en piedra: se reescribe según la fricción real.
Aplicamos principios de agile governance para que cada área tenga autonomía de decisión pero trabaje con métricas claras. También usamos mapas de valor (value stream mapping) y tableros de hipótesis vivas. Nuestra regla es simple: si una funcionalidad no se usa o no mejora una métrica clave, se ajusta o se elimina. Innovar también es saber dejar ir. Además, mantenemos una escucha activa del ecosistema y de los cambios regulatorios. En fintech, innovar sin entender el entorno es jugar a ciegas.
La búsqueda es generar impacto
¿Qué rol juega el ecosistema –competidores, proveedores, startups, cámaras– en sus estrategias de innovación?
El ecosistema es parte central de nuestra capacidad de innovar. Alprestamo no innova en laboratorio, sino en contacto directo con bancos, fintech, bureaus, medios de pago, SGRs, cámaras del sector y reguladores. La colaboración no es una opción: es una necesidad operativa y estratégica. Nuestra innovación muchas veces ocurre en la integración –cuando logramos conectar tecnologías, procesos o modelos de negocios distintos para dar respuesta a una necesidad concreta del usuario–. Desde la forma en que se precalifican créditos hasta cómo se digitaliza una cobranza, gran parte de lo que hacemos nace de la interacción con otros actores. No creemos en inventar todo desde cero, sino en combinar piezas que ya existen de formas nuevas. Además, tenemos una actitud proactiva frente al ecosistema: proponemos modelos, compartimos aprendizajes y trabajamos para ser un nodo que acelera, no que bloquea. A veces eso implica liderar, otras veces acompañar. Pero siempre con foco en generar impacto y mover la frontera de lo posible en inclusión financiera digital.
¿Qué lugar tiene la diversidad en su enfoque hacia la innovación?
Para nosotros, la diversidad no es un statement, es una ventaja competitiva. La innovación real ocurre cuando distintas perspectivas chocan y logran un mínimo producto viable que no había sido imaginado desde una sola mirada. Tenemos perfiles técnicos que vienen de grandes bancos y otros que nunca trabajaron en finanzas. Hay programadores que fueron autodidactas y diseñadoras que vienen del mundo del arte. Nos importa más la mentalidad de aprendizaje que el pedigree del CV. También fomentamos diversidad generacional: algunas de las decisiones más disruptivas en Alprestamo surgieron de analistas junior que pensaron en voz alta sin miedo a equivocarse. Eso es cultura de innovación: cuando una idea vale más que el rango jerárquico de quien la trae.












