Entendemos que el vínculo con la industria es uno de los principales factores para impulsar la innovación. Nuestro rol como universidad es el de mantener una sinergia en la cual el ITBA es un eslabón clave en la generación de propuestas y desarrollos de soluciones tecnológicas concretas y, al mismo tiempo, retroalimenta sus planes de estudio con los desafíos que plantea el entorno profesional. También adoptamos un enfoque interdisciplinario y realizamos una fuerte inversión en sistemas digitales centrados en mejorar la experiencia académica de nuestros estudiantes, para poder trabajar con las necesidades individuales de cada uno de ellos y así potenciar sus oportunidades de desarrollo y mejorar el impacto de los profesionales que egresan de esta casa de estudios.
Evolución del modelo educativo
Desde hace ya algunos años, las organizaciones tienen el desafío de contar con colaboradores con buenas habilidades interpersonales y capacidad de trabajar de manera colaborativa e interdisciplinaria. A esto se le han sumado últimamente conceptos como la resolución de problemas complejos, visión sistémica, capacidades digitales avanzadas, adaptabilidad y aprendizaje continuo. Hoy pocos piensan en un ingreso a un empleo y rotar dos años por las diferentes áreas de una organización, conociendo y aprendiendo “el qué y el cómo”.
La experiencia que tenemos de nuestros estudiantes es que antes de terminar su carrera ya están insertos laboralmente y abordando desafíos complejos sin mucho tiempo de adaptación. En este sentido, los retos que enfrentamos desde las universidades han crecido exponencialmente, ya que se ha evolucionado de ser el lugar del aprendizaje de contenidos, al lugar en donde se desarrollan todas las capacidades que debe tener un profesional listo para insertarse al mundo del trabajo. Para lograr esto, la experiencia en ITBA nos demuestra que una formación bajo el concepto de “aprender haciendo”, en la que el foco está puesto en aprender a pensar, tener una mirada crítica y comprender en profundidad su entorno, resulta una buena estrategia para generar esas habilidades necesarias para el mundo del trabajo actual. Como en todo contexto de incertidumbre, también se genera el espacio para que surjan nuevas oportunidades, y para acelerar los procesos de cambio y de transformación. Existe la demanda de no descuidar el corto plazo y lograr gestionar el riesgo. Sin embargo, la estrategia de innovación pensando en el largo plazo, que incluye innovaciones y organizaciones resilientes y descentralizadas, tecnologías emergentes como drivers de innovación, y pensamiento global, genera resultados que, si se saben aprovechar y combinar, pueden producir transformaciones disruptivas en modelos de negocio y soluciones a las necesidades diarias de cada uno de nosotros.
Desde el ámbito académico, estamos llamados no solo a acompañar estos procesos, sino a liderarlos. Porque educar con visión de futuro también es una forma de innovar.












