Los costos de producción siguen bajo presión y anticipan un desafío para la inflación futura
Los precios mayoristas aumentaron 2,5% en mayo. Aunque el dato fue levemente inferior al de abril, la persistencia de aumentos en insumos estratégicos, energía y bienes importados sugiere que la desinflación enfrentará mayores desafíos a medida que la actividad económica continúe recuperándose.

La inflación mayorista volvió a ubicarse por encima del 2% mensual y confirmó que la desaceleración de los costos de producción encuentra cada vez menos margen para profundizarse. El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) aumentó 2,5% en mayo, apenas por debajo del 2,7% registrado en abril, un resultado que consolida un escenario de estabilidad en niveles relativamente elevados y plantea interrogantes sobre la evolución de la inflación durante el segundo semestre.
Los datos difundidos por el INDEC muestran que el IPIM acumula 14,4% en los primeros cinco meses del año y una variación interanual de 34,5%, mientras que el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) y el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) crecieron 2,7% mensual, con aumentos interanuales de 33,5% y 34,6%, respectivamente.
Aunque el índice general mostró una leve moderación respecto de abril, la composición del indicador revela que las presiones sobre los costos continúan presentes en buena parte del aparato productivo.
Las mayores incidencias correspondieron a sustancias y productos químicos, que aportaron 0,65 puntos porcentuales al resultado mensual, seguidas por la energía eléctrica, los productos refinados del petróleo, alimentos y bebidas y petróleo crudo y gas. Se trata de insumos con fuerte presencia en numerosas cadenas productivas, por lo que sus variaciones suelen extenderse posteriormente al resto de la economía.
Uno de los movimientos más relevantes del mes fue el incremento de 14,7% en la energía eléctrica, que volvió a ubicarse entre los principales factores de presión sobre los costos empresariales. También sobresalió el aumento de 7,2% en sustancias y productos químicos, mientras que los productos importados crecieron 3,1%, por encima del promedio de los bienes nacionales.
Una señal consistente con la evolución de la industria
El comportamiento del índice mayorista resulta consistente con el escenario que había comenzado a mostrar el Índice de Producción Manufacturera (IPM) difundido el mes anterior.
Si bien la industria continúa exhibiendo una recuperación heterogénea y todavía distante de configurar un ciclo expansivo generalizado, algunos sectores comenzaron a incrementar su nivel de producción respecto de los mínimos registrados durante 2024. Ese movimiento implica una mayor demanda de insumos industriales, energía, combustibles y servicios logísticos, lo que naturalmente introduce presiones sobre los costos de producción.
La composición del SIPM refleja precisamente ese fenómeno. Los mayores aumentos no provinieron únicamente de factores regulatorios o de materias primas específicas, sino también de insumos industriales de utilización transversal, como productos químicos, derivados del petróleo y energía.
Un indicador adelantado para la inflación minorista
El comportamiento de los precios mayoristas suele anticipar parte de la evolución futura del Índice de Precios al Consumidor (IPC), aunque la transmisión nunca es automática.
Mientras la demanda permanece débil, las empresas suelen absorber una mayor proporción de los incrementos de costos para preservar sus ventas. Sin embargo, cuando la actividad comienza a mostrar una recuperación, aunque sea gradual y desigual entre sectores, aumenta la posibilidad de trasladar parte de esos mayores costos a los precios finales.
En ese sentido, el dato de mayo no anticipa necesariamente un nuevo rebrote inflacionario, pero sí constituye una señal de que la fuerte desaceleración observada meses atrás comienza a encontrar un piso.
Qué observar durante el segundo semestre
La evolución de los precios mayoristas dependerá ahora de varios factores.
Entre ellos sobresalen la política tarifaria sobre energía y combustibles, el comportamiento del tipo de cambio, la evolución de los costos laborales y el ritmo que finalmente adquiera la actividad económica.
Si la recuperación continúa siendo gradual, es probable que las empresas mantengan un margen limitado para trasladar completamente sus mayores costos a los consumidores. Pero si la demanda gana consistencia durante los próximos meses, esa capacidad de traslado podría incrementarse y dificultar una desaceleración adicional de la inflación.
Por ahora, el informe del INDEC no muestra un cambio abrupto de tendencia, pero sí confirma que los costos de producción permanecen bajo presión y que el proceso de desinflación enfrenta un escenario más exigente que el observado durante el comienzo del año. El desafío para la política económica será consolidar la recuperación de la actividad sin que ello derive en una nueva aceleración de los precios.
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