La industria usó el 58,4% de su capacidad, pero la brecha entre sectores llegó a 50 puntos
La utilización de la capacidad instalada en mayo quedó apenas medio punto por debajo de la de un año atrás, aunque el promedio oculta una industria con desempeños muy diferentes. La refinación de petróleo operó al 88,7%, cerca de su máximo operativo, mientras la metalmecánica cayó al 38,7% y la automotriz al 45,5%. La distancia entre el sector con mayor utilización y el de menor nivel alcanzó los 50 puntos porcentuales.

La industria argentina utilizó en mayo el 58,4% de su capacidad instalada, informó el INDEC. El registro quedó apenas por debajo del 58,9% observado en el mismo mes de 2025 y, analizado de manera aislada, sugiere un sector prácticamente estable. Sin embargo, el promedio esconde diferencias cada vez mayores entre ramas de actividad. Mientras las refinerías trabajan cerca de su capacidad máxima, impulsadas por el desarrollo de Vaca Muerta, buena parte de los sectores vinculados al mercado interno y expuestos a la competencia importadora continúan operando con elevados niveles de capacidad ociosa.
La diferencia entre la refinación del petróleo (88,7%) y la metalmecánica excluida la automotriz (38,7%) alcanzó los 50 puntos porcentuales, una brecha que refleja que la industria ya no evoluciona como un bloque homogéneo, sino con comportamientos muy distintos según la actividad.
La evolución del año también muestra esa dinámica. La utilización de la capacidad instalada comenzó 2026 en 53,6% en enero, subió a 59,8% en marzo y 59,9% en abril, y retrocedió a 58,4% en mayo. El comportamiento acompaña al del Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero, que cayó 5,7% interanual en mayo y acumula una baja de 3,1% en los primeros cinco meses del año, aunque la serie desestacionalizada registró un incremento de 0,4% respecto de abril. El nivel general permanece relativamente estable, pero la dispersión entre sectores continúa ampliándose.
Refinación cerca del máximo operativo
La principal incidencia positiva volvió a ser la refinación del petróleo. El sector utilizó el 88,7% de su capacidad instalada, frente al 73,3% de mayo de 2025, una mejora de 15,4 puntos porcentuales, la más elevada entre todos los bloques industriales. Según el informe del INDEC, la producción de gasoil aumentó 23,8% interanual y la de naftas, 18,3%.
El dato de mayo no constituye un hecho aislado. La refinación acumula cuatro meses consecutivos por encima del 86% de utilización y consolida los registros más elevados de la serie. La explicación combina factores de producción y procesamiento. YPF refinó durante el primer semestre un promedio récord de 347.000 barriles diarios y, en el primer trimestre, informó que operó al 102% de su capacidad nominal de diseño, lo que permitió eliminar las importaciones de gasoil y nafta. La refinería de La Plata ya procesa un 70% de crudo proveniente de Vaca Muerta y la planta de Luján de Cuyo avanza hacia una alimentación íntegramente basada en petróleo no convencional.
Cuando una actividad sostiene durante varios meses niveles cercanos al 90% de utilización, el crecimiento deja de depender de la incorporación de turnos adicionales y pasa a requerir nuevas inversiones en capacidad instalada. Hoy es el único bloque industrial donde esa discusión aparece con claridad.
Las industrias metálicas básicas ocuparon el segundo lugar del panel, con una utilización del 75,4%, frente al 67,4% de un año atrás. No obstante, el aumento del indicador convive con una producción siderúrgica que cayó 3,2% interanual, según la Cámara Argentina del Acero, lo que sugiere que parte de la mejora responde a ajustes en la capacidad disponible además de la evolución de la actividad.
La capacidad ociosa se concentra en los sectores industriales tradicionales
En el extremo opuesto, la principal incidencia negativa correspondió a la metalmecánica excluida la automotriz, cuya utilización descendió de 46,0% a 38,7%. Es el nivel más bajo del panel y refleja que cerca de seis de cada diez máquinas permanecen sin uso.
El INDEC atribuye esa caída al retroceso de la maquinaria agropecuaria, cuya producción disminuyó 29,6% interanual, y de los aparatos de uso doméstico, que registraron una baja de 34,1%. Según fuentes del sector, la menor fabricación de electrodomésticos responde a una combinación de menores ventas de productos nacionales y mayor competencia de bienes importados.
La industria automotriz también mostró una reducción significativa. La utilización de la capacidad instalada cayó al 45,5%, frente al 56,8% de mayo de 2025, como consecuencia de una menor producción de vehículos por parte de las terminales. Los productos textiles operaron al 42,2%, frente al 47,4% de un año atrás, mientras que el IPI registró una caída de 26,2% interanual en el sector, con un descenso de 41,1% en tejidos. Caucho y plástico, proveedor de numerosas actividades industriales, utilizó apenas el 39,6% de su capacidad, casi cinco puntos menos que un año antes.
El patrón resulta consistente. Los sectores con menor utilización —metalmecánica, caucho y plástico, textiles, tabaco y automotriz— coinciden con actividades más expuestas al comportamiento del consumo interno y a la competencia de productos importados. En cambio, los bloques que operan por encima del promedio, como refinación, metálicas básicas, papel y productos químicos, corresponden en su mayoría a procesos continuos o actividades vinculadas al aprovechamiento de recursos naturales, donde la interrupción de la producción implica costos elevados.
Alimentos también refleja una demanda débil
El bloque de alimentos y bebidas, el de mayor peso dentro del indicador, utilizó el 60,0% de su capacidad instalada, apenas por debajo del 61,7% registrado en mayo de 2025. Sin embargo, ese promedio también reúne desempeños muy distintos.
La producción de carne vacuna disminuyó 7,7% interanual y el volumen destinado al mercado interno cayó 13,5%. La elaboración de bebidas retrocedió 9,3% y, según datos de CADIBSA, las ventas de gaseosas y aguas descendieron 14,6%. Los indicadores muestran que el consumo masivo continúa sin exhibir una recuperación sostenida.
Lo que viene
La fotografía de mayo plantea desafíos diferentes según el sector. En la refinación, el margen para seguir aumentando la producción con la infraestructura actual es cada vez menor, por lo que el crecimiento futuro dependerá principalmente de nuevas inversiones.
En el otro extremo, la elevada capacidad ociosa de actividades como la metalmecánica ofrece un amplio margen para incrementar la producción sin ampliar las plantas existentes. Sin embargo, su recuperación dependerá de la evolución de la demanda interna y del contexto competitivo.
Con cinco caídas interanuales consecutivas del IPI manufacturero en lo que va del año, el principal riesgo no parece ser un deterioro abrupto de la utilización de la capacidad instalada, sino que algunos sectores comiencen a reducir de forma permanente su capacidad productiva mediante cierres, reconversiones o achiques. De ocurrir, una eventual mejora futura del indicador podría reflejar más una reducción del denominador que un crecimiento efectivo de la producción.
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