La distribución funcional del ingreso volvió a inclinarse hacia el capital
La participación de los salarios cayó del 48,9% al 47,0% del valor agregado bruto en el primer trimestre de 2026, mientras el excedente de explotación bruto —la porción del ingreso que remunera al capital en las sociedades— aumentó del 35,5% al 37,3%. El cambio coincidió con un crecimiento liderado por sectores intensivos en capital y con una expansión del empleo concentrada en modalidades informales.

La cuenta de generación del ingreso que el INDEC publicó el 16 de julio es uno de los informes trimestrales que mejor describe cómo se distribuye el crecimiento económico. Responde una pregunta sencilla: de cada peso de valor agregado que genera la economía, ¿cuánto corresponde al trabajo y cuánto al capital? La respuesta del primer trimestre de 2026 muestra un cambio en esa distribución. La remuneración al trabajo asalariado (RTA) representó el 47,0% del valor agregado bruto a precios básicos, 1,97 puntos porcentuales menos que el 48,9% registrado un año antes. El excedente de explotación bruto —el saldo contable de las empresas constituidas en sociedad— absorbió casi por completo esa diferencia al pasar del 35,5% al 37,3%, un incremento de 1,80 puntos porcentuales.
El cambio ocurrió en una economía que continuó expandiéndose. El PIB aumentó 2,3% interanual en el trimestre y alcanzó un nuevo máximo histórico en la serie desestacionalizada. La actividad creció y, al mismo tiempo, cambió la distribución del ingreso generado. En pesos corrientes, la masa salarial anualizada llegó a $391,1 billones sobre un valor agregado de $832,8 billones, con un aumento nominal de 30,5% interanual, por debajo de la inflación del período. El comportamiento de los salarios registrados mostró una tendencia similar: mientras la inflación acumulada del primer trimestre fue de 9,4%, el RIPTE —que mide la evolución de las remuneraciones de los trabajadores registrados— aumentó 8,6%.
Quién ganó participación
La desagregación sectorial del cuadro 7 muestra dónde se concentró el aumento del excedente empresario. De los 1,80 puntos porcentuales que ganó el excedente de explotación, la intermediación financiera explicó 1,19 puntos, seguida por el agro (0,76) y la minería (0,70). Son, además, algunos de los sectores que impulsaron el crecimiento del PIB durante el trimestre: junto con la pesca encabezaron las mayores tasas de expansión interanual, mientras la industria, el comercio y la construcción —que en conjunto representan cerca de un tercio de la actividad y el 44% del empleo privado registrado— permanecen por debajo de los niveles de 2023.
La distribución sectorial muestra el mismo patrón desde otra perspectiva. Los sectores que redujeron la participación del excedente fueron principalmente comercio (-0,79 puntos porcentuales) y construcción (-0,56). La disminución de la participación asalariada se concentró en la industria manufacturera (-0,45 puntos), la minería (-0,34) y la administración pública (-0,30). La estructura interna de los sectores que ampliaron su participación también resulta significativa: en la minería, el excedente de explotación representa el 71,7% del valor agregado y los salarios el 27,8%; en el agro, el excedente alcanza el 58,5%.
Se trata de actividades con elevada productividad y baja intensidad laboral. La minería emplea 113.000 personas sobre un total de 22,9 millones de puestos de trabajo —equivalente al 0,5% del total—, mientras la intermediación financiera reúne 299.000 ocupados. El crecimiento observado durante el primer trimestre de 2026 se concentró en actividades que generan un elevado valor agregado con relativamente poco empleo, y esa característica se refleja directamente en la distribución funcional del ingreso.
Parte del resultado responde precisamente a esa composición sectorial. El aumento de la participación del excedente de explotación no implica necesariamente que todas las empresas hayan incrementado su rentabilidad. Las actividades que lideraron el crecimiento —minería, agro e intermediación financiera— presentan estructuralmente una mayor participación del capital en la generación de valor que sectores intensivos en empleo, como la industria, el comercio o la construcción. A medida que esas ramas aumentan su peso dentro de la economía, también crece la participación agregada del excedente de explotación.
El empleo que se crea ofrece menor protección
La segunda parte del informe, dedicada al insumo de mano de obra, completa el diagnóstico. Los puestos de trabajo crecieron 0,9% interanual hasta alcanzar 22,9 millones. Sin embargo, la composición de ese aumento modificó el sentido del resultado. Los asalariados registrados —con aportes, cobertura de salud y convenio colectivo— disminuyeron 1,1%, hasta 11 millones de puestos, mientras los asalariados no registrados aumentaron 3,4%, hasta 5,6 millones, y los trabajadores por cuenta propia crecieron 2,5%, hasta 6,3 millones. En consecuencia, el aumento neto del empleo provino íntegramente de puestos informales y del trabajo independiente.
La evolución de las horas trabajadas profundiza ese diagnóstico. El total de horas efectivamente trabajadas cayó 0,9% interanual, aunque la reducción se concentró exclusivamente en el empleo formal. Los trabajadores registrados acumularon una baja de 2,9% en las horas trabajadas, mientras que entre los asalariados no registrados el indicador aumentó 3,0%. Esto indica una contracción del empleo formal mayor a la que surge de observar únicamente la cantidad de puestos de trabajo.
El detalle sectorial del gráfico 3 confirma esa tendencia. Transporte, almacenamiento y comunicaciones registró la mayor caída del trimestre, con una reducción de 4,7% en los puestos de trabajo y de 4,9% en las horas trabajadas. La industria manufacturera también redujo puestos (-0,6%) y horas (-1,5%), en línea con su cuarta caída interanual consecutiva de actividad. Los mayores incrementos correspondieron al servicio doméstico (+6,5% en puestos y +8,0% en horas) y a la construcción (+3,1% y +4,2%), esta última sobre una base de comparación particularmente baja. La pesca presentó un comportamiento singular: los puestos crecieron 9,5%, pero las horas trabajadas disminuyeron 14,8%, reflejando el cierre anticipado de la zafra del calamar.
La economía privada
El informe también permite observar la distribución del ingreso excluyendo al sector público, donde por definición contable la totalidad del valor agregado corresponde a remuneraciones. Bajo ese criterio, la participación del trabajo asalariado en la economía privada se ubicó en 39,3%, mientras que el excedente de explotación alcanzó el 42,7%. El ingreso mixto de los trabajadores independientes permaneció prácticamente estable, con una participación de 16,3% del total y un incremento de apenas 0,07 puntos porcentuales. Durante el primer trimestre, el principal cambio distributivo se produjo entre la remuneración al trabajo asalariado y el excedente de explotación.
El contexto económico no anticipa una modificación inmediata de esa tendencia. La inversión cayó 11,6% interanual durante el trimestre y el crecimiento continuó concentrándose en actividades extractivas, como Vaca Muerta, la minería y el agro, mientras la industria, la construcción y el comercio enfrentaron una demanda interna débil y una mayor competencia de las importaciones. Si ese patrón de crecimiento se mantiene, con una mayor participación de sectores intensivos en capital y una expansión del empleo concentrada en modalidades informales o independientes, la participación de los salarios en el valor agregado difícilmente recupere terreno en el corto plazo.
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