El FMI prevé un mundo dividido entre la guerra y la inteligencia artificial
El organismo mantuvo casi sin cambios sus proyecciones de crecimiento para 2026 y 2027, pero advirtió que el encarecimiento de la energía frenó la desinflación mientras la inteligencia artificial sostiene la inversión. En ese escenario, Argentina figura entre los países favorecidos por su condición de exportador neto de energía.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó la actualización de julio del World Economic Outlook bajo un título que resume el escenario actual: La economía mundial entre la guerra y la tenología.
El diagnóstico es el de una economía mundial atravesada por dos fuerzas de signo opuesto. Por un lado, el shock energético provocado por la guerra en Medio Oriente, que elevó el precio de la energía y frenó el proceso de desinflación. Por el otro, el ciclo de inversión impulsado por la inteligencia artificial, que sostiene la actividad en las economías con mayor participación en la cadena global de esa tecnología.
El resultado es una desaceleración moderada. El FMI proyecta un crecimiento mundial de 3% para 2026 y de 3,4% para 2027, frente al promedio de 3,5% registrado en 2024 y 2025. En términos acumulados, las previsiones prácticamente no cambiaron respecto de abril, aunque la distribución del crecimiento sí lo hizo. Los exportadores de energía ubicados fuera de la zona de conflicto y los países integrados al ciclo tecnológico mejoran sus perspectivas, mientras que los importadores de energía con baja participación en la economía digital sufren revisiones negativas.
La inflación se resiste a bajar
La principal novedad del informe es el freno del proceso de desinflación iniciado en 2024. El FMI elevó su proyección de inflación mundial a 4,7% para 2026 y prevé una moderación hasta 3,9% en 2027. Ambas cifras fueron revisadas al alza respecto de abril.
El organismo parte del supuesto de un precio promedio del petróleo de US$ 89 por barril durante 2026, un incremento cercano al 32% respecto del promedio de 2025. También proyecta aumentos de 22% para el gas natural, de 26% para los fertilizantes y de 8% para los alimentos.
El impacto es heterogéneo. Desde el inicio del conflicto, los combustibles minoristas aumentaron alrededor de 30% en Asia emergente, frente a 15% en América Latina. En el gas natural licuado, los incrementos alcanzaron 50% en Asia, 25% en Europa y cerca de 10% en el mercado estadounidense. Aun así, el FMI sostiene que las expectativas de inflación permanecen relativamente ancladas y que, hasta el momento, no observa efectos generalizados de segunda ronda.
Todo el escenario descansa sobre un supuesto clave: que el Estrecho de Ormuz comenzará a reabrirse a mediados de julio y que el comercio volverá gradualmente a la normalidad hacia marzo de 2027. El propio organismo advierte que una prolongación de la interrupción o un proceso de acumulación preventiva de inventarios podría provocar un nuevo salto de los precios internacionales de la energía.
El impulso de la inteligencia artificial
El primer trimestre de 2026 mostró un desempeño mejor al esperado. La economía mundial creció a una tasa anualizada de 3%, frente al 2,7% previsto en abril. La mejora estuvo concentrada en los principales exportadores de hardware vinculado a la inteligencia artificial.
Taiwán, Corea del Sur, Tailandia y Malasia superaron en promedio en 4,4 puntos porcentuales las proyecciones iniciales gracias al fuerte aumento de las exportaciones de semiconductores y componentes electrónicos. Corea del Sur fue el caso más destacado: pese a su elevada dependencia del petróleo de Medio Oriente, expandió su actividad a una tasa anualizada de 7,5%, impulsada por el sector tecnológico. China también sorprendió al crecer 8,1% anualizado, apoyada en la inversión en infraestructura y manufacturas de alta tecnología, aunque el consumo interno continúa mostrando debilidad.
Para el conjunto de 2026, el FMI mantiene sin cambios la previsión de crecimiento de Estados Unidos en 2,3%, impulsada por la inversión tecnológica y su condición de exportador neto de energía. La zona euro crecería apenas 0,9%, afectada por el mayor costo energético, mientras que China avanzaría 4,6% e India volvería a liderar entre las principales economías con un crecimiento de 6,4%. Según las proyecciones del Fondo, Medio Oriente y Asia Central serán la región más afectada este año, con una expansión de apenas 0,7%, antes de recuperarse hasta 6,5% en 2027 con la normalización del comercio petrolero.
Riesgos para la economía mundial
El FMI considera que el balance de riesgos mejoró respecto de abril, aunque continúa inclinado hacia escenarios negativos. Además de una eventual reescalada militar en Medio Oriente, identifica tres amenazas principales: una mayor fragmentación del comercio internacional, el deterioro de la posición fiscal de economías altamente endeudadas y una eventual corrección de las expectativas sobre la rentabilidad de la inteligencia artificial.
El organismo advierte que una revisión a la baja de las perspectivas del sector tecnológico podría provocar una reducción de la inversión y una corrección de las valuaciones bursátiles de las grandes empresas del sector, con efectos sobre el comercio, los flujos de capital y la estabilidad financiera internacional.
En materia de política económica, el Fondo recomienda mantener el foco en la estabilidad de precios, preservar la independencia de los bancos centrales y retirar gradualmente los apoyos fiscales vinculados al encarecimiento de la energía a medida que el shock desaparezca. También insiste en reconstruir espacio fiscal y evitar subsidios generalizados, controles de precios y reducciones tributarias de carácter permanente.
Argentina, entre los beneficiados
Para América Latina, el FMI proyecta un crecimiento de 2,4% en 2026 y de 2,7% en 2027. Brasil fue revisado al alza hasta 2,4%, mientras que México fue corregido a la baja hasta 1,2%. Para Argentina, el organismo mantuvo sin cambios sus previsiones de expansión de 3,5% este año y 4% en 2027.
La estabilidad de esas proyecciones adquiere relevancia en el contexto actual. El informe sostiene que los exportadores netos de energía ubicados fuera de la zona de conflicto son los principales beneficiarios del deterioro de los términos de intercambio para los países importadores. Argentina pasó a integrar ese grupo luego del cambio estructural registrado en su balanza energética.
El país cerró 2025 con un superávit energético récord de US$ 7.815 millones y durante mayo de 2026 alcanzó un nuevo máximo mensual de US$ 1.513 millones. Las estimaciones privadas ubican el saldo positivo del sector entre US$ 8.500 millones y US$ 10.000 millones para este año, impulsado por el crecimiento de la producción de Vaca Muerta y las mayores exportaciones de petróleo y gas.
Con un precio promedio del petróleo estimado en US$ 89 por barril para 2026, el actual contexto internacional mejora los ingresos de los países exportadores de energía. Sin embargo, el propio FMI advierte que ese escenario es transitorio y proyecta una caída de 11,8% en el precio del crudo durante 2027. Por esa razón, recomienda que los países favorecidos por este shock utilicen esos ingresos extraordinarios para fortalecer su posición fiscal y financiera, en lugar de incorporarlos al gasto permanente.
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