Trump en la ONU: críticas a Europa y cuestionamientos al multilateralismo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas para reforzar una imagen de liderazgo global, aunque con un tono dirigido en gran medida a su electorado interno. Durante su exposición, aseguró que en apenas siete meses su gobierno logró “parar siete guerras que todos decían que eran imposibles de detener”.

Entre el autoelogio y la confrontación
Trump afirmó que su administración había construido “la mejor economía en la historia del mundo” y sostuvo que él mismo merecería el Nobel de la Paz. Negó la gravedad del cambio climático —al que calificó como “la mayor estafa de todos los tiempos”— y defendió su política migratoria con la frase: “Estados Unidos resistió la mayor invasión de la historia”.
La afirmación más resonante fue su reclamo de haber puesto fin a siete conflictos en distintas regiones del mundo, entre ellos disputas entre India y Pakistán, Armenia y Azerbaiyán, Ruanda y la República Democrática del Congo, Serbia y Kosovo, y la tensión por la presa del Nilo entre Egipto y Etiopía. Según el mandatario, en todos esos casos Washington actuó de manera directa y sin apoyo de la ONU.
Europa y el multilateralismo en la mira
En otro tramo de su discurso, Trump apuntó contra Europa. “En Europa, sus países van directo al infierno”, declaró, en una frase que buscó enfatizar la fragilidad de sus aliados y subrayar la autosuficiencia estadounidense.
Las Naciones Unidas también fueron blanco de críticas. Trump cuestionó su eficacia y sugirió que las instituciones multilaterales han perdido relevancia. Su planteo privilegia el interés nacional por sobre la cooperación internacional, marcando un quiebre con la tradición diplomática posterior a la Segunda Guerra Mundial.
El trasfondo político
La presentación de Trump tuvo, en gran medida, un carácter de campaña. El énfasis en su papel como “pacificador” global responde a una narrativa destinada a fortalecer su liderazgo interno. Para sus seguidores, la idea de haber detenido guerras refuerza la imagen de un presidente fuerte y capaz de desafiar al statu quo internacional.
Entre Reagan y Trump: dos estilos de liderazgo
La comparación con Ronald Reagan permite iluminar diferencias de fondo. En los años ochenta, Reagan también utilizó la tribuna de la ONU en un contexto de polarización mundial. Sin embargo, su discurso combinaba firmeza ideológica con la construcción de consensos en torno a un futuro común.
Trump, en cambio, emplea la retórica de la confrontación. Donde Reagan buscaba afirmar la fortaleza del modelo occidental frente a la Unión Soviética, Trump se concentra en desacreditar aliados y organismos internacionales, y en exhibir logros diplomáticos que otros actores disputan o relativizan.
Un punto de inflexión para el multilateralismo
La afirmación de haber “parado siete guerras” revela más un estilo de liderazgo que un balance verificable de política exterior. La diferencia entre proclamación y realidad es objeto de debate, pero lo central es que Estados Unidos, bajo la conducción de Trump, redefine su papel internacional: ya no como garante de un orden común, sino como potencia que actúa unilateralmente y mide sus acciones en términos de impacto doméstico.
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