Pablo Arriarán ve potencial para ampliar cooperación Chile-China en energías limpias renovables
En Pekín, el embajador chileno ante China planteó que, tras 55 años de relaciones diplomáticas, existe margen para profundizar la colaboración, con foco en energías limpias y renovables, y citó avances en el parque fotovoltaico CEME 1 y la electromovilidad como ejemplos con impacto ambiental y económico

Pablo Arriarán, embajador de Chile en China, sostuvo en Pekín que la relación bilateral atraviesa un momento de continuidad y que todavía existen campos para profundizar la colaboración, en particular en energías limpias y renovables. En la antesala de los comicios presidenciales y parlamentarios en Chile, el diplomático repasó el vínculo entre ambos países y los principios que, afirmó, sostuvieron la cooperación a lo largo de 55 años de relaciones diplomáticas.
En su evaluación general, Arriarán enmarcó el estado del vínculo en un diagnóstico positivo. “Yo creo que las relaciones que existen entre nuestros países son de muy buen nivel, tenemos muy buenas relaciones”, dijo Pablo Arriarán, embajador de Chile en China. La definición se apoyó en la continuidad de la agenda bilateral y en la posibilidad de abrir nuevas líneas de trabajo.
Entre los ejemplos concretos, el embajador destacó la cooperación en el parque fotovoltaico CEME 1 y en iniciativas vinculadas a la electromovilidad. En ese punto, conectó el desarrollo tecnológico y las políticas de transporte con impactos en la vida cotidiana y en el ambiente. “A lo largo de los años, ha generado un impacto muy importante en la calidad de vida de la gente”, dijo Pablo Arriarán, embajador de Chile en China.
En la misma intervención, el diplomático enumeró efectos ambientales asociados a la transición del transporte hacia motores eléctricos. Mencionó la disminución de la contaminación atmosférica generada por motores de combustión y también de la contaminación acústica. Además, incorporó un argumento económico para el sector del transporte: señaló que el cambio “hace sentido económico” para las empresas porque los motores eléctricos son más baratos de mantener y generan mayor eficiencia.
Arriarán también se refirió a la modernización china y la vinculó con la planificación de largo plazo. Definió como rasgo central “la capacidad de planificar el futuro” y describió la existencia de una metodología de trabajo para orientar energías y recursos hacia objetivos que se reflejan en los planes quinquenales.
Al comparar ese esquema con el caso chileno, sostuvo que Chile no cuenta con un instrumento equivalente y lo ubicó como un desafío institucional: dotarse de instrumentos o instituciones que ayuden a generar soluciones para los desafíos de la sociedad y permitan continuar avanzando. Al mismo tiempo, matizó la diferencia al afirmar que, sin perjuicio de esa eficiencia institucional, en Chile también se han logrado buenas políticas públicas para resolver problemas de las comunidades.
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