La UE está muy dispuesta a estrangular la economía rusa
Así lo aseguró el embajador de la UE ante la Argentina, Amador Sánchez Rico, en una conferencia organizada por el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Belgrano (CESIUB).

Frente a un colmado Auditorio Roca de la sede de la UB, el funcionario europeo -quien desde hace siete meses ocupa el cargo de representante diplomático ante nuestro país- destacó que, si bien la UE no consiguió evitar la invasión de Rusia a Ucrania, de la que ya se cumplen dos meses, “lo que hizo fue dar una respuesta contundente, condenando de manera enérgica e intentando aislar al Presidente Putin en los foros internacionales”. Al respecto, a pesar de que admitió que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se encuentra paralizado, subrayó la relevancia de la condena de Rusia por 141 votos contra 4, lograda en la Asamblea General de la ONU, que, a su juicio, el líder ruso “no esperaba”. También recalcó que la UE logró desenmascarar esta operación: “Hay un agredido, un agresor y una violación al orden internacional”. Sin embargo, Sánchez Rico hizo hincapié en que la respuesta más importante por parte de la Unión Europea se dio en materia de sanciones, y en la activación de ayuda humanitaria y de suministro de armamento bélico a Ucrania, lo que calificó como “histórico”, considerando que la UE se creó de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial. “Ya hemos suministrado material por 1.500 millones de euros sólo a través de las instituciones de la Unión Europea”, puntualizó. “No estamos en guerra contra Rusia y nuestras sanciones no van en contra del pueblo ruso. Sólo intentamos venir en apoyo de Ucrania”, explicó. No obstante, concedió que los resultados del conflicto son un shock económico, cinco millones de refugiados, un aumento de los gastos militares y un incremento de los precios de la energía”. Pero enfatizó: “Es el precio que estamos dispuestos a pagar para estrangular la economía del Kremlin, y reducir la dependencia energética”. En el mismo sentido, analizó que el gran desafío de la UE es independizarse del gas y el petróleo rusos. “No fuimos capaces de hacerlo desde el 2014, con la anexión de Crimea, e incluso algunos países incrementaron sus importaciones”, admitió. Pero puntualizó que el objetivo de la UE es reducir a dos terceras partes la dependencia del gas y el petróleo de Rusia, de dos maneras: “La primera es la diversificación del suministro con socios más estables como Noruega y los Estados Unidos. La segunda, mediante las energías renovables”. A la hora de entrever el futuro del conflicto, afirmó que “el Presidente Putin es el único que puede parar la guerra. Es su guerra. Ojalá las negociaciones que se están llevando a cabo puedan llegar a un punto de quiebre”. No obstante, admitió que “el Presidente Putin tiene fobia a que el modelo democrático y de defensa de derechos humanos penetre en Rusia y, por lo tanto, necesita de una barrera, con títeres, como en el caso de Bielorrusia, o una zona de inestabilidad, como en Ucrania”. Por eso, no descartó que “aspire a una guerra de dos o tres años, para mantener la zona de conflicto”. Sin embargo, aseguró que, hasta ahora, lo único que consiguió el líder ruso fue acelerar el proceso de integración de la UE en materia de seguridad y defensa, logrando que varios países salgan de la neutralidad, reactivando la OTAN y fortaleciendo los lazos con los Estados Unidos: “Ha hecho lo que la Unión Europea no había hecho en 70 años. Hasta hace dos meses, parecía haber sólo dos actores en la región, los Estados Unidos y Rusia, con una Unión Europea inexistente. Hoy, si bien la Unión Europea no está en guerra, es un actor en la región”. Para cerrar su conferencia en la Universidad de Belgrano, el embajador de la UE ante la Argentina, Amador Sánchez Rico, dedicó un párrafo a la Argentina, a la que calificó como un socio “de principios y valores” y como un “actor de primer orden en materia de hidrógeno verde y de litio”, dos de las fuentes alternativas de energía con mayor potencial. En ese sentido, subrayó que, dado el contexto geopolítico y el impacto de la guerra sobre las cadenas de suministro de energía y de alimentos, es el momento oportuno para la ratificación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. “Si no somos capaces de impulsar el acuerdo ahora, no vamos a ser capaces de hacerlo nunca”, concluyó al respecto.
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