FDI advierte que el petróleo concentraría el mayor riesgo si escala Medio Oriente
Con la inflación otra vez en el centro de la agenda global, la gerenciadora de patrimonios pone el foco en el crudo como primer eslabón de una cadena que puede presionar precios y condicionar decisiones de tasas, con el Estrecho de Ormuz como punto sensible para la oferta energética

El principal canal de transmisión económica ante una escalada y prolongación del conflicto en Medio Oriente sería el petróleo, en un contexto en el que la inflación vuelve a ocupar un lugar central en la agenda global. La secuencia de impacto se ordena en tres tramos: un shock inicial sobre el crudo, su traslado a precios y, finalmente, el dilema de política monetaria para los bancos centrales.
Mariano Sárdans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, resumió esa lectura en una definición directa: “Es el rey en este escenario, es el shock primario y el que dispara la inflación y las tasas”, dijo. La idea central es que, sin un encarecimiento disruptivo del petróleo, el resto de los canales se activa con menor intensidad.
El análisis se apoya en el rol del Estrecho de Ormuz en el mercado energético. Por esa vía circula aproximadamente entre 20% y 30% del petróleo mundial. En ese marco, una prolongación del conflicto durante meses podría sostener el precio del Brent “fácilmente arriba de USD120-150/bbl”. La caracterización es la de un shock de oferta, no de demanda, con impacto directo sobre la disponibilidad y el costo de la energía.
El traslado a costos aparece como el primer mecanismo concreto. Un petróleo más caro afecta el transporte y también incide sobre insumos vinculados a la actividad productiva, como fertilizantes y plásticos, además de la energía global. Esa dinámica, por amplitud y alcance, condiciona el resto del cuadro macroeconómico.
La inflación se ubica como el segundo tramo. La dinámica esperada es “estanflacionaria” —precios en alza con crecimiento a la baja—, con un agravante: los bancos centrales ya enfrentan una inflación “pegajosa”. En ese escenario, un nivel elevado del crudo la empeora y, a la vez, reduce la capacidad de recortar tasas.
El tercer canal es la política monetaria. La Reserva Federal (Fed) y otros bancos centrales quedarían forzados a elegir entre combatir la inflación, mediante tasas que se mantienen o suben, o apuntalar el crecimiento, con tasas a la baja. En shocks prolongados de petróleo, la referencia histórica incluida en el análisis plantea que las tasas reales tienden a subir al principio y luego la economía se frena.
FDI está inscripta como asesor de inversiones (investment advisor) ante la Securities and Exchange Commission (SEC) y cuenta con oficinas en Estados Unidos, Argentina y Uruguay. Desde esas sedes brinda atención a clientes de 14 países residentes en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa.
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