A tres años del conflicto, Sudán concentra la mayor crisis mundial de desplazamiento
Con más de 11,6 millones de personas forzadas a huir dentro y fuera del país, la emergencia combina violencia, hambruna y violaciones de derechos humanos, con presión creciente sobre los países vecinos que reciben refugiados y un deterioro de la seguridad alimentaria que complica la asistencia humanitaria

Sudán atraviesa, a tres años del inicio del conflicto, la mayor crisis de desplazamiento del mundo. Más de 11,6 millones de personas fueron forzadas a huir de sus hogares y miles continúan escapando a diario, en un contexto de extrema violencia, hambruna y graves violaciones de derechos humanos. La situación se extiende dentro del país y hacia los Estados vecinos, que absorben una parte significativa de los movimientos forzados.
Del total de personas desplazadas por la fuerza, más de 4,4 millones buscaron seguridad fuera de Sudán en siete países: República Centroafricana, Chad, Egipto, Etiopía, Libia, Sudán del Sur y Uganda. En paralelo, más de 6,8 millones permanecen desplazadas dentro del territorio sudanés. Con esos números, la población sudanesa constituye la mayor de África desplazada fuera de su país.
El cuadro humanitario se sostiene en niveles críticos. Millones de personas tienen acceso limitado a agua potable y a atención médica, mientras enfrentan condiciones severas de hambruna. La violencia contra civiles y las violaciones de derechos humanos ubican a Sudán entre las peores crisis humanitarias de la historia reciente, con desplazamientos repetidos y una ampliación de los recorridos, incluso más allá de las fronteras.
Mujeres y niñas aparecen entre los grupos más afectados. En el marco del conflicto se registran niveles alarmantes de violencia sexual, explotación y otras formas de violencia. Durante la huida, muchas sufrieron acoso y secuestro dentro y desde zonas de guerra, incluido El Fasher. Allí, la ONU describió la violación como “un arma de guerra sistemática”. También se advierte un subregistro de incidentes por temor al estigma y a represalias, una tendencia que se repite en países que reciben a personas refugiadas sudanesas.
Los datos dimensionan la magnitud del fenómeno: una de cada cuatro personas sudanesas está desplazada; una de cada seis personas desplazadas internas en el mundo proviene de Sudán; y una de cada 13 personas refugiadas a nivel global también es sudanesa. Además, el 75% de quienes huyeron del conflicto se encuentra en Sudán del Sur y Egipto.
La inseguridad alimentaria agrava el escenario. Más de 21 millones de personas enfrentan hambruna aguda, según el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, y 3,7 millones de niños y madres embarazadas y lactantes están desnutridos. Estudios recientes del mismo organismo registran niveles récord de desnutrición en localidades del norte de Darfur, donde hasta más de la mitad de los niños pequeños están desnutridos.
“Tres años después del estallido del conflicto, Sudán continúa siendo la mayor crisis de desplazamiento y la peor crisis humanitaria del mundo”, dijo Alfredo Botti, director ejecutivo de Fundación ACNUR Argentina.
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