Soja: presión de cosecha y tensión en Medio Oriente marcan una “tensa calma”
El mercado agrícola global transita una etapa de volatilidad atravesada por factores geopolíticos, productivos y comerciales, con la soja bajo presión por fundamentos bajistas y por el avance de la cosecha en el hemisferio sur. En paralelo, la tensión en Medio Oriente suma incertidumbre: Estados Uni

El mercado agrícola global transita una etapa de volatilidad atravesada por factores geopolíticos, productivos y comerciales, con la soja bajo presión por fundamentos bajistas y por el avance de la cosecha en el hemisferio sur. En paralelo, la tensión en Medio Oriente suma incertidumbre: Estados Unidos e Irán no alcanzaron acuerdos en sus negociaciones e Israel mantiene ataques en el sur del Líbano, un cuadro que mantiene cerrado el estrecho de Ormuz.
En ese contexto, la suba de la energía se desaceleró, aunque los precios continúan incorporando una “prima bélica”, con mayor impacto en trigo y, en menor medida, en maíz y soja. Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, sintetizó el momento con una definición ajustada al comportamiento reciente de los mercados: “Entramos en un espacio de tensa calma, donde el mercado espera definiciones: si hay acuerdo podríamos ver bajas fuertes, pero si el conflicto escala, el escenario se vuelve aún más complejo”.
Los fondos especulativos redujeron posiciones vendidas en soja y maíz, lo que contribuyó a estabilizar precios de manera momentánea. Sin embargo, la expectativa de fondo para la oleaginosa sigue siendo bajista. “Con tantos factores negativos acumulados, la baja en soja parece difícil de evitar si se normaliza el contexto internacional”, dijo Romano.
En Estados Unidos comenzó formalmente la siembra de maíz, con un avance inicial de 3% del área, por debajo del promedio histórico. Las condiciones climáticas agregan incertidumbre: los suelos presentan falta de humedad y persisten dudas sobre el área final a sembrar por el aumento de los costos de fertilizantes. En trigo, el USDA difundió el primer relevamiento del cultivo de invierno tras la hibernación: 35% se ubica en condición buena a excelente, un registro por debajo de lo esperado y del año pasado, con potencial impacto en la firmeza de precios.
Brasil aparece como otro factor de presión en soja. Se espera que intensifique sus ventas durante abril, con efecto sobre las primas. Además, el país avanza en ensayos para incrementar el uso de biodiésel B20.
En Argentina, las lluvias excesivas del último fin de semana frenaron las labores y la cosecha de soja muestra un avance inferior al 4%, aunque con rindes superiores a lo esperado: 40,4 qq/ha en el núcleo sur y 34,6 qq/ha en el norte. El mercado local suma tensiones logísticas por una huelga de transportistas que presiona los costos de flete, especialmente para productores alejados de los puertos, mientras la industria exhibe mayor capacidad de pago por la suba del aceite. En ese marco, los productores se muestran reticentes a vender a precios bajos, con expectativas de una posible reducción en los derechos de exportación.
En la dinámica por cultivo, los fondos vendieron 3,2 millones de toneladas de soja, aunque la posición comprada sigue elevada, en 13,2 Mt. A nivel global, los stocks bajaron levemente y se mantienen por debajo de lo esperado, mientras que en Argentina la condición del cultivo alcanza 81,5% entre normal y excelente. En maíz, los fondos liquidaron 5,5 millones de toneladas y, en el plano local, la cosecha supera el 21% con buena condición (84,5%); al mismo tiempo, crece la demanda externa, con 3,3 Mt en buques a la espera y declaraciones de exportación por 11,5 Mt, frente a 7,7 Mt del año pasado. En trigo, los stocks internacionales crecieron por encima de lo esperado, pero en Estados Unidos el 71% del área presenta sequía, lo que introduce riesgos productivos hacia adelante.
“Hoy el mercado está en un equilibrio inestable. La clave será si el conflicto en Medio Oriente encuentra una vía de resolución o escala”, dijo Romano.
