Morosidad en crédito y auge de stablecoins: dos señales del cambio financiero argentino
La irregularidad en carteras no bancarias llegó al 23,9% en enero de 2026 y en bancos trepó a 10,6%, mientras el uso de stablecoins como “dólar digital” alcanzó máximos en el país, en un escenario que reconfigura la elección de infraestructura para operar fuera del sistema tradicional

La morosidad en el crédito y el uso de stablecoins avanzan en paralelo en Argentina, con indicadores que muestran un deterioro sostenido en el repago de deudas y, al mismo tiempo, una adopción creciente de dólares digitales. La combinación impacta en el acceso al financiamiento, en las condiciones de refinanciación y en la forma en que personas y empresas eligen operar.
En el universo no bancario —fintechs, billeteras virtuales y entidades financieras no tradicionales— la irregularidad en las carteras de crédito alcanzó el 23,9% en enero de 2026, de acuerdo con la consultora EcoGo. En el segmento bancario, los niveles subieron hasta ubicarse en torno al 10,6%, el punto más alto en más de 20 años, según estimaciones basadas en datos del Banco Central de la República Argentina.
El incremento se volvió más marcado en ciertos subsegmentos. En los créditos otorgados por vendedores de electrodomésticos, la morosidad llegó al 41% en promedio durante 2025, frente al 14% de diciembre de 2024, según el mismo informe de EcoGo basado en datos del BCRA. El salto se vinculó con tasas elevadas, ingresos reales estancados y una mayor dificultad de familias y pymes para cumplir con las cuotas.
En ese marco, el deterioro del crédito excede el dato estadístico y se traduce en cambios operativos para entidades y tomadores. “El aumento de la morosidad ya está generando efectos concretos: más reservas por incobrables, condiciones más duras para acceder al crédito y tasas más altas para refinanciar”, dijo Maximiliano Galli, CEO de Helipagos y Mora.
En paralelo, el mercado global de stablecoins supera los US$ 315.000 millones, según DefiLlama. Argentina se mantiene entre los países con mayor adopción de criptoactivos, con un volumen de transacciones que la ubica en el segundo lugar de América Latina (US$ 93.900 millones en el período analizado), de acuerdo con Chainalysis.
La adopción local se apoya en el uso cotidiano de estas herramientas. “Es sorprendente lo avanzado y alto que es la penetración que tienen las stablecoins en Argentina en comparación con otros países de la región”, dijo Maria Fernanda Juppet, CEO de la exchange Notbank by Cryptomarket.
El vínculo entre ambos fenómenos se expresa en la preferencia por operar fuera de las vías tradicionales: cada vez más flujos —sueldos, ingresos freelance y remesas— se canalizan hacia dólares digitales. A la vez, las stablecoins ofrecen liquidación inmediata, disponibilidad 24/7, privacidad y una arquitectura global, en un contexto donde morosidad y adopción aparecen como dos caras de un mismo proceso de desintermediación en los usos cotidianos del dinero.
Artículos relacionados

Deuda 2027: el programa 2026-2027 y el foco en financiamiento local
El esquema del Ministerio de Economía apunta a cubrir vencimientos por US$ 24.900 millones en 2027 sin nuevas emisiones internacionales, con colocaciones locales en dólares y otras herramientas, mientras los mercados reaccionaron con baja del riesgo país y subas en acciones, en un contexto donde el consumo sigue sin repuntar

Bitget Wallet supera 100 millones de usuarios y acelera pagos con stablecoins en la región
La billetera cripto sin custodia registró desde enero un alza de más del 700% en pagos con QR y tarjetas en América Latina y sumó una alianza con alfred para convertir moneda local en USDC y USDT mediante transferencias bancarias, en un contexto de mayor uso cotidiano de dólares digitales

Pagos transfronterizos: pymes de la región evalúan cambiar de proveedor, según Mastercard
Una investigación cualitativa con pymes de México, Brasil y Colombia encontró que 9 de cada 10 consideraría migrar sus pagos internacionales y que hasta el 70% de sus volúmenes podría quedar abierto a moverse, un escenario que pone en juego ingresos anuales estimados en US$ 23.000 millones para bancos y fintechs en América Latina y el Caribe

