Mills Capital analiza la licitación del Tesoro: rollover de 140% y mayor demanda CER
Con vencimientos por $8 billones y colocaciones por más de $11 billones, la operación extendió plazos promedio y concentró el interés en instrumentos indexados, mientras la baja de encajes del 50% al 45% sumó liquidez y el mercado comenzó a reflejar una inflación implícita cercana al 2,3% mensual

La última licitación del Tesoro dejó definiciones seguidas de cerca por el mercado local, en un escenario donde la deuda en pesos, la liquidez del sistema y las expectativas de inflación condicionan el posicionamiento de los inversores. El resultado combinó financiamiento neto positivo, extensión de plazos y una demanda marcada por la búsqueda de cobertura inflacionaria.
Con vencimientos por $8 billones, el Tesoro colocó más de $11 billones y alcanzó un rollover cercano al 140%. Mills Capital resumió el desempeño en una frase: “La última licitación fue sólida: con vencimientos por $8 billones, el Tesoro logró colocar más de $11 billones y alcanzar un rollover cercano al 140%, sin necesidad de convalidar tasas altas”.
Además del volumen adjudicado, el análisis puso el foco en el plazo promedio de la deuda emitida. La operación permitió extender la duration promedio a un récord desde mediados de 2024. Para el mercado, ese dato funciona como termómetro del apetito por instrumentos a plazos más largos dentro del universo de deuda en moneda local.
En la composición de la demanda, la preferencia se volcó hacia los instrumentos indexados por inflación. Más de la mitad de lo colocado correspondió a bonos CER, una señal de que los inversores continúan priorizando cobertura inflacionaria. En paralelo, se observó un movimiento en el costo de financiamiento en pesos a tasa fija de corto plazo: las tasas de las LECAP licitadas el viernes llegaron a niveles mínimos desde el inicio de la actual administración.
El informe también vinculó el comportamiento de tasas con la dinámica de la liquidez del sistema. La reducción de encajes del 50% al 45% implicó una inyección de liquidez. Esa disponibilidad de pesos puede canalizarse hacia mayor actividad o hacia la demanda de activos financieros, tanto deuda en pesos como en dólares. En el corto plazo, el efecto esperado es un relajamiento de tasas, aunque con la posibilidad de presión cambiaria si la expansión de liquidez no se administra adecuadamente.
En materia de expectativas, la demanda sostenida por bonos CER en las últimas semanas elevó las inflaciones implícitas por encima de las estimaciones del REM. Mills Capital planteó el punto con precisión: “Hoy el mercado está priceando niveles cercanos al 2,3% mensual (para arbitrajes que van de mayo 2026 a junio 2027), lo que sugiere que la desinflación hacia valores por debajo del 2% no luce tan inmediata como se esperaba”.
En la deuda en dólares, la lectura fue mixta. Se adjudicaron los montos ofrecidos, pero la demanda mostró mayor selectividad cuando los vencimientos exceden el actual mandato. En ese tramo, el diferencial de tasas entre bonos de corto y más largo plazo quedó asociado a una prima vinculada al riesgo político.
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