Mills Capital analiza el IPC de marzo y la presión sobre la tasa fija
El registro de inflación de marzo reabre el debate sobre el *carry* en pesos, la próxima licitación del Tesoro y el impacto de las restricciones cambiarias, con foco en el posible reacomodamiento de la curva a tasa fija, las condiciones para extender *duration* hacia 2029 y el efecto sobre la deuda en dólares

El dato de inflación de marzo volvió a ordenar las estrategias de inversión en moneda local y puso el foco en la tasa fija, la próxima licitación del Tesoro y las medidas recientes sobre el mercado de cambios. Un análisis de Mills Capital planteó que el nuevo nivel del IPC puede acelerar un ajuste de precios en la curva en pesos, tensionar el carry (apuesta a rendimientos en pesos) y condicionar la posibilidad de extender plazos en el financiamiento del sector público.
En el frente inflacionario, la lectura se concentró en la relación entre el registro mensual, la inflación interanual y los rendimientos nominales de corto plazo. “Con el nuevo dato de IPC (3.4%), la inflación interanual quedó en 32.6% con una tasa fija que en el corto plazo ofrece 20% TNA, esto podría desencadenar en un repricing de la curva a tasa fija y mayor presión sobre las estrategias de carry, especialmente en el tramo corto. Por eso, mantener coberturas en CER sigue siendo una práctica prudente.” En ese marco, el tramo corto de la curva a tasa fija queda expuesto a reacomodamientos ante cambios en expectativas.
De cara a la licitación, el análisis ubicó el punto de partida en un contexto de vencimientos relevantes, pero con una posición que describió como relativamente sólida por el nivel de renovación reciente y la disponibilidad de liquidez. El eje, sin embargo, no quedó limitado a la capacidad de renovar, sino a la posibilidad de estirar el perfil de vencimientos. “El Tesoro enfrenta vencimientos relevantes, pero parte de una posición relativamente sólida tras el último rollover elevado y con liquidez disponible. El desafío no es tanto renovar, sino lograr extender plazos de manera sostenida.”
La extensión de duration (plazo promedio de la deuda) hacia horizontes más largos apareció atada a dos variables: inflación y dinámica cambiaria. Mills Capital planteó que el mercado requeriría señales consistentes para convalidar plazos hacia 2029. “Para que el inversor convalide duration hacia 2029 hacen falta dos condiciones: una inflación que logre perforar de forma consistente la zona del 2,5% mensual y mayor claridad sobre la dinámica cambiaria. Hoy el carry sigue siendo atractivo, pero esa misma apreciación esperada del tipo de cambio es también la principal fuente de riesgo.”
En paralelo, el análisis interpretó una segmentación de instrumentos por tramo, con tasa fija concentrada en el corto y alternativas ajustadas por CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia) en el largo. La discusión central quedó planteada en torno a la tasa real que se convalide para captar demanda institucional sin generar tensiones. “La estrategia oficial es consistente: concentrar tasa fija en el tramo corto y ofrecer CER en el tramo largo. La clave pasa por el nivel de tasa real que se convalide en esos instrumentos para captar demanda institucional sin generar tensiones.”
Por último, Mills Capital evaluó el impacto de las nuevas restricciones cambiarias sobre los bonos en dólares. El diagnóstico fue que las medidas buscan cerrar arbitrajes que presionaban sobre las reservas y que, en el corto plazo, podrían recortar demanda técnica asociada a esos esquemas. A mediano plazo, el análisis proyectó un efecto positivo por la mejora en la capacidad de acumulación de reservas y el fortalecimiento del perfil crediticio soberano.
El nuevo escenario combina presión sobre la tasa fija de corto plazo y exigencias más altas para extender plazos hacia 2029.

