La escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel reintrodujo volatilidad en los mercados internacionales y se trasladó a los granos a través del canal energético. En ese contexto, la soja operó en la zona de US$ 330 por tonelada en la Argentina, con movimientos sensibles a rumores sobre una posible baja de los derechos de exportación. El análisis corresponde a Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
El shock geopolítico impulsó al alza al petróleo y, por contagio mediante los biocombustibles, también a los precios del maíz y la soja. En este tipo de episodios, el trigo suele mostrar reacciones más intensas por su vínculo con el consumo humano y el alto nivel de comercio internacional, en particular con compradores ubicados en la región. “Los conflictos geopolíticos suelen generar subas iniciales y mucha volatilidad, pero en eventos recientes los valores volvieron rápidamente a los niveles previos”, dijo Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
En paralelo, el regreso de China al mercado tras el Año Nuevo Lunar reactivó rumores de compras de soja en Estados Unidos. De confirmarse, el país asiático podría ampliar en unas 8 millones de toneladas su compromiso de importaciones desde ese origen. Para el mercado de referencia, el efecto sería alcista en Chicago, aunque con potencial presión a la baja sobre las primas de exportación en Sudamérica. “Esto resulta alcista para Chicago, pero al mismo tiempo podría presionar a la baja las primas de exportación en Sudamérica”, dijo Romano.
Los fondos especulativos también incidieron en la dinámica reciente. Habían comprado cerca de 10 millones de toneladas tras el anuncio inicial, otras 5 millones la semana siguiente y 1 millón adicional según el último reporte. Romano señaló que la publicación semanal de esas posiciones, los viernes con corte al martes anterior, funciona como termómetro para medir la reacción del mercado.
En Sudamérica, Brasil apunta a una producción de soja cercana a los 180 millones de toneladas, un factor bajista para los precios. El avance de cosecha ronda el 30% y exhibe un atraso de nueve puntos frente al año pasado, con demoras logísticas que moderan la presión. Aun así, el ingreso de esa oferta al mercado aparece como un riesgo si las compras chinas no se materializan con fuerza.
Para la plaza local, además de la energía, influyó un elemento específico: el gobierno de Estados Unidos evalúa exigir a grandes refinerías que compensen el 50% de los incumplimientos permitidos previamente a refinerías más pequeñas, un factor que mejora la capacidad de pago de la industria. En el plano doméstico, con una alícuota del 24% para la soja, los rumores sobre una baja de derechos de exportación impulsaron una ola de compras y llevaron las cotizaciones a la zona de US$ 330 por tonelada.
En producción, las lluvias volvieron a gran parte del área agrícola y se espera que continúen, lo que sostiene el potencial de rendimiento, con foco de preocupación en el sudeste por falta de precipitaciones y en el NEA por la rápida caída de la humedad del suelo. En maíz, el mercado mundial transita un ciclo de amplia oferta con compradores activos; en la Argentina, la cosecha avanza cerca del 4%, con rindes por debajo de los del año pasado, con problemas en Entre Ríos, mejoras en el norte de Santa Fe y preocupación en el núcleo norte por rendimientos alrededor de 20% inferiores al ciclo anterior.












