Crece 20% la apertura de cajas de seguridad privadas entre pequeños ahorristas
El segmento de pequeños ahorristas incrementó 20% la apertura de cajas de seguridad privadas en el último año, en un contexto de preferencia por conservar parte del ahorro en efectivo y con demanda de acceso inmediato a dinero, documentación y objetos de valor, con impacto en la oferta local, que sigue siendo acotada

La apertura de cajas de seguridad privadas por parte de pequeños ahorristas aumentó 20% durante el último año. El crecimiento se vincula con un cambio en el perfil de quienes eligen este servicio para resguardar efectivo, documentación y objetos de valor con disponibilidad inmediata.
La tendencia se apoya en la preferencia por conservar una porción del dinero en efectivo. Esa conducta responde tanto a cuestiones culturales como a la necesidad de contar con liquidez inmediata para imprevistos o gastos puntuales, aun cuando las inversiones formen parte central de la planificación financiera.
“Tenemos clientes que pasan un viernes a retirar documentación o dinero porque tienen que concretar una operación y regresan al día siguiente para volver a guardarlo”, señaló Ignacio Serrano, director de Marketing de Hausler. En la misma línea, añadió: “Ya no se trata de un lujo, sino de un servicio cada vez más accesible”.
Entre los motivos que impulsan la contratación aparecen la posibilidad de disponer del dinero cuando surge un imprevisto o cuando se necesita acceder al efectivo de forma inmediata, sin las limitaciones de otros servicios tradicionales. También se repite el uso como resguardo transitorio de ahorros destinados a una compra importante, como un auto, una vivienda o una inversión que se concretará en los próximos meses.
La demanda incluye, además, la búsqueda de diversificación del resguardo patrimonial sin depender de una única alternativa, y la conveniencia de concentrar en un mismo lugar dinero, documentación importante y otros objetos de valor, con acceso cuando sea necesario y con mayor privacidad. En ese marco, el universo de bienes resguardados excede el efectivo e incorpora documentos como escrituras o títulos universitarios, joyas y backup de información digital.
En el mercado local, la oferta de empresas privadas que brindan este servicio se mantiene acotada. En cuanto a la contratación, para personas físicas se solicita DNI o pasaporte (en el caso de extranjeros) y un servicio a nombre del titular, sin necesidad de declarar el contenido a resguardar. Las cajas de uso personal permiten autorizar hasta cuatro personas para ingresar al lugar donde se encuentran, mientras que las comerciales admiten hasta seis. El servicio incluye distintas coberturas de seguro para objetos de valor y acceso al conteo y verificación de billetes.
La compañía ofrece cajas de menor tamaño orientadas a pequeños ahorristas, con capacidad para resguardar hasta US$ 50.000, y opciones desde $60.000 mensuales. “A diferencia de las cajas bancarias, las privadas se pueden alquilarse por períodos inferiores a un año”, afirmó Serrano.
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