Colombia vuelve obligatorio el Open Finance y fija plazos para estándares y directorio
El Decreto 0368 de 2026 exige compartir datos autorizados por clientes mediante APIs estandarizadas y abre una etapa de implementación con exigencias técnicas, mientras la Superintendencia Financiera de Colombia cuenta con hasta seis meses para publicar el cronograma de estándares y hasta 12 meses para habilitar un directorio de participantes

La publicación del Decreto 0368 de 2026 volvió obligatorio el modelo de Open Finance en Colombia y estableció la exigencia de que las entidades compartan datos autorizados por los clientes a través de APIs estandarizadas. La medida abrió una etapa centrada en la implementación y trasladó el foco hacia la capacidad de adaptación tecnológica y organizacional de bancos, fintechs y otras entidades en plazos definidos.
El marco regulatorio fijó tiempos para la puesta en marcha del Sistema de Finanzas Abiertas. La Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) tendrá hasta seis meses para publicar el cronograma de trabajo destinado a la expedición de los estándares. Además, contará con hasta 12 meses para poner en funcionamiento el directorio de participantes y definir los indicadores de seguimiento.
Una vez expedido cada estándar, las entidades obligadas dispondrán de 12 meses para habilitar el acceso a la categoría de datos o servicio correspondiente, con posibilidad de ampliación por parte de la SFC. El proceso será gradual por categoría y exigirá capacidades de interoperabilidad, seguridad, autenticación y gestión de consentimiento.
En ese contexto, el desafío se concentra en la gobernanza y la operación de las APIs. “Más que abrir datos, el desafío está en hacerlo con gobernanza, trazabilidad y alta disponibilidad”, dijo João Ricardo de Almeida, Head de Open Finance para Latinoamérica en Sensedia. Para el ejecutivo, la ausencia de una estrategia sólida puede convertir la iniciativa en un riesgo operativo y regulatorio.
El nuevo esquema también plantea un reto de diseño para las organizaciones, al separar la capa regulatoria de la de negocio. “Las entidades tendrán que equilibrar cumplimiento normativo con generación de valor”, dijo José Gómez Amador, Regional Business Manager para Sensedia. Esa separación, agregó, será clave para innovar sin comprometer la regulación.
Entre los objetivos del modelo figura la inclusión financiera, en un escenario en el que una parte relevante de la población aún no accede a crédito formal. Con el intercambio de datos —incluida información financiera como depósitos a la vista y productos de crédito—, las entidades podrán mejorar la evaluación de riesgo y ofrecer productos más personalizados.
El marco también abre la puerta a la evolución hacia modelos que integren pagos, con casos de uso como pagos recurrentes e iniciación de transacciones. “La entrada de pagos convierte el Open Finance en una plataforma de monetización”, dijo João Ricardo de Almeida, Head de Open Finance para Latinoamérica en Sensedia.
El cronograma regulatorio, con hitos como el directorio de participantes en hasta 12 meses, deja al sector ante una carrera contra el tiempo para cumplir con los estándares y sostener la interoperabilidad del ecosistema.

