Carry trade en Argentina: dólar en mínimos, tasas en baja y dudas crecientes
La estrategia volvió al centro del debate por la suba del dólar cercana al 5% en junio, tasas nominales anuales de 15% a 21,5% y el factor electoral, en un escenario donde, según Marcos Victorica, el margen de apreciación del peso se agotó y el plazo fijo ya pierde contra la inflación

El carry trade reabrió la discusión entre analistas e inversores en la Argentina, en un contexto de señales mixtas entre el tipo de cambio, el nivel de tasas y el calendario electoral. Marcos Victorica, economista y CEO de BAS Storage, sostuvo que la estrategia puede generar ganancias para un perfil acotado de operadores, pero que para la mayoría implica un nivel de riesgo difícil de administrar.

Marcos Victorica, economista y CEO de BAS Storage.
El directivo definió al carry trade como un método que exige coordinación fina entre decisiones de entrada y salida, así como una lectura permanente del escenario macroeconómico. “Se trata de un método que requiere precisión quirúrgica y una alta capacidad especulativa”, señaló Victorica, al describir una dinámica que se vuelve más compleja en un país con alta volatilidad.
Entre los factores que ponen a la estrategia “en tela de juicio”, el primero es la evolución del tipo de cambio. Victorica señaló que el tipo de cambio alcanzó mínimos similares a los de 2017 y que entidades como Bank of America sostuvieron que al peso “no le queda margen de apreciación”. En ese marco, agregó que el tipo de cambio real multilateral se ubica en niveles que, en antecedentes históricos comparables, precedieron correcciones, lo que incrementa el costo implícito de sostener posiciones en pesos.
Esa tensión tuvo un episodio concreto en junio, cuando una suba del dólar cercana al 5% generó pérdidas para quienes venían apostando al carry trade, por primera vez desde las elecciones bonaerenses de 2025. “Un mes en rojo barrió con el acumulado de 60 días de ganancias”, destacó Victorica.
El segundo elemento es la baja de tasas de interés, que achica el diferencial que busca capturar esta estrategia. Con tasas nominales anuales de entre 15% y 21,5% en los principales bancos y una inflación mensual que ronda el 3%, el plazo fijo muestra rendimiento real negativo. En los hechos, el economista afirmó que quien intenta hacer carry desde instrumentos minoristas termina perdiendo poder adquisitivo.
Aun a cierta distancia, el componente electoral aparece como un factor adicional de incertidumbre. Victorica planteó que el escenario electoral proyecta “su clásica sombra de inestabilidad” y recordó que “es vox pópuli” que las elecciones suelen asociarse a una huida hacia la dolarización.
Para el economista, el carry trade está diseñado para “inversores de peso”, como hedge funds, bancos de inversión o firmas de trading, con acceso a crédito barato, coberturas cambiarias y equipos de monitoreo permanente. Como antecedente, citó el ciclo de Lebac: ganancias en 2016 y 2017, seguidas por una devaluación en 2018 que dejó una pérdida neta de 13,2% en dólares.
Victorica también cuestionó que la dolarización sea, por sí sola, la respuesta automática. Señaló que, según el Bureau of Labor Statistics, el dólar redujo aproximadamente 83% su poder adquisitivo entre 1975 y 2025, y propuso la construcción de una cartera diversificada con activos alternativos dolarizados.
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